Netflix, paga a la reina: primer aviso (escándalo en el reparto de 'The Crown')

Mientras Hollywood aprovecha las ceremonias para reivindicar la igualdad, la industria sigue registrando brechas salariales como las que acaba de desvelarse en la celebrada 'The Crown'

Foto: Isabel II (Claire Foy) en una imagen de 'The Crown'.
Isabel II (Claire Foy) en una imagen de 'The Crown'.

En la pasada edición de los Globos de Oro las actrices de Hollywood se vistieron de negro para protestar por el acoso sexual que las mujeres sufren dentro y fuera de la industria. En sus discursos, algunas de las asistentes también tuvieron tiempo de recordar la escasa presencia de mujeres en ciertos puestos y, sobre todo, la brecha salarial que les separa de sus compañeros. Algo que conocía sobradamente una de las nominadas de la noche, Claire Foy, protagonista de la producción histórica de Netflix 'The Crown'.

Es de suponer que, mientras veía a sus compañeras lanzar apasionadas reflexiones, la buena de Foy pensó "amigas, si yo os contara". Porque es ella la que carga con el peso absoluto de la serie, pero no con el cheque con más ceros. Ese lujo corresponde a su compañero de reparto Matt Smith, que interpreta a su esposo, el Duque de Edimburgo.

O al menos así lo reconoció Suzanne Mackie, directora creativa de la compañía que produce la serie, al ser preguntada por los salarios de ambos intérpretes. Según recoge Variety, "los productores reconocieron que Smith ganó más gracias a su fama como protagonista de Doctor Who, pero que lo rectificarían próximamente. En el futuro a nadie se le pagará más que a la reina" afirmó Mackie.

Más allá de que esto suena tan creíble como aquella frase de otro monarca, "lo siento mucho, me he equivocado, no volverá a ocurrir", la desigualdad existente en una producción que ha costado 140 millones de dólares resulta especialmente sangrante. Por las justificaciones que (supuestamente) hacen lógica la brecha salarial, por los galardones que a posteriori han reconocido el trabajo de cada intérprete y porque si la situación narrativa fuese la contraria, la cuestión económica sería igual.

Claire Foy en la última gala de los Globos de Oro.
Claire Foy en la última gala de los Globos de Oro.

Excusas baratas

Según el relato de Mackie, a los productores de 'The Crown' les pareció bien pagar más a Matt Smith que a Clarie Foy porque él actor inglés había protagonizado 'Doctor Who'. El razonamiento podría ser válido si 'The Crown' fuese una serie británica que se va a emitir en una cadena de televisión de Reino Unido. Pero la creación de Peter Morgan es una serie innegablemente inglesa puesta en un escaparate tan universal como el de Netflix. Ese al que llegan espectadores que pueden tener cierto conocimiento sobre la producción de ciencia-ficción que protagonizó Smith, pero también una parte de la audiencia que no sabe nada de 'Doctor Who', y para la que el rostro del hombre que se ponía en la piel del Duque de Edimburgo era tan desconocido como el de la mujer que hacía de Isabel II, la propia Foy.

Robin Wright: "Me dijeron que se me estaba pagando lo mismo y les creí, y recientemente he descubierto que no es el caso"

El tema de la desigualdad salarial no es ajeno para Netflix, y en enero Mo'Nique llamó al boicot porque a ella le ofrecieron medio millón de dólares por un trabajo que a Amy Schumer le iban a pagar once millones de dólares, y a Dave Chapelle 20. Mucho más conocida es la batalla que Robin Wright libró el año pasado para conseguir que su salario fuese similar al del coprotagonista de 'House Of Cards', Kevin Spacey. Según la tabla salarial que publicó Variety el pasado mes de agosto, el actor se embolsaba medio millón de dólares por episodio, mientras que ella debía conformarse con ochenta mil dólares menos a pesar de que su tiempo en pantalla era similar. Una diferencia que la actriz desconocía, ya que según ella misma confesó en una entrevista, "me dijeron que se me estaba pagando lo mismo y les creí, y recientemente he descubierto que no es el caso".

Un par de años antes, en diciembre de 2015, la sorpresa llegó por la "igualdad salarial" que Netflix había impuesto en su comedia 'Grace & Frankie'. Con Jane Fonda y Lily Tomlin como absolutas protagonistas, acaparando la publicidad de la serie y los eventos sobre la misma, los productores consideraron lógico que ambas cobrasen lo mismo que Sam Waterston y Martin Sheen, sus exmaridos en la ficción. Dos hombres con tanta carrera a sus espaldas como sus compañeras, pero con un papel infinitamente inferior, y mucho menos relevante, para las tramas de una comedia que solo ha utilizado a las féminas como imagen.

¿Enmendar el error?

Tras la primera entrega de 'The Crown', Claire Foy fue nominada a un Bafta, un Emmy, un premio del Sindicato de Actores y un Globo de Oro, logrando los dos últimos. En el mismo periodo de tiempo Smith no recibió ninguna nominación, pero las remuneraciones de ambos intérpretes no sufrieron ningún cambio. Si en este caso la excusa, como comentan algunos, es que los contratos que firmaron los actores eran por el total de las temporadas que iban a protagonizar, sigue siendo una justificación absurda. Porque a la hora de acordar sus honorarios, no solo ponían por delante la supuesta fama de Smith, sino que asumían que, por muy bueno que fuese el trabajo de Foy, y por mucho que se reconociese, su derecho a recibir un salario mejor tampoco iba a llegar con el prestigio que aportan los premios. La reputación de Smith siempre iba a estar por delante.

Que Mackie se apresurase a decir que, de ahora en adelante, "nadie cobrará más que la reina", además de ser una afirmación ventajista, es injusta con el trabajo de la, hasta ahora, reina Isabel II. Porque como todo el mundo sabe, Foy y Smith no volverán a ponerse en la piel del conocido matrimonio, y para mostrar el paso del tiempo otros intérpretes tomarán su relevo. Y por ello, la plataforma de streaming nunca tendrá la necesidad, ni la obligación, de ser justa con la labor de una actriz que ha cargado, como si de una corona se tratase, con el peso de la serie, mientras eran otros los que disfrutaban de sus emolumentos trabajando en un papel mucho menor.

Olivia Colman será la encargada de coger el testigo de Foy, mientras que las últimas informaciones apuntan que Hugh Laurie podría ser el próximo Duque de Edimburgo. Más allá de que de Colman no se puede decir que no la conoce nadie, las palabras de la directora creativa no son la confirmación de que en 'The Crown' se terminará con la brecha salarial. Porque pueden asegurarse de que nadie cobre más que la absoluta protagonista, pero tampoco ha confirmado que la Reina vaya a ser la mejor pagada de la serie, y su cheque se corresponda con su relevancia dramática.

Isabel II y el Duque de Edimburgo en una secuencia de 'The Crown'
Isabel II y el Duque de Edimburgo en una secuencia de 'The Crown'

Dale la vuelta a la brecha, Ted

Si el peso interpretativo de 'The Crown' lo llevase un hombre, por centrarse en uno de los muchos monarcas que han llevado la corona británica, la carga económica también caería sobre él y no sobre su posible consorte. Esa que vive de pegarse la vida padre y únicamente tiene que dedicarse, como se queja el propio Duque de Edimburgo en la serie, a cortar lazos a la sombra de su mujer. Así que la excusa de la fama de Smith, es sólo eso, una justificación absurda que solo es posible en una industria en la que los diez actores mejor pagados de Hollywood cobran casi quinientos millones de dólares, mientras que las diez actrices tienen que conformarse con 172 millones de dólares. Menos de la mitad.

Los diez actores mejor pagados de Hollywood cobran casi 500 millones de dólares, mientras que las diez actrices solo 172 millones

Supongo que el señor Sarandos, jefe de contenido de Netflix, no se ha planteado llevar a la plataforma la brecha salarial que sufren las mujeres que trabajan en sus series y hacer como Libération. El rotativo francés salió el pasado 8 de marzo con un precio para las lectoras femeninas y otro, un 25% más caro, para los hombres. Si de los 118 millones de suscriptores que la plataforma de streaming tiene en todo el mundo, y la mitad de ellos (aproximadamente) son mujeres, se cobrase a los hombres el equivalente a la diferencia de salarios por género de cada país, es muy probable que la compañía recaudase unos cuantos dólares que le podrían ayudar a acabar con sus discriminaciones contractuales.

Yo le dejo por aquí la idea. Porque igual mi titular no le importa mucho, pero no le resultarían igual de llevaderos aquellos en los que se señalase a Netflix como esa compañía que cobra un 25% más caros sus contenidos a algunos suscriptores por el simple hecho de ser hombres. ¿Verdad que no, Ted? Pues a mí me pasa lo mismo cuando veo que habéis ninguneado de esa (injustificable) manera a reinas como Claire Foy, Robin Wright, Jane Fonda, Lilly Tomlin y todas aquellas que, todavía, no han levantado la voz.

Desde Melmac
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