Mariano Rajoy, el hombre que no ha leído un libro en su vida

Alberto Garzón ha regalado a Rajoy un ensayo de Keynes. No se lo leerá. La falta de hábito lector del presidente del Gobierno le emparenta con Suárez y le aleja de Aznar

Foto: Mariano Rajoy, el hombre que no ha leído un libro en su vida

Hoy en escenas familiares espeluznantes: le regalas a tu cuñado el último de Pérez-Reverte; tres días después, vas a cenar a su casa y te encuentras el libro en el salón... bajo la pata coja de una mesa. ¡Glups!

No hace falta fantasear mucho para imaginar que algo parecido sucedería si Alberto Garzón visitara a Mariano Rajoy un día de estos. Recuerden: el líder de IU regaló esta semana al presidente del Gobierno un clásico keynesiano: Las consecuencias económicas de la paz. Ahora hagan sus apuestas. ¿Dónde encontraría Garzón el libro de Keynes si visitara Moncloa? ¿Enterrado bajo una cantidad absurda de ejemplares del Marca?

Rajoy, Keynes y Garzón. (EFE)
Rajoy, Keynes y Garzón. (EFE)

Antes de que se lancen ustedes como perros a politizar este asunto -que si Rajoy odia a los teóricos históricos de la sociademocracia, que si Merkel ha enloquecido con Grecia, que si esto y que si lo otro- es necesario aclarar que el problema no es que Rajoy tenga algo contra Keynes, que también, es que tiene algo contra la lectura en general. Vamos, que si Garzón le hubiera regalado el último ensayo de Daniel Lacalle, el resultado hubiera sido el mismo: 15 euros tirados a la papelera.

Ensayos no, gracias

Este periódico entrevistó hace unos meses al periodista y escritor Gregorio Morán, autor de El cura y los mandarines. Morán, que lleva investigando las relaciones entre política y cultura desde la Transición, dedicó parte de la entrevista a disertar sobre la afición de nuestros presidentes democráticos a la lectura. Palabras que quedaron inéditas y ahora soltamos aprovechando la coyuntura keynesiana:

“Los jefes de prensa de los ministros suelen inventarse los libros que leen sus jefes. La clásica bobería que luego los periodistas publican como si fuera verdad. No recuerdo qué libro decían que Rajoy se había llevado un verano para leer. A ver, cualquiera que conozca a Rajoy sabe que no ha leído un libro en su vida, más allá de los tochos para sacarse la plaza de registrador de la propiedad. Es un tipo que lee el Marca, es el único periódico que lee entero, los demás los lee en los informes resumidos que le pasa su departamento de prensa. Eso me lo contó hace poco uno de sus ayudantes: el único periódico que pide que esté en su mesa es el Marca”.

'A ver, cualquiera que conozca a Rajoy sabe que no ha leído un libro en su vida, más allá de los tochos para sacarse la plaza de registrador de la propiedad'

Palabra de Morán.

¿La aversión lectora convierte a Rajoy en peor presidente? He aquí una pregunta que no es sencilla de responder. Lo que sí podemos hacer es intentar poner lo suyo en contexto.

Podemos recordar la última encuesta del CIS: El 34% de los españoles no ha leído ningún libro en el último año. El 10,1% leyó sólo uno. Sólo el 7% lee más de un libro al mes. 

El vaivén cultural del centro/derecha

También podemos comparar los hábitos lectores de Rajoy con los del resto de presidentes democráticos del área centro/derecha. Se podría decir que hemos vuelto al principio. Empezamos con Suárez huyendo de los libros como de la peste, seguimos con Aznar leyendo con voracidad y acabamos con Rajoy arrojando a Keynes a la papelera…

En una de sus biografías sobre Suárez, Gregorio Morán contaba que el político “nunca leyó un libro en su vida” y que “su desdén por la cultura y por aprender cosas que luego sirvieran para el ejercicio de la política fue tan notorio, que cabe preguntarse si entre sus preocupaciones estaba la de superar su ínfimo nivel cultural, evitándose levantar sospechas".

Los patas negras de la UCD, en un típico ejercicio de clasismo, solían reírse de su líder por su desapego cultural, aunque todo indica que Suárez estaba más preparado para la política que todos ellos. Al menos para la clase de política que requería las urgencias de la Transición: instinto, osadía y determinación. Ahora, si uno esperaba que Suárez hiciera algún tipo de reflexión intelectual, podía esperar sentado. "Su universal ignorancia sorprendió a una dama tan poco inclinada a las veleidades intelectuales como Margaret Thatcher, cuando vino a España”, según Morán.   

Si uno esperaba que Adolfo Suárez hiciera algún tipo de reflexión intelectual, podía esperar sentado

José María Aznar, por su parte, iba muy a tope con los libros.

Tanto como para engatusar a la crema de la intelectualidad progresista durante su primera legislatura.

Tanto como para aguantar sin venirse abajo en una entrevista televisiva sobre libros cuando era Presidente. En efecto, dicho así no suena a heroicidad, pero si recordamos que la entrevista se la hizo Fernando Sánchez Dragó y que duró 1 hora y 34 minutos, comprenderán ustedes la magnitud de la hazaña del expresidente. ¿Se imaginan ustedes a Rajoy en semejante trance literario?
 

Así que Rajoy no tiene ni la determinación de Suárez ni el bagaje cultural de Aznar, pero a cambio tiene todos los ejemplares de Marca de los últimos años… Bueno, algo más debe tener, cuando se ha chupado la que quizá sea la legislatura más complicada de la historia de la democracia y sigue conservando su clásica cara de todo esto no va conmigo, como si llevase diez minutos de Presidente; pétreo y rocoso no, lo siguiente.

Moraleja: puede que Rajoy no sea capaz de leerse la última novela de Pérez-Reverte sin morir de aburrimiento (de Keynes ya ni hablamos), pero ¿cuántas personas en España sobrevivirían al lanzamiento de varias bombas atómicas seguidas (rescate, troika, Bárcenas, protesta social, etc) sin apartar la vista de la portada del Marca, eh, cuántas? Titán.

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