La guerra cultural achicharra a Carmona
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Carlos Prieto

Animales de compañía

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La guerra cultural achicharra a Carmona

Un 'mail' enviado por un compañero socialista a Carmona evidencia el malestar en el PSOE por el intento de derribar por las malas a Celia Mayer

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Carmena y Carmona

Uno de los subgéneros más cómicos de la nueva comedia americana es el del 'bromance', acrónimo de "brother" y "romance", o cuando el vínculo afectivo y emocional entre dos varones va más allá de la amistad, pero sin llegar nunca a la cama…

Quizá alguien debería informar a los guionistas de Hollywood que la política española ha inventado una mutación corrupta del 'bromance': políticos y conseguidores diciéndose lo mucho que se quieren mientras meten mano a la caja, se regalan cosas (a lo loco y a costa del erario) o conspiran para hacer caer a una concejala de Cultura… siempre entre carantoñas, faltaría más.

'Celtiberia show'

La obra maestra del 'bromance' celtibérico es la conversación (pinchada) entre El Bigotes y Francisco Camps, expresidente valenciano, en el contexto del caso Gürtel:

El Bigotes: Oye... que te sigo queriendo mucho.

Francisco Camps. Y yo también... tenía que haberte llamado, te quería haber llamado, para contarte todo (...). Pero sobre todo para decirte que te quiero un huevo.

Otro bendito pinchazo policial nos ha permitido ahora conocer el tórrido 'bromance' entre Luis Pineda, capo de Ausbanc, príncipe del chantaje a bancos y autoridades y preso a la espera de juicio, y Antonio Miguel Carmona, edil del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid y excandidato hiperactivo a alcalde.

Carmona: Don Luis, eres el más grande.

Pineda: (Se ríe) Después de ti, querido amigo (se ríen) pero grandes somos, ¿eh? que conste, oye, Antonio, ¿qué tal te llevas con la... titiritera, con la concejala esta?

[…] Carmona: Eh… que te quiero ¿eh? Que lo sepas.

Tronchante, ¿verdad? Pues resulta que a algunos no les ha hecho ninguna gracia el 'bromance' entre Carmona y Pineda... Ha caído en las manos de este periódico un 'mail' enviado por un militante histórico y antiguo cargo del PSOE en Madrid a Antonio Miguel Carmona. El 'mail' arranca así: “Compañero Carmona: Ya me cuesta escribir lo de ‘compañero’, puesto que me hace copartícipe de un pensamiento y de una forma de ser y estar en la sociedad”.

¿Crees que somos tontos y no entendemos tus palabras y lo que te ofrece y pide tu amigo para ayudarte a derribar a una concejala?

A partir de ahí, escalada de reproches a Carmona por su 'bromance' con un chantajista: “Representas a los ciudadanos y también a los militantes socialistas. Y en nombre de todos crees normal hablar con esa intimidad y un “te quiero” que nos recuerdan aquellos vergonzantes diálogos del Bigotes y Camps. ¿Y tú no conocías esas amistades que conocen casi todos? ¿Crees que somos tontos los ciudadanos y no entendemos tus palabras y lo que te ofrece y pide tu amigo -no un vecino anónimo- para ayudarte a derribar a una concejala y tu promesa de ayuda para una antena? ¿Tú no ves la vergüenza ajena que pasamos con tu explicación en TV? ¿No ves el daño especial que haces al PSOE y en campaña electoral...? Esa trayectoria tuya lleva al comentario de muchas personas: ‘mira que si hubiera sido alcalde’”…

En efecto, el verdadero chiste de este 'bromance' no es tanto que Carmona le diga a Pineda que le quiere mucho como a cuento de qué viene esa muestra de arrebatado afecto varonil; pues a cuento de que Pineda le promete acabar con Celia Mayer, concejal de Cultura del Ayuntamiento: “Tengo una cosa muy, muy singular y muy... en fin, para que ruede su cabeza”. Carmona, tras asegurar que ha pedido “mil veces” la dimisión de Mayer, promete a Pineda ponerle en contacto con la responsable municipal de Cultura del PSOE -Mar Espinar- para acabar de engrasar la trama.

Que la guerra cultural –o la política convertida en una lucha por las costumbres- es el término clave de esta legislatura municipal en Madrid lo demuestra el hecho de que una concejalía en principio menor como la de Cultura se haya convertido en el centro de todas las conspiraciones y de todas las batallas. Mar Espinar ha jugado un papel clave en la labor de desgaste de la "titiritera" Celia Mayer, acosada por el PP a golpe de batalla cultural -de la cabalgata de Reyes al escándalo artificial de los titiriteros. La edil socialista de Cultura ha apoyado directa o indirectamente, en plenos y votaciones, la estrategia costumbrista de Esperanza Aguirre contra Ahora Madrid; estrategia, por cierto, que sufrió su primer revés sonoro durante las exitosas fiestas de San Isidro.

Una concejalía en principio menor como la de Cultura se ha convertido en el centro de todas las conspiraciones y de todas las batallas

Pero a Carmona y a Espinar les ha estallado ahora la guerra cultural: no solo quedan en situación precaria dentro de un grupo municipal socialista cuya portavoz -Purificación Causapié- no sintoniza con Carmona (por explicarlo con un eufemismo), sino que han logrado la proeza de cabrear por igual a propios (PSOE) y ajenos (Ahora Madrid), como demuestra la traca final del 'mail' a Carmona citado anteriormente:

“No nos distraigas con que derivabas el tema a Mar Espinar (tu ahijada, ¿no?), de la que se comenta su ambición, con tu apoyo, para aspirar a esa concejalía de Cultura… Tú ya te has quemado tu propia cara. No nos avergüences y, mejor, déjalo. Un saludo”.

O cuando el 'bromance' acaba en tragedia.

PD: El PSC acaba de incorporarse al Gobierno de Ada Colau en Barcelona. En Madrid podría pasar lo mismo en los próximos meses. ¿Saben cuál es una de las áreas que ha pasado a manos del PSC? Cultura. Más claro: blanco y en botella. Cultura, ese oscuro objeto del deseo socialista.

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