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El 'Quijote' lo escribió un marciano y Cervantes tenía seis dedos
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Alberto Olmos

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El 'Quijote' lo escribió un marciano y Cervantes tenía seis dedos

¿Hasta donde puede llegar la imaginación de los estudiosos de la literatura? Jordi Gracia lleva al extremo sus suposiciones en el ensayo 'Cervantes. La conquista de la ironía'

Foto: Cervantes, ¿un marciano?
Cervantes, ¿un marciano?

Jordi Gracia ha escrito no se sabe muy bien qué sobre Miguel de Cervantes. Si es una biografía, ha revolucionado el género de la biografía; si es un ensayo, ha revolucionado el género del ensayo. Si es otra cosa, también ha revolucionado esa otra cosa. Yo, lo admito, no sé lo que es 'Cervantes. La conquista de la ironía'.

Jordi Gracia, por su parte, es un prestigioso catedrático de literatura española en la universidad de Barcelona al que Christopher Domínguez Michael ha considerado “el historiador literario peninsular más importante de su generación”. Es difícil pensar que alguien que sabe menos que él sobre Cervantes, sobre literatura, sobre cátedras y sobre revolucionar géneros pretenda enmendarle la plana con un artículo. A eso vamos.

Sintaxis asilvestrada

El libro de Jordi Gracia tiene una cosa notable: coloca su foco, no en el 'Quijiote', no en Cervantes, no en la época de nuestro autor; lo coloca dentro de Cervantes. Jordi Gracia sabe qué pensaba don Miguel y qué comas retiró de cada una de las páginas que escribió.

Para llegar a entender esto -que Gracia ha inventado el poltergeist ecdótico- hay que sobrepasar un asilvestrado lenguaje universitario que, para más inri, ni siquiera es siempre correcto. Veamos un par de citas:

“Casi parece que el personaje haya abducido al escritor y sea tan potente esa figura para los lectores de todos los tiempos como lo fue para él mismo, bajo el dominio de esa rareza que impulsa una equivocidad crónica, o incluso una suerte de intrigante naturaleza impenetrable, sin solución definitiva nunca, o sin decantación hacia un lado u otro de la naturaleza dual del personaje y en el fondo de la novela misma.”

(Abro un paréntesis para que escriban un wasap de despedida a sus familiares. La segunda cita:)

“Incluso va a dejar de ser prólogo para contar otra historia más, la última que escribe para este libro, sobre un encuentro que levante algo al libro del mero subsuelo en que lo ha emplazado y logre al menos decorarlo con algún aldabonazo retórico, con alguna finalidad ejemplar que rescate a la historia de ser lo que es y sin pensar en defenderse ni a sí mismo ni a su libro mientras lo hace.”

Las 450 páginas de este libro son todas así: verborreicas, ansiosas, rebuscadas, llenas de florituras innecesarias y fatales

Las 450 páginas de este libro son todas así: verborreicas, ansiosas, rebuscadas; con tanto que añadir en cada frase que no las hay de sólo cinco palabras, pues todas prolongan su sentido con una oportuna adversativa, con un delicado recoveco, con una floritura innecesaria y fatal.

El meollo del asunto

El meollo del asunto es que Cervantes “comprende” (pág. 272), “se da cuenta” (pág. 393), y que Jordi Gracia estaba allí para anotar esas movilidades del alma.

Así, Gracia sabe que don Miguel “seguro que introdujo señales aquí, folios sueltos allí”, o que “había terminado el capítulo 43” en torno a 1612, momento en el que interrumpió la escritura de la Segunda Parte del 'Quijote' para “revisar y ordenar las Novelas Ejemplares”.

¿Llevaba Cervantes un diario y yo no me he enterado? ¿Se conserva el texto ológrafo del 'Quijote' que pruebe que Cervantes decidiera “desplazar bloques de textos de un sitio para otro”, “trasladar párrafos” como si escribiera en Word? Creo saber que no.

¿Llevaba Cervantes un diario y yo no me he enterado? ¿Decidió “desplazar bloques de textos de un sitio para otro” como si escribiera en Word?

“Quizá porque se cayeron las páginas donde lo contaba en algún tramo del largo paso del manuscrito hasta la imprenta”: así exculpa Gracia a Cervantes del mítico error de privar a Sancho de su burro sin ofrecer al lector el relato del hurto. Aparte de que en el propio Quijote se dice: “...y algunos han puesto falta y dolo en la memoria del autor, pues se le olvida de contar quién fue el ladrón que hurtó el rucio a Sancho”, uno se pregunta: si se cayeron determinadas páginas, ¿se cayeron justo entre el final de una frase y el comienzo de otra para que el libro no apareciera con texto amputado y sin lagunas de continuidad? Aquí Gracia desatiende la evidencia de que, hace 400 años, no había procesadores de texto, no había correctores ortotipográficos editoriales, no se revisaban tres veces las pruebas y, desde Shakespeare a Lev Tolstoi, todos los grandes genios cometieron errores y deslices hoy inimaginables. El pelo de Ana Karenina cambia de color cada cincuenta páginas, por ejemplo.

Un disparate espectacular

Pero el disparate más espectacular de 'Cervantes. La conquista de la ironía' viene luego. Dice Jordi Gracia que Cervantes escribió las 'Novelas ejemplares' con intención de dispersarlas por todo el texto de la Segunda Parte del 'Quijote'.

Entiendo que hay que amar mucho la literatura para empatizar con mi extrema estupefacción como lector y escritor ante estas palabras: “En la práctica, esos cuentos tienen “habilidad, suficiencia y entendimiento para tratar del universo todo”, y por eso en son de pura burla y en confianza casi confidencial, pide Cervantes ya en el 'Quijote' que “no se desprecie su trabajo y se le den alabanzas, no por lo que escribe sino por lo que ha dejado de escribir” al excluir los cuentos de esta segunda parte de la historia: irán a otro sitio y tendrán libro propio tanto si las ha llamado ya 'Novelas ejemplares' como si no.”

El disparate más espectacular viene luego: Cervantes habría escrito las 'Novelas ejemplares' para dispersarlas por la Segunda Parte del 'Quijote'

En primer lugar, el propio Cervantes recoge en la Segunda Parte del 'Quijote' las críticas que recibió la primera entrega, críticas entre las que figuraba la de haber incluido historias como la del curioso impertinente, que nada tenían que ver con la trama principal. Es lógico pensar que Cervantes quisiera evitar -¡y no poner más!- estas interrupciones en la continuación de las aventuras de su caballero. Además, si la segunda parte del 'Quijote' tiene ya una extensión superior a la primera, ¿es sensato suponer que Cervantes podría haber hipertrofiado el texto añadiendo otras 400 páginas, las de las 'Novelas ejemplares'?

Ferretería literaria

Finalmente, la famosa divisa cervantina de valorar el trabajo de un escritor “no por lo que escribe sino por lo que ha dejado de escribir” es rebajada aquí por Jordi Gracia a estratos intelectuales de ferretería literaria. Por un lado, porque las 'Novelas ejemplares' no se han dejado de escribir, por lo que resulta evidente que Cervantes no se refiere a ellas con este aviso. Y, por otro, porque la sentencia busca, en rigor, señalar a los lectores que el mayor reto de la creación literaria deriva del hecho de que todo podría narrarse minuciosamente -“las acciones que ni mudan ni alteran la verdad de la historia no hay para qué escribirlas”, advierte don Quijote mismo en el capítulo III de la Segunda Parte-, y que, por tanto, el talento y el mérito de un autor está, sobre todo, en qué no escribe, en qué deja de lado, en cómo administra los vacíos.

También es posible que el 'Quijote' lo escribiera un marciano y que Cervantes tuviera 6 dedos. ¡Anda que no son posibles cosas en la filología de ficción!

“Es posible que [Cervantes] desde ahora cambie cosas ya escritas o meta texto nuevo en los capítulos más tempranos”... También es posible que el 'Quijote' lo escribiera un marciano y que Cervantes tuviera seis dedos. ¡Anda que no son posibles cosas en la filología de ficción!

El autor de este ensayo informa en su nota final de que varios de sus amigos (“a veces a gritos”) le “han desmentido hipótesis” o “han derribado de un soplo las fabulosas explicaciones que se me ocurrían”. No todas, desde luego.

La del marciano se me ha ocurrido a mí. Que conste.

Jordi Gracia ha escrito no se sabe muy bien qué sobre Miguel de Cervantes. Si es una biografía, ha revolucionado el género de la biografía; si es un ensayo, ha revolucionado el género del ensayo. Si es otra cosa, también ha revolucionado esa otra cosa. Yo, lo admito, no sé lo que es 'Cervantes. La conquista de la ironía'.

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