¿Por qué atizáis a Alaska y Vaquerizo y salváis 'La bola de cristal'?

Víctor Lenore dinamita el ideal de la Movida madrileña en su último libro, un jugoso repaso a los mecanismos de mitificación cultural en España, basados en el plagio y el patrocinio

Foto: Alaska en 'La bola de cristal'
Alaska en 'La bola de cristal'

cEl compañero Víctor Lenore, confidente como yo de estas páginas culturales, tuvo un apreciable éxito hace años metiéndose con los modernos en su ensayo 'Indies, hipsters y gafapastas' (Capitán Swing), éxito que sólo se explica porque todos los indies, hipsters y gafapastas de España compraron el libro. En la pelea bourdieuana por la distinción, se practica inevitablemente ese giro final, esa ironía coqueta, que consiste en que además de creerte distinto al resto eres capaz de creerte distinto a todos tus clones. Por eso ahora tiene tanto tirón lo que Bret Easton Ellis definió en los años noventa como “estar out es lo in”, y menudean los autores (Santiago Lorenzo, Eva Baltasar) que nos dicen que viven en un pueblo, lo que les convierte de inmediato en la gente más moderna de España. Al final para ser moderno sólo tendrás que quedarte en tu sitio, y esperar a que corra el turno.

Lo moderno en España empieza con La Movida, que fue como un Black Friday de cultura anglosajona: todo lo que se hacía fuera lo tenías de pronto en Madrid, pero más barato y mucho más cutre. Salidos hace nada del franquismo, nos valía con la copia pirata de la copia pirata. Ya he dicho varias veces aquí que en España a casi nadie se le ocurre una idea, y hablo de ideas tan simples como pintarte el pelo de verde o una uña de cada color. Primero lo tiene que hacer alguien en Washington Square.

Famosos para quince personas

'Espectros de la movida' (Akal), prologado con entusiasmo por César Rendueles, es una impugnación del mito de La Movida madrileña que, por elevación, funciona también como cuestionamiento de la Transición en su conjunto. Lenore entiende La Movida como una instrumentalización de la cultura hábilmente realizada por el PSOE desde el gobierno para legitimar la conversión de España en un país perfectamente capitalista. La inclinación posmoderna por la individualidad feroz, el éxito a cualquier precio y el hiperconsumo sin sentimiento de culpa caracterizaron a personajes como Alaska o McNamara, y son rasgos aún visibles en artistas contemporáneos como C. Tangana o los triunfitos. La fama como valor en sí mismo es el gran legado de la Movida, siguiendo la manoseada frase de Warhol sobre los quince minutos que todos tendríamos para disfrutarla; según nuestro autor, hoy significa ya que “gracias a las redes sociales, todos somos famosos para quince personas”.

'Espectros de la movida'. (Akal)
'Espectros de la movida'. (Akal)

La tesis desmitificadora de Lenore viene apuntalada por decenas de citas y testimonios, no siempre convergentes con sus propias ideas. Así, un miembro de la banda Derribos Arias asoma para oponer: “Si vais a decir que la Movida fue una mierda explicadnos por lo menos cuál es la alternativa cultural que proponéis”, lo que me ha recordado a ese texto de Bukowski ('Should we burn Uncle Sam´s ass?') donde se preguntaba: “¿Podría escribir un artículo contra el gobierno después de que te hicieras con el poder? (…) ¿Qué programa tienes?” También se espigan citas muy jugosas de textos de Félix de Azúa, de crónicas de Francisco Umbral o de la biografía rockera de Sabino Méndez (Loquillo y los trogloditas), y se despierta nuestro interés por leer el aparentemente muy deslenguado ensayo de José Luis Moreno-Ruiz, 'La movida modernosa. Una crónica de la imbecilidad política', y la olvidada novela 'Días contados', de Juan Madrid.

La bola de cristal

Como en 'Indies, hipsters y gafapastas', el nuevo libro de Lenore es un fantástico agitador de la propia memoria cultural, y va uno recordando la cantidad de tonterías que, una vez, creyó importantes. Pues resulta evidente, pasados los años, que todo mito cultural fue en su día la rabieta de un niño pijo contra su padre ministro, y ahí tenemos la demoledora afirmación de Ana Torroja, hija de un marqués, al ser atacada por Alaska: que ésta era a su vez hija “del embajador de no-sé-dónde” y que Nacho Canut “era hijo del dentista del Rey”. Por ello, no tiene nada de extraño que La Movida fuera saludada y patrocinada por los poderes públicos, pues sólo le estaban dando la propina a sus propios chavales.

El periodista Víctor Lenore (CLARA MARTÍNEZ LÁZARO)
El periodista Víctor Lenore (CLARA MARTÍNEZ LÁZARO)

Donde discrepo con Lenore es en su búsqueda de mitos alternativos, mayormente, 'La bola de cristal'. Me parece curioso que Lenore sea capaz de superar la versión establecida sobre La Movida, pero crea que 'La bola de cristal' fue un hito revolucionario. Yo estaba allí los sábados por la mañana para ver a la bruja Avería y a los electroduendes, y no me perdía un sólo capítulo desde mi pueblo de Segovia: vale. Pero, cuando lo cancelaron, ningún niño lloró ni le dio la menor importancia, y entonces todos nos pusimos delante de la tele para ver a Miriam Díaz Aroca, de cuyo programa tampoco nos perdíamos una sola emisión. Y cuando Miriam Díaz Aroca desapareció y en su lugar pusieron a alguien tan infame como Leticia Sabater, ¿saben qué sucedió? Que todos los niños de España se tragaron su programa con idéntica fidelidad y felicidad a las que mostraron ante La bola de cristal. ¿Ustedes han visto alguna vez que se cancele un programa infantil por baja audiencia, sobre todo si sólo hay un canal de televisión? Para los niños, el marxismo y Leticia Sabater son indistinguibles e igualmente petardos, y por eso puedes hacer una programa como 'La bola de cristal', porque la infancia lo aguanta todo.

Más mitos alternativos

Otro mito que encandila a Lenore y otros muchos (véase 'CT o la cultura de la transición') es un artículo de Rafael Sánchez Ferlosio titulado 'La cultura, ese invento del gobierno'. Le dan tanta importancia fundacional como los defensores de La Movida a ese concierto que tuvo lugar en la Escuela de Caminos. Por mucho que lo firme Ferlosio, el texto es de una simpleza colosal, un artículo verdaderamente del montón. Pero, parece, algo tenemos que oponer -como exigía el bajista de Derribos Arias más arriba- a la versión oficial.

Casi todo lo que dice, con razón, Lenore sobre La Movida puede aplicarse a 'La bola de cristal', Ferlosio, Gloria Fuertes y hasta el 15M

De hecho, casi todo lo que dice, con razón, Lenore sobre La Movida puede aplicarse con acidez igualmente efectiva sobre 'La bola de cristal', Sánchez Ferlosio, Gloria Fuertes y hasta el 15M. ¿Quiénes eran los padres de los guionistas de 'La bola de cristal', acaso albañiles y cajeras de supermercado? ¿No es hijo Ferlosio de un fundador de Falange? ¿No aparecía ya Gloria Fuertes, hoy convertida en gran víctima del siglo, en la televisión de la dictadura (qué forma tan singular de marginar a alguien: darle espacio en el único canal de televisión del país y hacer que, a su muerte, deje una fortuna de 100 millones de pesetas)? ¿Eran los más implicados en el 15M ex alumnos del Liceo Italiano, el Colegio Estudio y el Ramiro de Maeztu o de los institutos públicos de Vallecas y Usera?

Y así todo.

Creo que era Hegel el que defendía que lo sucedido es lo único estrictamente irrefutable. Quiere decirse que la Transición, La Movida o el 15M no son variantes de la Historia, una opción más, que por tanto puede impugnarse con otra opción en la mano, alternativa. Son lo que sucedió, y por ello disponen de una virtud que no comparece en las versiones que se proponen a toro pasado como más adecuadas: la complejidad de lo real.

Mala Fama

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