La suerte de la fea, la guapa la desea
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Alberto Olmos

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La suerte de la fea, la guapa la desea

No está claro si queremos perseguir la exhibición de la belleza o la admiración de la belleza

placeholder Foto: Imagen promocional de 'Sky Rojo'.
Imagen promocional de 'Sky Rojo'.

Ya nos ha quedado claro a todos que nada hay más desafortunado en esta vida que ser una chica guapa. Las chicas guapas viven un infierno, y solo ahora se está visibilizando su tormento y poniendo remedio a la mala suerte de venir al mundo en el cuerpo de una mujer atractiva. Hace algunas semanas una asociación de actores emitió un importante comunicado. En él se pedía que cesaran las búsquedas en Google cuyo objetivo no fuera otro que encontrar imágenes sensuales de las actrices del momento. La más guapa, la mejor vestida, la más sexi, “culo de”. No. Ser una actriz joven y guapa no debe llevar a la gente a pensar que ser joven y guapa guarda relación con ser actriz. La asociación de actores sugería que se buscara en su lugar algo como “la actriz más carismática” o “la actriz con más talento”. Google ya está trabajando en este extraordinario algoritmo.

Es difícil encontrar al culpable de que un adolescente, un veinteañero o cientos de cuarentones quieran apreciar en Google los cuerpos de determinadas actrices, por no hablar de los de las cantantes e incluso de las políticas, en lugar de disfrutar sanamente de su talento o de su competencia. Dense cuenta de que el cine comienza con el 'casting', así como las series de televisión. Ahora, después de 'La casa de papel', el mismo equipo de genios ha creado una cosa llamada 'Sky rojo', donde tres actrices jóvenes y guapas son las protagonistas. Los responsables de 'Sky Rojo' no tienen la culpa de que, casualmente, sus actrices sean tan sexis, ni de que una sea rubia, otra morena y otra de raza negra. Tampoco debemos sacar conclusiones insidiosas de que el atuendo que lucen en el cartel apele a los bajos instintos de la audiencia, pues se trata de la ropa propia de los personajes que interpretan.

Tráiler de 'Sky rojo'.

Que los creadores de 'Sky Rojo' hayan decidido hacer una serie sobre prostitutas en lugar de sobre —yo qué sé— filósofas o cajeras de supermercado es también casualidad, los misterios de la inspiración, que tan inalcanzables le resultan al vulgo. Por supuesto, la serie estará llena de escenas de alto contenido erótico, como lo estaba 'La casa de papel', pero, como vamos viendo, no es intención de los creadores ganar dinero con la evidente atención que una audiencia masiva prestará a estas escenas en detrimento de otras escenas menos rumbosas (como la de un grupo de cajeras del Dia que organiza un paro en defensa de una compañera despedida, por decirles una escena absurda que se me acaba de ocurrir), sino que buscan, en su infinita pureza creadora, que conozcamos más a fondo el oficio de estas chicas y los dramas a él aparejados. Claro que sí.

No existen las chicas feas, todas son guapas

Fernando Trueba escribió en su 'Diccionario de cine' (1997) que le gustaba que las películas estuvieran protagonizadas por personas guapas. Su declaración —que suscribo— resulta hoy en día escalofriante, sin embargo. Los creadores de nuestro tiempo ya no buscan chicas guapas para sus películas, sus series de televisión, sus programas de entretenimiento o sus discos de reguetón, sino que, en realidad, no existen las chicas feas, todas son guapas y, por tanto, siempre son guapas las mujeres que ves en cualquier pantalla. Tampoco existen licenciadas en Periodismo que no sean muy guapas, como puede comprobarse cada día sintonizando en cualquier momento La Sexta.

Esther Expósito

Pensemos durante dos párrafos en Esther Expósito, gran actriz. La pobre Esther llevaba años trabajando sin que nadie le prestara atención, hasta que un día subió a su cuenta de Instagram un video donde bailaba, en pantalón corto y con el ombligo al aire. Expósito no esperaba hacerse famosa con ese clip, lo subió porque le dio la gana, como podía haber subido un video en bata fregando los cacharros con ojeras y el pelo sucio y granos purulentos en la cara. Su baile se hizo viral, ella, famosa, y su caché como actriz, así como la posibilidad de conseguir más trabajos, aumentó, pero eso nadie podía saberlo. Cuando subes un vídeo sexi a la red, ¿qué vas a saber?

El hecho de que Esther Expósito sea considera hoy una tía buena, la del baile, un pibón y demás estropicios emocionales del heteropatriarcado es justamente aquello contra lo que debemos posicionarnos. Basta de considerar sexi a alguien solo porque sube cada tres días fotos sexis a la red. Valoremos lo que hay detrás, esa mujer en bata, pelo sucio, ojeras y granos purulentos, desesperada por que se aprecie su entrega profesional. Es culpa tuya que Esther Expósito sea famosa por los motivos equivocados. Es culpa nuestra ir viendo los videos que la gente sube a la red para que los veamos.

Las chicas guapas del cine son la punta de lanza del infierno invisible donde vive hoy la belleza

Las chicas guapas del cine son solo la punta de lanza de ese infierno invisible donde vive hoy la belleza. Una chica guapa apenas puede caminar por la calle, no como una chica fea, que puede ir donde quiera sin que nadie le preste atención. Las chicas guapas quieren ser feas, por mucho que las feas quieran —de hecho y tantas veces— morirse. Nada saben las chicas feas, gordas, o simplemente normales, de la dura vida de la chica muy mona. Que te llamen fea y gorda es irrelevante frente a que te digan lo guapa que eres todo el tiempo, motivo por el cual estamos tan obsesionadas las personas de bien porque se deje de llamar 'guapa' a la chica guapa, y nos da lo mismo que se llame 'fea' a la fea y 'gorda' a la gorda.

Foto: Yany Prado, Lali Espósito y Verónica Sánchez. (Netflix)

También es muy doloroso que te quieran invitar a comer y a meterte rayas sin parar de lo guapa que eres: la perdición acecha. Además, las chicas feas y gordas, o poco agraciadas o nada atractivas, disfrutan de las ventajas de no conseguir trabajos por ser guapas, mientras que las guapas se llevan todos los trabajos y papeles protagonistas y telediarios de La Sexta y hasta los escaños de Ciudadanos sin que su verdadero talento sea nunca considerado. Te escogen para una serie siendo guapa, y todo el mundo cree que ser guapa ha tenido algo que ver con tu elección. Hay pocas cosas tan sangrantes. Por suerte, pasados los 40, ese talento que tu belleza entorpecía puede por fin manifestarse libremente y sin suspicacias. Sin embargo, por lo que sea, esto nunca sucede.

Nacer con parálisis cerebral es lo peor que puede pasarte en esta vida; y nacer siendo guapa, lo segundo peor. Yo ya lo tengo claro.

Imagínate ser joven y guapísima, tener un buen trabajo en el cine o la televisión, ganar cientos de miles de euros al año y, encima, aguantar que la gente sueñe contigo por las noches después de buscar fotos tuyas en Google, mayormente aquellas que tú misma has puesto en circulación. Es tal la concentración de ignominias que soporta una chica guapa que en realidad somos incapaces de hacernos una idea.

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