La entrevista a Griezmann que nunca vio la luz (y que ahora lo explica todo)

Griezmann iba a anunciar su marcha del Atlético en una entrevista a 'Marca', pero el club lo impidió y le convenció para que grabara un vídeo, de ahí la hipocresía ahora de sus dirigentes

Foto: Antoine Griezmann celebra un gol con el Atlético de Madrid. (EFE)
Antoine Griezmann celebra un gol con el Atlético de Madrid. (EFE)

Aunque entiendo la moraleja, discrepo con quienes defienden que mientras el rugby es un deporte de animales jugado por caballeros, el fútbol es un deporte de caballeros jugado por animales. Otra cosa es que mientras en el rugby se salvaguardan los valores intrínsecos a cualquier deporte que se precie, en el fútbol estos mismos valores difícilmente pueden depreciarse más. Desde la falta de respeto a los árbitros, algo innegociable en el rugby, a la individualización de un juego que también es colectivo, por más que a veces no lo parezca.

Ahora bien, lo que sí tengo claro es que el fútbol más que un deporte es un negocio gestionado por cualquier cosa menos caballeros. Empezando por los dirigentes del Atlético de Madrid, quienes tan ridículamente dignos y ofendidos se han sentido con sus homólogos del FC Barcelona por el caso Griezmann, cuando todos sabemos que son tales para cuales. ¿O es que nadie se acuerda, por ejemplo, de cómo los colchoneros se llevaron a Vitolo del Sevilla? Una cosa es que en el club que preside Enrique Cerezo —pero en el que manda Miguel Ángel Gil— se hagan los enfadados, y otra muy distinta que tomen a la gente por idiota, denunciando unas irregularidades que ellos mismos han cometido y, no lo duden, volverán a cometer pues así funciona el mercado futbolístico.

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"Si Griezmann firmó con el Barcelona en marzo, habrá consecuencias", ha amenazado el mencionado Enrique Cerezo, el mismo que no hace mucho dijo que "si un jugador pide un cambio es porque tiene una mejora económica en otro club, así que si tú no puedes pagarle, es normal que se quiera buscar la vida" o que "los futbolistas no están aquí para dar besitos al escudo, sino para meter goles y jugar bien. Cuando fichamos a un futbolista, no compramos sus sentimientos, sino sus piernas y su cabeza". El presidente del Atlético de Madrid al menos es sincero, aunque precisamente por ello ahora lo mejor que podría hacer es estarse calladito.

Josep Maria Bartomeu y Enrique Cerezo, presidentes del FC Barcelona y del Atlético de Madrid, respectivamente. (EFE)
Josep Maria Bartomeu y Enrique Cerezo, presidentes del FC Barcelona y del Atlético de Madrid, respectivamente. (EFE)

Que sí, que el fútbol para la mayoría de sus gestores —que no de sus aficionados— no es más que un negocio y por ello es comprensible que cada uno mire por lo suyo. No es una cuestión de fidelidad, sino de intereses económicos. Los mismos que tienen el Barça y Griezmann, de ahí que estén haciendo las cosas, en el tiempo y en las formas, como las están haciendo. Por si lo habían olvidado, el francés renovó hasta cuatro veces su contrato con el Atlético, una por temporada desde que en 2014 llegó procedente de la Real Sociedad, tiempo en el que su cláusula de rescisión ha ido subiendo de 65 millones a 80, 100 y 200, reducibles a 130 o 120 desde el pasado 1 de julio, de los que cabe recordar que el 20% de una posible venta o salida son para el club donostiarra.

El propio Atlético confirmó a través de un comunicado que, en una reunión celebrada el 14 de mayo con el consejero delegado, Miguel Ángel Gil, el entrenador, Diego Pablo Simeone, y el director deportivo, Andrea Berta, Griezmann les comunicó su decisión de abandonar el club a final de la temporada. Lógicamente, si lo hizo fue porque había llegado a un acuerdo con otro club, la única manera de garantizarse que van a pagar su cláusula, por más que formalmente sea el futbolista quien la deposite en LaLiga. Tal y como contó Antonio Sanz aquí, en El Confidencial, a oídos de la dirigencia rojiblanca había llegado que Antoine había concedido una entrevista a un medio de comunicación —yo les confirmo que era el diario 'Marca'— donde anunciaba su deseo de cambiar de aires. Sin embargo, esa entrevista nunca salió publicada...

Un anuncio impulsado por el club

Es evidente que una llamada a tiempo —y es de suponer que a cambio de algo— desactivó la bomba. El club convenció entonces a Griezmann para que anunciara su decisión en un vídeo con el que tanto él como el Atleti amortiguaban el golpe. De ahí que el francés no entienda que los mismos con los que negoció una salida amistosa, ahora le hayan puesto a los pies de los caballos y le citaran a las 20:30 horas de este domingo en Majadahonda para subir a Los Ángeles de San Rafael (Segovia), donde el Atlético ha dado comienzo a la pretemporada. Como era de esperar, y así anunció su abogado, Griezmann no se presentó. Según informó 'Mundo Deportivo', al francés le bastó con comunicar que en los próximos días pagará su cláusula para que legalmente no pudieran hacerle nada.

Por todo ello, el paripé que el Atlético de Madrid ha montado alrededor de la marcha del francés es, además de ridículo, hipócrita. Del mismo modo que cerraron el fichaje de Marcos Llorente por 40 millones a sabiendas de que Rodri pagaría los 70 de su cláusula para marcharse al Manchester City, si el club madrileño ha fichado a Joao Félix por 126 millones es porque sabe que Griezmann va a dejar 120 o 130. En ambos casos, el ex madridista y el portugués han heredado además los dorsales de los futbolistas a quienes vienen a reemplazar, es decir, el 14 de Rodri y el 7 de Griezmann, respectivamente.

Desgraciadamente, así funciona el fútbol. Claro que si funciona así es por gente como Enrique Cerezo, quien no en vano llegó a declarar que "el sentimiento en el fútbol se debe perder. El sentimiento o la fidelidad están muy bien, pero esto es un negocio". ¿Y entonces, de qué se quejan ahora en el Atlético de Madrid? Digo sus propietarios, pues el día que sus aficionados pierdan ese sentimiento, se acabó el Atleti... y negocios como el fichaje de Joao Félix —casualmente representado por Jorge Mendes— por seis millones más de su cláusula. Gastos financieros, ya...

A mi bola
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