Al menos Xavi no se marchó ninguna de las 133 veces que escuchó el himno de España...

Unas nuevas declaraciones de Xavi Hernández sobre Qatar y España levantan una polémica que solo supera el desplante de un 'mosso' en el podio de un mundial de ciclismo

Foto: Xavi Hernández, en su primer partido como entrenador del Al Sadd. (EFE)
Xavi Hernández, en su primer partido como entrenador del Al Sadd. (EFE)

Como era de esperar, y no podía ser de otra forma dada la siniestra procedencia de las declaraciones, que Xavi Hernández diga que Qatar no es un país democrático, pero funciona mejor que España, ha generado una enorme polémica que, al igual que sucede con el también catalán Pep Guardiola, no hace sino desteñir la imagen de alguien que dio mucho al fútbol español y que ahora que ha iniciado su carrera de entrenador se está ganando a pulso la animadversión de muchos de quienes tanto le admiraron y respetaron como jugador.

No es la primera vez que el exfutbolista del FC Barcelona y de la Selección española tiene la caradura de poner en duda una democracia desde un país que no lo es, por más que, eso es verdad, así lo reconozca. Una cosa es que Xavi Hernández elogie su vida en Doha, donde, según él, "hay muchas ventajas, como la tranquilidad, la seguridad… No tenemos llave de casa, dejas el coche en marcha… Núria [su mujer] incluso me dice que si podemos seguir aquí también será mejor para nuestros hijos", y otra que para ello cuestione a un país que tanto le ha dado y en el que ahora ni siquiera tributa, por más que se lo lleve crudo, nunca mejor dicho.

[La hipocresía de Xavi con Qatar, la misma que con aquella huelga de ricos]

"En un Estado democrático, como se supone que es España, la gente tiene derecho a decidir", insiste Xavi en la entrevista concedida al diario 'Ara', en la que vuelve a reclamar el derecho a votar, habla de presos políticos, pero no se atreve a desvelar si es independentista "no digo si soy independentista o no", apunta—, lo más probable porque realmente no lo sea, aunque tampoco le importe parecerlo, sobre todo ahora que ve los toros desde la barrera, igual que hace Guardiola desde Inglaterra.

Antes de hablar tan ligeramente, el catalán debería saber que, según el Democracy Index 2018, un 'ranking' elaborado por la división de Inteligencia del prestigioso medio británico 'The Economist', España es una de las 20 democracias plenas del mundo y el quinto mejor país del G-20, solo por detrás de Canadá, Australia, Alemania y Reino Unido. Concretamente, ocupa el puesto 19º de 165 países que figuran en el citado 'ranking', con una calificación de 8,08 sobre 10. Por el contrario, el Qatar donde tan feliz vive Xavi ocupa el puesto 133º, con un 0/10 en pluralismo político y un 3,82 en libertades civiles, con una nota media de 3,19, que lo sitúa entre Camerún y Zimbabue y por detrás de Etiopía, Ruanda, Irak o Sierra Leona. Sobran comentarios, ¿verdad?

Xavi Hernández (c) escucha el himno español durante el Portugal-España de la Eurocopa 2012. (Reuters)
Xavi Hernández (c) escucha el himno español durante el Portugal-España de la Eurocopa 2012. (Reuters)

Como ya escribí en otra ocasión sobre la hipocresía de Xavi, creo que no es cuestión de repetirme, aunque me sigue pareciendo vergonzoso que para hacer propaganda de Qatar, ya saben, "aquí la gente es feliz, me gusta este país y mi familia está bien", el ahora entrenador del Al Saad quiera vender una realidad que organizaciones internacionales como Human Right Watch y Amnistía Internacional llevan denunciando desde hace décadas, pues no en vano se trata de un sistema que, por centrarme únicamente en el ámbito laboral, favorece la existencia de trabajadores en régimen de semiesclavitud y bajo condiciones de explotación. Seguro que muy felices todos, eso sí.

"Tengo un año de contrato como técnico y luego como embajador hasta 2022 para el Mundial", comenta Xavi, precisamente lo que explica su pleitesía a un emirato en el que sigue vigente el sistema kafala, una regulación que establece que el inmigrante no cualificado, generalmente africano o del sudeste asiático, puede permanecer en el país auspiciado por su empleador, que acaba controlando tanto su estatus legal como la validez o no de su visado. Hernández también es un inmigrante en Qatar, aunque altamente cualificado y gratificado, claro está, de ahí su agradecimiento.

Claro que una cosa es estar agradecido al que te paga, lo cual hasta se puede entender si solo te mueves por dinero, y otra bien distinta hacer de menos al que tanto debes. La verdad es que hasta que no se marchó a jugar a Qatar, Xavi Hernández siempre había mostrado un gran respeto por el país al que tantas veces, 133 concretamente, representó como internacional absoluto. Seguro que aún recuerdan aquel "¡viva España!" con el que concluyó su discurso en la plaza de Colón de Madrid tras ganar la Eurocopa de 2008. Es evidente que cada uno tiene derecho a sentirse de donde le dé la gana. Incluso de Qatar, si tanto le apetece ahora. Pero lo que es inadmisible es faltar a la verdad y no respetar los sentimientos de los demás.

Ahí tenemos el caso del 'mosso' que el pasado fin de semana abandonó el podio del V Campeonato del Mundo de BTT para policías en el que había quedado segundo. Este evento ciclista se celebró en Vandellòs i L’Hospitalet de l'Infant, Tarragona. El 'mosso' recibió su medalla de plata y esperó a que se entregara la de oro al vencedor, un policía madrileño, para irse en cuanto empezó a sonar el himno de España. "Desde @UMCmossos lamentamos el desprecio al himno nacional del 'acomplejado' participante que iba en representación de los @mossos". Esta fue una de las reacciones más sonadas y educadas a esta falta de educación y respeto. Al menos, Xavi nunca abandonó el campo las 133 veces que escuchó el himno de España...

A mi bola
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