Xavi, fin a "esa gran mentira" que debe seguir los pasos de Guardiola (como entrenador)

Con la retirada de Xavi se va un gran futbolista, pero llega un gran proyecto de entrenador. Que nadie le prejuzgue, como un iluminado hizo en enero de 2008, justo antes de todo...

Foto: Xavi Hernández ganó un Mundial y dos Eurocopas con la Selección española. (Imago)
Xavi Hernández ganó un Mundial y dos Eurocopas con la Selección española. (Imago)

"Durante las próximas cuatro semanas, me ataré las botas para jugar los últimos partidos de una carrera inolvidable". Así, con un escueto comunicado enviado desde Doha a las redacciones de los medios, anunció su retirada Xavi Hernández, uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol español. Posiblemente, el mejor junto a su compañero de club y de selección, Andrés Iniesta. Eso sí, el catalán añade que "esta es mi última temporada como jugador, pero estoy deseando ver qué me depara el futuro como entrenador".

Es decir, que a final de temporada el fútbol perderá a uno de sus mejores jugadores, pero ganará a un técnico llamado a recoger el testigo que Pep Guardiola recibió de Johan Cruyff y este a su vez de Rinus Michels. "Mi filosofía como entrenador refleja el estilo que desarrollamos durante muchos años bajo la influencia de Johan Cruyff y de La Masia, y que tiene su máximo exponente en la forma de jugar al fútbol en el FC Barcelona", adelanta Xavi por si había alguna duda y en un claro mensaje de qué banquillo le gustaría ocupar.

Resulta cuando menos curioso que, justo un día después de que Iker Casillas fuera noticia al sufrir un infarto que veremos si le obliga a abandonar el fútbol, su gran amigo y rival a la vez anunciara su retirada. En agosto de 2014, Xavi ya dejó la Selección tras una trayectoria de 14 años y 133 internacionalidades para continuar en activo únicamente en su club. En mayo de 2015 anunció su marcha del Barça después de 17 temporadas y se marchó al Al Sadd de Qatar. Ahora, a sus 39 años, colgará las botas y se pondrá el chándal para iniciar una nueva andadura en la que estará mucho más expuesto a las críticas y resultará mucho más sencillo prejuzgarle.

Me van a perdonar, pero por respeto al pecador, solo recordaré el pecado. Sucedió en enero de 2008. Es decir, hace más de once años, pero tan solo unos meses antes de la primera de las dos Eurocopas que ganó España de manera consecutiva, con el Mundial de Sudáfrica entre medias, con una Selección de la que Xavi fue decisivo. Hasta entonces, el pequeño centrocampista ya había ganado con el Barça tres Ligas, una Champions y dos Supercopas de España, pero desde ese año sumó a su palmarés cinco Ligas, tres Champions, tres Copas, cuatro Supercopas de España, dos Supercopas de Europa y dos Mundiales de Clubes. Aunque su mayor aportación ha sido siempre su fútbol, claro. La causa de todo lo demás.

Viñeta en la que Rinus Michels, Johan Cruyff, Pep Guardiola y Xavi se pasan el testigo.
Viñeta en la que Rinus Michels, Johan Cruyff, Pep Guardiola y Xavi se pasan el testigo.

Se trata de un memorable artículo que se titulaba 'Xavi, esa gran mentira'. Y digo titulaba, en pasado, porque fue borrado por su autor, si bien yo siempre he mantenido a buen recaudo una copia, pues sirve para demostrar hasta dónde podemos equivocarnos y, lo que es peor, equivocar a quienes nos leen o escuchan. Para no cebarme y tampoco apabullarles, se lo dejo de manera telegráfica, aunque aun así el cúmulo de despropósitos es tal que resulta complicado mutilarlos y, lo mejor de todo, basta con darles la vuelta para describir perfectamente a Xavi. Aquí va...

"Su carrera no oculta la facilidad para perder la posición, despistarse, su lentitud extrema para recuperar posiciones defensivas y su ausencia de sacrificio colectivo que le lleva a no hacer ni una cobertura". STOP. "Cuando el equipo pierde el balón, Xavi bajará trotando. Y por eso es el 'rey de la resistencia' y de los metros recorridos". STOP. "Xavi es incapaz de robar un balón, ya que su defensa es flotante. Está cerca de la pelota, pero siempre llega tarde y persigue sombras". STOP. "Para Xavi defender es estar, aunque siempre tres décimas tarde, tres décimas pero las decisivas, no interpreta el juego táctico y lo que es peor, no actúa, es una sombra que acompaña". STOP.

Un inciso. Por si lo habían olvidado, el artículo hacía referencia a Xavi Hernández, aunque lo que en él se transmite es un desconocimiento absoluto del fútbol como juego y no digamos ya del juego de posición. Juzguen ustedes: "Cuando el balón le llegue, ralentizará el juego, lo convertirá en previsible, en tocar y tocar. Nunca la da al primer toque, no da pases verticales y sus envíos de rosca son siempre hacia fuera, al pie. Sus muchos aciertos en el pase parecerán una gran estadística, pero no habrán servido de nada porque obligarán al delantero a regatear, el envío no superará ninguna línea rival. El rondo de Xavi te asegurará posesión a costa de convertirte en un perdedor previsible". ¿Qué les parece?

Xavi celebra un gol con el FC Barcelona. (EFE)
Xavi celebra un gol con el FC Barcelona. (EFE)

El futuro de Xavi es el presente del Barça

Y el remate final: "Es difícil ver a Xavi dar una asistencia. Tendrán que ser muy claras y en la frontal porque no abundan sus pases definitivos. Y, con el balón en los pies, carece de físico y recorrido para batir línea en conducción". STOP. "Se le pide al Barça que sea agresivo, voraz, hambriento de títulos, pero la actitud de jugadores como Xavi impide alcanzar ese objetivo". STOP. "No cumple ni como interior ni como mediocentro, sino sólo en las ruedas de prensa con sus palabras bonitas, su cara de buen chico y su presunto compromiso de segundo capitán. STOP. "La gran pregunta es: ¿en qué grande de Europa sería ahora titular? Que lo sea siempre en el Barça habla de la ausencia de competitividad y de análisis profesional del cuerpo técnico a la hora de valorar el rendimiento real de sus jugadores".

Lo dicho. Ahora que "Xavi, esa gran mentira" se dispone a dejar de jugar para empezar a entrenar, confío en que nadie se precipite al juzgarle como técnico, tal y como un iluminado hizo justo antes de que empezara todo. Y no digamos ya si, como en el caso de Guardiola, empezamos a mezclar fútbol y política. Tras cubrirse de gloria al afirmar que "en España hay un déficit democrático", y decirlo desde un país como Qatar donde precisamente la democracia brilla por su ausencia, es de esperar que Xavi siga los pasos de Pep como entrenador, pero no como politólogo. Con un Barça que ha perdido la identidad, su regreso es cuestión de tiempo. Al menos del tiempo que dure Messi...

A mi bola
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