El fichaje récord (350.000 euros) que retrata las miserias del fútbol femenino español

Esto es lo que el Chelsea ha pagado por Pernille Harder, el fichaje más caro de la historia, mientras en España se imponen a futbolistas sub 23 cláusulas de formación de 500.000 euros

Foto: Pernille Harder, nueva jugadora del Chelsea, el fichaje más caro del fútbol femenino
Pernille Harder, nueva jugadora del Chelsea, el fichaje más caro del fútbol femenino

La noticia es actual, de esta misma semana. Los 350.000 euros que el Chelsea ha pagado por Pernille Harder han convertido a la danesa en el fichaje más caro de la historia del fútbol femenino. Sí, 350.000 euros, no falta ningún dígito, una cantidad irrisoria comparado con el dinero que se mueve en el masculino y que sirve para retratar a los dirigentes del fútbol femenino español.

Empezando por los de clubes como el Levante UD o el Athletic de Bilbao, quienes pretendían cobrar 500.000 y 250.000 euros, respectivamente, por cuatro jóvenes futbolistas que acababan contrato, pero siguiendo por los de la Asociación de Clubes de Fútbol Femenino (ACFF), el sindicato AFE y, en este caso por inacción, la Federación Española de Fútbol (RFEF). Tanta preocupación por si LaLiga juega los viernes y los lunes y ninguna por cuándo se juega la Primera Iberdrola.

Harder, exjugadora del Wolfsburgo con el que el domingo pasado perdió la final de la UEFA Women's Champions League disputada en Anoeta ante el todopoderoso Olympique Lyonnais, ha firmado por tres próximas temporadas por el club londinense. A sus 27 años, los 105 goles en los 114 partidos que ha disputado en el equipo alemán, así como el reciente galardón de máxima realizadora de la Champions, justifican el fichaje de la danesa por el vigente campeón de la Premier, precisamente la competición en la que este verano han recalado las españolas Ona Batlle y Damaris Egurrola tras negarse a renovar por los citados Levante y Athletic y no ser finalmente fichadas por Real Madrid y FC Barcelona, los clubes que las pretendían. Ya saben, entre todos las amargaron y ellas solitas se marcharon...

Aunque el asunto es tan farragoso como vergonzosamente tergiversado, es inevitable recordar una vez más que el pasado mes de julio una sentencia de la mismísima Audiencia Nacional declaró parcialmente nula la polémica Lista de compensación por la que los clubes españoles pueden pedir —ojo, a otros clubes nacionales, pero no así a los extranjeros— una cantidad por las futbolistas menores de 23 años que acaban contrato. De 17 jugadores que se vieron afectadas, diez se unieron a la denuncia del sindicato Futbolistas ON contra la ACFF y AFE.

Ona Batlle, tras ser presentada como nueva jugadora del Manchester United
Ona Batlle, tras ser presentada como nueva jugadora del Manchester United

Pero, por si una sentencia de la Audiencia Nacional no fuera suficiente, resulta que el 15 de agosto el Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó por fin el I Convenio Colectivo del Fútbol Femenino, aunque con la incorporación de la firma de UGT, el sindicato que precisamente lo había impugnado, de ahí que tampoco la Lista de Compensación correspondiente a la temporada pasada tuviera validez, por más que desde la Asociación de Clubes de Fútbol Femenino (ACFF) y, lo más sorprendente de todo, desde la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), llevaran a la confusión haciendo referencia a una retroactividad que en este caso no puede ser tal por algo tan evidente como que la polémica lista la supervisó —por cierto, tarde y mal por una negligencia del abogado Nebot— una comisión paritaria distinta.

El caso y la cláusula de Maite Oroz

Sin embargo, de poco o nada sirvió todo esto para que el Real Madrid fichara a las dos futbolistas del Levante que pretendía, lo mismo que ha hecho el FC Barcelona con Damaris Egurrola, quien, decepcionada y harta de esperar, decidió aceptar la oferta del Everton. Antes que ella fue Ona Batlle quien puso rumbo a la Premier, en su caso al Manchester United. Al menos en Inglaterra ya saben cuándo empieza la competición y el dinero que se mueve en el fútbol femenino allí es muy superior al de España. Así lo demuestra el fichaje de Pernille Harder por el Chelsea, que deja en ridículo las cláusulas de rescisión de 25 millones de euros que Florentino Pérez ha impuesto a futbolistas como Maite Oroz, por cierto, en la misma situación que Damaris, es decir, con 250.000 euros en la Lista de compensación, pero fichada a coste cero por el Real Madrid. ¿Se atreverá a denunciarle el Athletic? Esperen sentados...

Por contra, Eva Navarro, con 500.000 euros de cláusula como su compañera Batlle, es decir, 150.000 euros más que el fichaje más caro de la historia del fútbol femenino mundial, no aguantó y renovó el 18 de agosto por el Levante. Lo hizo en contra de su voluntad y en virtud de un cacareado convenio que por lo visto vale para unas cosas, pero no para otras, lo cual no es sino la demostración del despropósito que es el fútbol femenino español, además de la utilización política que se hace del deporte femenino en general, y del fútbol femenino en particular. ¿O por qué creen si no que el Convenio Colectivo se presentó en el Congreso de los Diputados? El primero, sí, el que impugnó UGT, y no el que está en el BOE, aunque su contenido sea el mismo y su carácter sea, efectivamente, retroactivo, salvo en lo que a la Lista de compensación se refiere.

Claro que para escandaloso el caso de la pobre Anna Torrodà, por quien, según la ACFF, el Valencia acabó pagando al Espanyol los 20.000 euros que figuraban en la dichosa lista en la que la catalana fue incluida, cuando resulta que es una futbolista formada en la cantera del Barça... ¿Alguien entiende algo? Ni adrede se pueden hacer las cosas peor y no es de sorprender que las propias futbolistas se movilizaron a través de las redes sociales pidiendo que el talento no se vaya, aunque tan importante o más es que el que se quede no lo haga sufriendo como han sufrido jugadoras como Torrodà o Navarro.

Sin embargo, esto es algo que por lo visto poco o nada importa a los clubes, tanto a los que pertenecen a la ACFF como a los tres que no, a la AFE, convertida en el sindicato de la patronal, y, por supuesto, a la RFEF, precisamente quien provocó y sigue provocando que los ingresos del fútbol femenino español sean cada vez menores. Si a este se le suma que las mejores futbolistas se empiezan a marchar a la Premier, pues apaga —que para eso hablamos de la Primera Iberdrola— y vámonos...

A mi bola
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