Con Cruyff, Messi ya no estaría en el Barça (pero tampoco estaría Cruyff)

Leo no 'se queda', sino que no ha podido irse. Porque querer, quería irse, algo que para el añorado técnico holandés era definitivo: "El que dude jugar aquí, ya no sirve", sentenció

Foto: Una imagen de Leo Messi delante de la estatua de Johan Cruyff en los exteriores del Camp Nou. (REUTERS)
Una imagen de Leo Messi delante de la estatua de Johan Cruyff en los exteriores del Camp Nou. (REUTERS)

La sentencia es nada menos que de Johan Cruyff, otra leyenda del FC Barcelona tan maltratada que incluso devolvió la insignia de presidente de honor del club: "El que dude de jugar aquí, ya no nos sirve". Evidentemente, el holandés lo dijo en otro contexto, pero es claramente aplicable a lo sucedido con Messi. Y es que no es que Leo haya dudado de querer seguir jugando en el Barça, sino que el argentino tenía claro que no quería hacerlo más, y prueba de ello es que pidió oficialmente marcharse.

Así que, según la teoría del Flaco, que Messi finalmente se haya quedado en el Barça es contraproducente. Por mucho que haya sido y siga siendo el mejor jugador del mundo, no sirve para un equipo que necesita regenerarse, tanto institucional como deportivamente, algo que en ambos casos le resultará aún más complicado hacer cuando el futbolista de referencia sabe que el 1 de enero de 2021 ya podrá firmar por otro club, y las elecciones no son hasta marzo. Hay quien opina que Leo esperará a conocer quién es el nuevo presidente, pero el simple hecho de hacerlo sería una incoherencia por su parte.

Y es que Leo ha tenido que recular, tragarse su burofax, pero al menos en su comunicado pregunta-respuesta no engañó a nadie: “Voy a seguir en el club porque el presidente me dijo que la única manera de marcharme era pagar la cláusula de 700 millones de euros, que es imposible. La otra forma era ir a juicio. Yo no iría a juicio contra el Barça nunca porque es el club que amo, que me dio todo". Es decir, que en realidad no 'se queda', como Piqué ingenuamente anunció que haría Neymar, sino que, al no poderse ir, no ha tenido más remedio que quedarse.

Esto es algo que sabe la afición, de ahí que, a la espera de que el público vuelva a las gradas del Camp Nou, a buen seguro que los culés estarán de su lado. Nadie mejor que ellos saben que Leo tenía motivos para querer irse. Ellos son los primeros que llevan años sufriendo las incompetencias de una junta directiva empeñada en cargarse la herencia de Joan Laporta y, por tanto, de Pep Guardiola, sin duda lo mejor que le ha pasado al club catalán en los últimos años, junto a Xavi, Iniesta y el propio Messi.

Un club y un equipo en ruinas

Sí, el mejor jugador de la historia del Barça se queda obligado en un club del que no tiene ningún reparo en asegurar que "hace tiempo que no hay proyecto ni hay nada. Se van haciendo malabares y tapando agujeros a medida que van pasando las cosas”. Vamos, que Leo es el primero que sabe la travesía que le espera al equipo, de ahí que, según él, "se lo llevo diciendo todo el año al presidente, que me quería ir". Un Josep María Bartomeu a quien el argentino deja por mentiroso: "Él siempre dijo que al final de temporada podía decidir si me quería ir y no cumplió su palabra".

Fotomontaje en las redes sociales de Messi y un niño con su camiseta que llora su marcha
Fotomontaje en las redes sociales de Messi y un niño con su camiseta que llora su marcha

A buen seguro que quien ha comprado todas las papeletas para pasar a la historia como el peor presidente del Barça es consciente de que hace tiempo que debería haber dimitido. Sin embargo, y al igual que sucede con Messi, Bartomeu se queda porque tampoco él puede irse. ¿La razón? Pues, cómo no, económica, lo único que desgraciadamente importa en el fútbol. Si dimite, su junta directiva tendría que avalar con su patrimonio personal las pérdidas que presumiblemente presentará el Barcelona en el curso 2019-2020.

Si de algo ha servido el caso Messi, además de para confirmar la descomposición en la que se encuentra el Barça y el papelón que le espera a Koeman, ha sido para demostrar lo que el argentino siente por el club al que tanto le debe, por más que paradójicamente haya querido marcharse, lo cual también puede interpretarse como un último gran servicio. "Por más que me vaya o me quede, mi amor por el Barça no va a cambiar nunca... Yo no iría a juicio contra el Barça nunca porque es el club que amo, que me dio todo desde que llegué; es el club de mi vida. Me dolió cuando se puso en duda mi amor por este club. Por más que me vaya o me quede, mi amor por el Barça no va a cambiar nunca".

"¿Quieres salvar tu relación y no sabes qué hacer? Nosotros tampoco. Llámanos para la mudanza". Sirva este ingenioso anuncio que circula vía Whastapp para reflejar lo que le espera esta temporada al club que hasta marzo seguirá presidiendo Bartomeu. Con una relación completamente rota, pero obligados a seguir viviendo juntos hasta junio y con el camión de la mudanza aparcado en la puerta...

Para acabar con quien empecé, Johan Cruyff también fue el único que se atrevió a decir públicamente que él hubiera vendido a Messi tras el fichaje de Neymar, si bien antes había dicho que él nunca ficharía a Neymar teniendo a Messi. Vamos, lo mismo que sucedería ahora con el añorado técnico holandés: que Messi ya no estaría en el Barça, aunque en este Barça tampoco estaría Cruyff...

A mi bola
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