Las preocupantes similitudes de Luis Enrique con su admirado Clemente

El asturiano confesó que le gustaría "tener muchas cosas de Javi" y, por desgracia para el futbol español, parece estar consiguiéndolo. Y no solo siendo un malencarado con la Prensa...

Foto: Luis Enrique, antes de la rueda prensa previa al partido contra Ucrania en Kiev. (REUTERS)
Luis Enrique, antes de la rueda prensa previa al partido contra Ucrania en Kiev. (REUTERS)

Ojo al siguiente elenco de entrenadores: Frank Rijkaard, Carles Rexach, Lorenzo Serra Ferrer, Louis van Gaal, Sir Bobby Robson, Jorge Valdano, Arsenio Iglesias, Vicente del Bosque, Benito Floro, Leo Beenhakker, Radomir Antic, Ciriaco Cano, García Cuervo y Txutxi Aranguren. Hasta catorce técnicos, la mayoría de un gran prestigio, tuvo Luis Enrique (Gijón, 1970) durante sus quince años como futbolista profesional en los tres equipos en los que jugó: su querido Sporting y, en uno de esos casos atípicos pero que tan bien le definen, Real Madrid y FC Barcelona.

Sin embargo, el actual seleccionador español asegura que "el mejor entrenador que he tenido, o al menos uno de los mejores, es Javier Clemente". Es decir, un antecesor suyo en el cargo y uno de los cuatro que tuvo él en sus 62 partidos con España. Los otros tres fueron José Antonio Camacho, Vicente Miera, con quien no llegó a jugar, y Luis Suárez, quien le hizo debutar. Según Luis Enrique, "Javi destaca no solo por sus conocimientos futbolísticos, sino a través de lo que generaba y transmitía a los jugadores. Me hubiera tirado desde donde hiciera falta por él". Y ese fue el problema, que una generación entera de buenos futbolistas se tiró... al sumidero.

"Es la primera vez que lo digo: me gustaría tener mucho de Javier Clemente como entrenador", confesó en la misma entrevista el asturiano, quien poco a poco, y para desgracia del fútbol español, lo va consiguiendo. Para quienes rehuyan o no les gusten los debates futbolísticos, es decir, sobre el juego, que se queden con este dato. Desde la marcha de Del Bosque, la Selección ha jugado 45 partidos y solo ha perdido tres, casualmente todos con Luis Enrique, quien completa sus 15 partidos con 10 victorias y 2 empates. Julen Lopetegui, con 14 victorias y 6 empates, Fernando Hierro, con 1 y 3, y Robert Moreno, con 4 y 2, se mantuvieron invictos.

Pero más allá de los resultados, una de las preocupantes similitudes de Luis Enrique con Clemente, además de ser unos malencarados con la Prensa y el mal ambiente que ello genera, es la convocatoria de meritorios. Es decir, futbolistas que, según el criterio del seleccionador, merecen un reconocimiento por su momento de forma o juego, aunque sus características no se ajusten a las que pensábamos que España iba a mantener, si bien ya es evidente que no es así.

Cada entrenador tiene derecho a apostar por el estilo de juego que considere más oportuno para lograr sus objetivos. Sobre todo si, como llegó a decir el asturiano, "me importa un bledo que haya a quien no le guste". Claro que una cosa es hacer algunos ajustes e introducir cambios, muchos obligados por el paso del tiempo, y otra muy distinta perder la identidad que ha engrandecido al fútbol español y regresar a la que tanto lo empobreció. Como dijo Menotti, sin saber si quieres ser toro o torero.

Luis Enrique saluda a Adama Traore en el España-Suiza. (REUTERS)
Luis Enrique saluda a Adama Traore en el España-Suiza. (REUTERS)

El caso del musculoso Adama

Quizás el caso más llamativo es el de Adama Traore, con quien Luis Enrique no contó cuando estaba en el FC Barcelona y ahora parece obnubilado por la musculatura que exhibe en el Wolverhampton, un equipo que juega a otra cosa, aunque también sea fútbol. De Adama se ha destacado tras debutar en la Selección y jugar todo el partido de Ucrania que "se cansa de desbordar y enviar centros", pero en realidad 'desborda' hacia donde le llevan los defensas rivales, casi siempre dos y tres porque en cuanto recibe el balón se aleja de sus compañeros y él mismo se autogenera una inferioridad al encerrarse en la banda. Además, no se trata de 'centrar', sino de pasar. Y no de hacerlo muchas veces, sino hacerlo bien. Lo que hizo, por ejemplo, Jesús Navas con el balón que puso en la cabeza de Rodrigo.

Es verdad que Adama llega muchas veces a la línea de fondo, donde, como dice Jesús Cuadrado, "el mal futbolista cree que termina la jugada y el bueno sabe que es donde realmente empieza". ¿De verdad el futuro de España pasa por jugadores musculosos más que talentosos? Lo dicho, no se trata de poner 'centros', en el caso de Adama siempre por arriba y al bulto, sino de levantar la cabeza, ver a los compañeros y pasarles el balón, ya sea por alto, pero también por abajo, y siempre con el objetivo de que rematen en condiciones y con ventaja.

En la derrota de Kiev también fue preocupante ver a Sergio Ramos de delantero centro, un recurso muy típico de Clemente. "Al final hemos entrado en modo pánico porque queríamos marcar como fuera", reconoció al menos el asturiano, quien también en la jugada del gol de Ucrania quedó retratado al decir que él estaba mirando el balón, no la colocación de sus jugadores, justo lo que no debe hacer un buen entrenador y hacen los aficionados, de ahí la facilidad con la que calaron las críticas a De Gea, cuando se trató de un fallo en cadena, en el que el guardameta fue el menos culpable.

Empezó Reguilón al dejar cabecear sin oposición a Karavaev el saque de su portero. Siguió Pau Torres al no cubrir a Yarmolenko, quien tuvo tiempo para controlar, mirar y dar un gran pase. Jesús Navas, quien no basculó y perdió la marca de Tsygankov. E incluso Sergio Ramos, a quien Yaremchuk arrastró para abrir un pasillo a su compañero. Aunque se puede debatir, De Gea estaba donde tenía que estar, en la frontal del área cuando su defensa está tan adelantada. El portero intentó achicar dando un par de pasos hacia atrás y poniéndose delante del atacante, pero estaba vendido. Tsygankov hizo un magnífico control y se plantó solo ante él.

Sí, también era muy típico de Clemente defender a ultranza a sus futbolistas, aunque en el caso de Luis Enrique con De Gea está más que justificado, pues la descarada y lamentable campaña contra el guardameta del Manchester United viene desde que sustituyó a Iker Casillas. "Culpar a De Gea ya es vicio, os pone mucho", dijo el seleccionador tras la derrota ante Ucrania. "Si de un partido como este se le echa la culpa a David, apaga y vámonos", añadió. Y así fue, sobre todo porque mientras se elogia a Adama y se critica a De Gea queda más en evidencia aquello de que cuando no sabes por qué ganas, normal que no sepas por qué pierdes...

A mi bola
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