Por qué Mikel Merino marca un antes y un después en la historia de la Real

El fichaje del navarro no solo fue un paso adelante en la gestión deportiva del club, sino que dejó claro lo que ahora ofrece. Y no solo para no perder jugadores, sino para atraerlos

Foto: El realista Mikel Merino, en el partido de la Selección española contra Suiza. (EFE)
El realista Mikel Merino, en el partido de la Selección española contra Suiza. (EFE)

El 13 de julio de 2018 la Real Sociedad anunció la contratación de Mikel Merino (Pamplona, 1996), un fichaje que marca un antes y un después en su centenaria historia. Del mismo modo que cuando en el verano de 1989 el club donostiarra salió al mercado para cerrar con el Liverpool FC la compra de John Aldridge tras la marcha de Loren al Athletic previo pago de su cláusula de rescisión, la llegada del navarro procedente del Newcastle puede decirse que fue un antes y un después para una Real que, aunque abierta a traer de fuera aquello que mejore lo de casa, sigue teniendo en la cantera su piedra angular.

Y no fue casualidad, sino causalidad, que el fichaje de Merino se produjera unos meses después del regreso a Zubieta de Roberto Olabe, quien poco más de un año antes dimitió del cargo de director de fútbol para el que le nombró el presidente, Jokin Aperribay. Si bien no quiso polemizar y, precisamente por ello, no dio muchas explicaciones, el ex guardameta se fue por discrepancias con el entonces entrenador, Eusebio Sacristán, quien ya le recibió con un revelador "¿a qué has venido, a jodernos?". Un desafortunado y poco educado comentario que, al ir en plural, es de suponer que incluida al ex director deportivo, casualmente el mencionado Loren.

Pero, no, Roberto Olabe no volvió a la Real Sociedad para 'joder' a nadie, sino para romper de una vez con la mediocridad que limitaba su crecimiento deportivo. Aunque erró en la contratación de Asier Garitano y tuvo que volver a confiarle el banquillo del primer equipo a Imanol Alguacil, y tampoco estuvo fino con las cesiones de Theo Hernández y Sandro, el vitoriano fue el artífice del fichaje de Mikel Merino por 12 millones de euros. Luego le han seguido otros también muy importantes como los de Monreal, Remiro, Portu, Isak, la cesión de Odegaard, Robert Navarro para el segundo equipo o Silva, pero ninguno fue tan estratégicamente importante como el del pamplonés, ¿El motivo? Más que evidente.

"Yo no voy a desmentir al Athletic, ellos ya saben lo que tienen que comentar", dijo Miguel Merino, exfutbolista y padre de Mikel, al ser preguntado por unas declaraciones en las que el entonces presidente del club bilbaíno, Josu Urrutia, negó rotundamente el interés por el ex centrocampista de Osasuna, Dortmund y Newcastle. Lo más curioso es que el máximo dirigente del Athletic realizó este desmentido durante la presentación de Yuri Berchiche, otro ex txuri urdin, aunque llegado procedente del Paris Saint Germain y por el que pagó casi el doble que los franceses tan solo un año antes a la Real.

Mikel Merino disputa un balón con Maxi Gómez durante el partido de LaLiga de la Real contra el Valencia. (EFE)
Mikel Merino disputa un balón con Maxi Gómez durante el partido de LaLiga de la Real contra el Valencia. (EFE)

La opción que más le llamaba...

"Dentro de las opciones que había, la de la Real era la que más le llamaba y apetecía", explicó el padre de Mikel Merino sobre la decisión de su hijo de ir a la Real. "Dentro de un fichaje, hay que tener en cuenta muchos matices, y, valorando todo, la Real era la opción más importante", añadió. Y, efectivamente, ahí es donde radica hoy por hoy la diferencia de la Real con otros clubes que pueden ofrecer tanto o incluso más dinero, pero no sus condiciones deportivas. Desde la ciudad, las instalaciones, el entorno y, sobre todo, un equipo con aspiraciones y que ha vuelto a Europa, no con el objetivo de 'disfrutar', sino de perpetuarse.

Mikel Merino renovó su contrato con la Real el pasado 22 de julio y lo hizo hasta 2025, pero con una cláusula de 60-65 millones que, tal y como se ha puesto el fútbol, es más que asequible para esos clubes que, al menos hasta antes de la pandemia del Covid-19, se han gastado bastante más en otros futbolistas que no superan el nivel del navarro. La llamada a la Selección española, con la que ya suma cinco partidos y un gol, era cuestión de tiempo y, lógicamente, también ha subido su caché. Lo mismo que volver a Europa con la Real.

Mikel Merino celebra su gol en los cuartos de final de Copa contra el Real Madrid en el Bernabéu. (EFE)
Mikel Merino celebra su gol en los cuartos de final de Copa contra el Real Madrid en el Bernabéu. (EFE)

También dice mucho de él haber sido elegido el mejor jugador de la temporada pasada de un equipo el que está rodeado de jugadores con mucho talento como Oyarzabal, Januzaj, Portu o Isak, los repescados Guridi y Merquelanz, los emergentes Zubimendi, Barrenetxea y Roberto López y, cómo no, antes Odegaard y ahora Silva. Sin desmerecer especialmente al canario y al capitán a la espera del regreso de Illarramendi, Merino es la pieza clave para el fútbol por el que apuesta Imanol. No solo tiene salida de balón, sino también llegada al área rival, dominio del juego aéreo y con un despliegue físico que le permite no escatimar esfuerzos a la hora de presionar para recuperar la pelota.

"Me siento en casa, tratado de maravilla, por la afición, por los compañeros, por la gente de la ciudad", asegura este joven pamplonés que juega y habla como un veterano. "Eso me llega y donde eres feliz, quieres estar. Esta renovación es una alegría y estoy supercontento y muy feliz. Ojalá pueda estar aquí mucho tiempo", añadió Mikel en unas declaraciones que bien podrían haber realizado Xabi Prieto o Mikel Oyarzabal. Es evidente que su calidad futbolística le ha colocado en el escaparate, aunque es poco probable que él quiera irse solo por ganar más dinero, como hicieron algunos, porque la Real le ofrece más cosas que otros no pueden.

A mi bola
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