Zidane se planta, harto de que un ingeniero de caminos cuestione su fútbol

Si Florentino Pérez 'medita' destituir al francés es porque desprecia la figura del entrenador y no asume su responsabilidad como director deportivo en la mala planificación del Real Madrid

Foto: Florentino Pérez y Zidane, durante la rueda de prensa en la que el francés anunció su marcha del Real Mardrid (EFE).
Florentino Pérez y Zidane, durante la rueda de prensa en la que el francés anunció su marcha del Real Mardrid (EFE).

La noticia saltó con la derrota del Real Madrid en la ciudad ucraniana de Kiev todavía humeante. Florentino Pérez "meditaba" la destitución de Zinedine Zidane. Ya saben, la típica filtración para sondear el ambiente y, a sabiendas de que el entrenador no tiene ninguna intención de irse, mandarle un recado. "No pienso dimitir. Estamos viviendo una mala racha a nivel de resultados", comentó Zizou tras el 2-0 ante el Shakhtar. "Son momentos complicados, pero es la realidad y hay que seguir. Nos falta un partido y lo tenemos que ganar sí o sí", añadió el francés para dejar claro que él cuenta con estar en la decisiva visita del Borussia Mönchengladbach a Valdebebas.

Sí, Zidane es el mismo entrenador que después de ganar tres Champions consecutivas se marchó porque se vio venir lo que venía —y, efectivamente, vino— y aún así a finales de esa misma temporada acudió a la llamada de socorro de Florentino. Cierto es que inicialmente, en ese primer año después de Cristiano que se llevó por delante a Lopetegui y Solari, poco o nada pudo reconducir la situación. Pero siguió y, hace poco más de un año, él también estuvo cuestionado. Entonces, como ahora, Zizou siente que el problema no es él, sino la falta de planificación de la que puede ser cómplice, pero nunca responsable. ¿Cómo va a serlo de unos fichajes que no llegaron?

"No me preguntes a mí si me juego el puesto. Yo quiero estar aquí siempre. Preguntad a otro", respondió Zidane en aquella situación tan parecida a la actual, con el Real Madrid pendiente de ganar un partido que le permitiera seguir en al Champions. El nombre del italiano Massimiliano Allegri sobrevoló el banquillo del Bernabéu como ahora lo hacen los de Raúl y Pochettino. Sin embargo, el equipo blanco logró remontar el vuelo y Zizou no solo acabó una temporada que se interrumpió por la pandemia del Covid-19, sino que incluso lo hizo levantando el ansiado título de Liga. Da igual, sabido es que en el fútbol no hay memoria y mucho menos agradecimiento.

"Tú no serás de esos presidentes que dejan que los entrenadores tomen decisiones, ¿verdad?", le preguntó, de manera más o menos literal, pero más en serio que en broma, Florentino Pérez a otro presidente de Primera. Sabido es lo poco o nada que el máximo dirigente del Real Madrid tiene en consideración a los entrenadores de fútbol, pues, tal y como han confesado personas que han estado a su lado y pueden dar fe de ello, "para él, el mejor técnico sería un ingeniero de caminos". Es decir, la carrera que el presidente de ACS estudió en la Universidad Politécnica de Madrid.

Zidane, durante el partido de Champions del Real Madrid contra el Shakhtar Donetsk en Kiev. (REUTERS)
Zidane, durante el partido de Champions del Real Madrid contra el Shakhtar Donetsk en Kiev. (REUTERS)

Un eslabón todavía más débil

Como dijo en cierta ocasión Jorge Valdano, el entrenador es el eslabón más débil del fútbol. Una debilidad que en el caso del Real Madrid se incrementa por el hecho de la ausencia de la figura del director deportivo, no siempre el mejor aliado para el inquilino del banquillo, aunque sí un parapeto. Bueno, y más incluso que por la ausencia, por el hecho de que en el club de Concha Espina este papel lo ejerce nada menos que el presidente. Basta con mirar su organigrama deportivo para encontrar a Chendo como Gerente del Departamento de Fútbol, pero ni rastro de la figura del director deportivo.

Unos son más conocidos que otros y tienen más o menos poder de decisión, pero todos ocupan un cargo que se supone cualificado. El de director deportivo o secretario técnico, según los casos. Ramón Rodríguez Verdejo, Monchi, es el más mediático por su labor en el Sevilla FC. Pero ahí tenemos también a Roberto Olabe (Real Sociedad), Andrea Berta (Atlético de Madrid), Ramón Planes (FC Barcelona) Rafa Alkorta (Athletic de Bilbao), Cordón (Betis), Corona (Valencia), Felipe Miñambres (Celta), Braulio (Osasuna), Ángel Martín González (Getafe), Rubén Martín (Huesca), Sergio Fernández (Alavés), Manolo Salvador (Levante), Nico Rodríguez (Elche) o Fran Garagarza (Eibar).

"El problema del Real Madrid es evidente y es que el director deportivo es un ingeniero de caminos y las cosas no pueden salir bien", denunció el expresidente Ramón Calderón. "Se han ganado cuatro Champions, sí, y no se puede decir nada", añadió con buen criterio y sabedor de que una parte del madridismo es reo de la perversa estrategia de Florentino Pérez: "Conmigo o contra el Madrid".

Claro que el mencionado Ramón Calderón hizo otra observación aún más interesante: "Me parece que el presidente es un hombre inteligente y, si mira al equipo de baloncesto, se dará cuenta de que ahí donde él no interviene, porque no sabe ni cuántos juegan, las cosas se hacen bien, se ganan títulos y la gente está ilusionada". Esa es la cuestión y de eso sí que tiene motivos para lamentarse el vanagloriado y ahora cuestionado Zidane.

Desde que Pablo Laso llegó al banquillo del Real Madrid de baloncesto en junio de 2011, el vitoriano ha visto pasar por el del Santiago Bernabéu a Mourinho, Ancelotti, Rafa Benítez, Zidane, Lopetegui, Solari y de nuevo Zidane. Es decir, seis técnicos diferentes, en el caso del francés, por partida doble, y quién sabe si por poco tiempo más. El que le aguante un presidente que ejerce de director deportivo y por tanto es el verdadero responsable de que el Real Madrid no sea un equipo poco fiable. Capaz de lo mejor, porque tiene grandes jugadores, pero también de lo peor, porque no tiene un equipo. Y puestos a echarle la culpa a alguien, ahí está Zidane, quien es normal que se plante, harto de ser cuestionado por un ingeniero de caminos...

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