Luis Enrique parasita a Marisol y acaricia a un gatito
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Carlos Prieto

Agresión sin balón

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Luis Enrique parasita a Marisol y acaricia a un gatito

España se desmelena, los españoles recuperan la fe y Camacho entra en barrena existencial

placeholder Foto: El gol como broma cósmica. (EFE)
El gol como broma cósmica. (EFE)

Resultado: Eslovaquia 0 - España 5. Sinopsis: el portero eslovaco se hace la picha un lío y España se viene (muy) arriba. Humor del español medio: alegremente bipolar. Estado mental de Camacho: angustia existencial extrema.

El padre Camacho

En una deriva metafísica nunca antes vista en Telecinco, en el minuto 19 del partido, tras fallar España un penalti y dos oportunidades claras, Camacho bramó angustiado: “¡Es algo que no se puede explicar!”. Poca broma. Se trata de la misma desesperación ante el sinsentido de la vida que tuvo antes Soren Kierkegaard. ¿Qué es la existencia? ¿Cuál es el propósito del ser humano? ¿Qué es el monolito? ¿Es ‘2001 Camachos’ la mejor película de Kubrick? Queremos saber.

Foto: Sarabia celebra su gol a Eslovaquia con Koke. (Efe)

Como demostración impepinable de que la vida no tiene sentido alguno, 10 minutos después del grito existencial del padre Camacho, el portero eslovaco se metió un gol absurdo en propia puerta. El gol tonto de la semana. La vida es una broma cósmica; la Eurocopa española, también. A cuatro partidos del título.

La Yoko Ono gijonesa

Quizás hayan notado ustedes una tenue beligerancia hacia Luis Enrique los últimos días. Todo tiene una explicación. Está el juego irregular de la Selección, y luego están los datos objetivos: Luis Enrique no convocó a ningún jugador del Real Madrid. Luis Enrique vendió aceite de colza. Luis Enrique parasitó a Marisol. Luis Enrique dirigió el programa de Nieves Herrero sobre Alcàsser. Luis Enrique quemó el Liceo. Luis Enrique arruinó el cardado de Pitita Ridruejo. Luis Enrique corrompió a Roldán. Luis Enrique derribó la Pagoda de Fisac. Luis Enrique echó a Supergarcía de la radio. Luis Enrique convenció a Jesulín para que grabara un disco. Luis Enrique descubrió a los Pitufos Makineros. Luis Enrique cantó drogado en el homenaje a Miguel Ángel Blanco. Luis Enrique le robó una botella de oxígeno a Juanito Oiarzabal en el K2. Luis Enrique provocó la ruptura de Ella Baila Sola. Luis Enrique lesionó a Carolina Marín. Luis Enrique difamó a Rociito. Luis Enrique mató a Pequeño Pony... Sí, amigos, el odio a Luis Enrique es el pegamento que evita que España se rompa en estos momentos difíciles.

El odio a Luis Enrique evita que España se rompa en estos momentos difíciles

Todo eso está muy bien, pero... 5-0 a Eslovaquia (Luis Enrique acaricia un gatito). En efecto, me veo en la obligación de recordarles algo: no sería la primera vez que la Selección supera una dificultad extrema, se libera y acaba en tromba una competición. Tampoco sería la primera vez que la prensa española se hace un Aragonés: achicharrar a un entrenador que luego gana el campeonato. ¿Tiene pinta España de ir a hacer eso? No, pero podría pasar. ¿Se puede hacer tal cosa sin Xavi e Iniesta? Difícilmente, pero podría pasar. O la rabia por los ataques sufridos canalizada hacia la victoria. La duda es inquietante: si España gana la Eurocopa con cinco goles de Morata, ¿qué hacemos? ¿Fingir que siempre estuvimos a muerte con él? Por supuesto. ¿Y si España pierde estrepitosamente en octavos contra Croacia? Pues qué vamos a hacer, apedrearles, coño, que aquí hemos venido a dar volantazos sin ton ni son. ¡Viva el vino!

Foto:  Opinión

El canario

Arsène Wegner dijo una vez que España era el equipo del “dominio estéril”: siempre tiene la bola, pero nunca mete gol. O el amigo 'pesao' que habla todo el rato y nunca dice nada. O el chucho enano que ladra mucho y nunca muerde. Mucho lirili y poco lerele. Una cosa irritante. Del ‘tiki-taka’ al 'muermitaka'. En un equipo (hasta ahora) más plano que la línea del horizonte, y menos profundo que un chiste de Arévalo, la verticalidad de Pedri es un Frigopie en medio del Gobi.

Pedri ha hecho publicidad para clínicas dentales. Pedri lo mismo te saca una muela que te desatasca un partido con un pase al hueco. Pedri, ¡ay!, recuerda a Iniesta. Sobre esta piedra quizá pueda España edificar su iglesia. Pedri, que parece estar siempre con la tensión baja, como si se hubiera fumado demasiados porros, había pasado de puntillas hasta ahora, pero ante Eslovaquia se hartó de repartir caramelos e intervino en varios goles.

España se desmelenó y dejó de ser el amigo brasas y el pekinés chillón. Chimpón.

Eurocopa
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