2014, el año más caluroso... Sí, pero no

El pasado año podría no ser el más caluroso por la tasa de error aplicada

Foto: 2014, el año más caluroso... Sí, pero no

La geofísica de la Tierra, y la climatología que apenas es una rama más, casi nunca puede ser replicada mediante simples modelos lineales. Los científicos de verdad a menudo no tienen más remedio que realizar aproximaciones o simplificaciones, de lo cual son muy conscientes, ya que muchos sistemas matemáticos no lineales son imposibles de resolver.

Por ello y por otras muchas razones, como puede ser la mayor o menor precisión en la recogida de datos, aplican tasas de error. La mejora de la velocidad de computación y los modelos matemáticos cada vez más perfeccionados han hecho que tales tasas disminuyan apreciablemente y que los resultados sean cada vez más precisos. Su presentación, sin embargo, puede dar lugar a impresiones falsas u originar conclusiones erróneas, especialmente cuando se muestran al público o interpreta los datos el primer político chusco que pasa por ahí o cualquier lobby a sueldo de la contaminación interesado en convencer de que aquí no pasa nada.

Según Berkeley Earth, el año 2014 podría no ser el año más caluroso a causa de la tasa de error aplicada, lo cual no desautoriza tal afirmación. Sería el segundo (2010) o el tercero (2015) .

La anomalía de la temperatura en el Polo Norte se acercaría a los +8ºC, mientras que en zonas localizadas del Polo Sur sería negativa en igual proporción. No debe extrañar, pues, que el deshielo total del Polo Norte se profetice como inminente, apenas unas decenas de años, y que antes o después se realimente el proceso. ¿Sabemos, por ejemplo, cómo evolucionará la corriente atmosférica del Chorro o la oceánica del Golfo una vez el Polo Norte se licue totalmente?

El caso de los Estados Unidos es paradigmático. Mientras las heladas en la Costa Este fueron memorables el año pasado, en California sufren la mayor sequía en mil años. Sus temperaturas fueron con diferencia las mayores jamás registradas. ¿La media? Apenas +0,23 ºC. Una media comedida entre dos extremos desbocados.

Para complicar el panorama, tales temperaturas globales son la suma de las temperaturas medias obtenidas en los océanos y las registradas en los continentes.

Lo que más inquieta a los científicos este año es que las temperaturas medias registradas en los océanos han aumentado considerablemente respecto al año anterior y respecto a las estimaciones previstas.

Significaría que el gran condensador ya habría dejado de amagar y estaría comenzando a liberar el exceso de energía almacenada. Se puede ver en el mapa como, exceptuando las temperaturas mínimas alcanzadas en lugares muy localizados de la Antártida, los mayores incrementos de las temperaturas habrían ocurrido en la superficie de los océanos, California, en Europa y el sur de Australia.

La información verdaderamente importante, tal como constató el artículo anterior, es que la tendencia al alza continúa imparable y podría estar acelerándose. Y que, según estudios recientes, podría no ser lineal, sino más bien exponencial. Parece evidente a nada que se analice (o se intente) la geofísica del clima de una manera integral. Se comprueba cómo un fenómeno retroalimenta otro creando un círculo vicioso cada vez más pernicioso en perjuicio de la habitabilidad de este planeta .

La disminución del manto blanco del Polo Norte refleja cada vez menos luz solar. Podría influir en la aceleración del calentamiento. El efecto invernadero producido por las emisiones, por ejemplo, no tiene necesariamente por qué ser proporcional a ellas. Tendencias que, si se mantienen, añadirían una dosis adicional de preocupación.

Cuando se afirma que las temperaturas medias podrían aumentar 2 ºC de aquí a final de siglo, tal información proporcionada podría hacer creer que el problema es liviano.

Vemos cómo la complejidad del asunto es inmensa. Y, a pesar de ello, constatamos que nos negamos a querer abordarlo, a romper el nudo gordiano del crecimiento económico. Obligaría a modificar los dogmas que rigen esta desquiciada economía basada en el consumo y la innovación, que no en la INNOVACIÓN, en las prédicas en un crecimiento económico imposible tal como está planteado.

Son unos comentarios que deberían añadir alguna dosis de racionalidad. En otros lugares de este planeta que no sea esta apaleada España, anestesiada por la corrupción diaria, las majaderías políticas y el autismo de una ciudadanía ausente ya comienzan a inquietarse. Hasta a eso llegaremos tarde. Vemos cómo pelan las barbas del vecino. Como continuemos sin reaccionar, no tendremos tiempo de poner a remojar las nuestras. 

 

Apuntes de Enerconomía
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