La última planta de la Torre Foster de Madrid sigue albergando uno de los mejores despachos de la capital. Desde que el fondo soberano de Abu Dabi compró el rascacielos allá por 2014, la zona más noble estuvo reservada para el primer ejecutivo del fondo, a su vez propietario de la petrolera española Cepsa.
Antes de dar el pase dos años después a Pontegadea, el vehículo de inversión de Amancio Ortega, Abu Dabi trasladó allí la petrolera, que se comió el alquiler de toda la torre, nada menos que 110.000 metros cuadrados, para sus poco más de 1.500 empleados. Era la manera de que salieran los números.
Con esas rentas garantizadas, el magnate gallego ha ido metiendo inquilinos poco a poco, entre Amazon, Home Way y Pérez-Llorca, ocupando el espacio vacío que Cepsa pagaba religiosamente, pero no ocupaba. Y así hasta hace poco, el rascacielos ya está ocupado del todo, sin trampas a costa de la petrolera.
La última planta de la Torre Foster de Madrid sigue albergando uno de los mejores despachos de la capital. Desde que el fondo soberano de Abu Dabi compró el rascacielos allá por 2014, la zona más noble estuvo reservada para el primer ejecutivo del fondo, a su vez propietario de la petrolera española Cepsa.