El duelo político más interesante de 2021 será entre Adriana Lastra y Cuca Gamarra
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Ángel Alonso Giménez

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El duelo político más interesante de 2021 será entre Adriana Lastra y Cuca Gamarra

Durante 2021, el Congreso podrá por fin desplegar lo que es: un inmenso lugar donde los grupos negocian y aprueban leyes. Lastra y Gamarra serán figuras clave

Foto: La portavoz del PSOE en el Congreso, Adriana Lastra, y la portavoz del Grupo Popular, Cuca Gamarra, durante el acto organizado con motivo del Día de la Fiesta Nacional, en Madrid. (EFE)
La portavoz del PSOE en el Congreso, Adriana Lastra, y la portavoz del Grupo Popular, Cuca Gamarra, durante el acto organizado con motivo del Día de la Fiesta Nacional, en Madrid. (EFE)
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Cuando llegue 2021 y Pedro Sánchez y Pablo Casado mediten sobre sus estrategias políticas, que consistirán básicamente en zurrar al otro, dos mujeres estarán trabajando por construir dos bloques parlamentarios sólidos. La portavoz del PSOE, Adriana Lastra, intentará preservar el caudal de votos de los Presupuestos Generales del Estado (cerca de 190), y la del PP, Cuca Gamarra, se esforzará por demostrar que su partido puede tejer alianzas con otros.

El Congreso de los Diputados afronta por fin un año con visos de estabilidad. El pasado 2019 resultó un fiasco porque las dos convocatorias electorales (abril y noviembre) maniataron al poder legislativo. Este 2020 ha permitido la entrada en vigor de siete leyes, de una ley orgánica y de un puñado abundante de decretos, pero la pandemia mantiene la Cámara encerrada en la anomalía. El cercano 2021 se vislumbra como un tiempo esperanzador por la vacuna, sin duda, y por la posibilidad de que el Congreso vuelva a lo que es, sin coronavirus amenazantes: un enorme lugar donde se discuten y aprueban leyes.

Foto: El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, pasa ante el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, durante un pleno del Congreso. (EFE)

El cuello de botella normativo que se ha generado augura un ritmo alto de negociaciones y trámites. El Gobierno presentó en septiembre un plan basado en 10 objetivos, entre ellos, una reforma fiscal y otra laboral, la modificación de la ley de memoria democrática o la búsqueda de una ley de libertad sexual. Son asuntos que Moncloa quiere poner en circulación durante 2021. Adriana Lastra será la encargada de coordinar los plazos y las conversaciones con los partidos presentes en el Congreso.

Su figura ha salido reforzada tras la aprobación de los Presupuestos en la Cámara. Aunque el procedimiento parlamentario de las cuentas se antojaba muy complicado, sobre todo a raíz del revés sufrido con la derogación del decreto de los ahorros de los ayuntamientos, Lastra y su número dos, Rafael Simancas, han disputado con habilidad los lances más peligrosos del juego. El de mayor envergadura lo consiguió relativamente pronto: atraer a ERC al sí.

Frente a la tendencia centrista de Moncloa, personalizada en el secretario general de Presidencia, Félix Bolaños (un cargo de absoluta confianza de Sánchez, y Sánchez tiene pocos cargos de absoluta confianza), Adriana Lastra ha apostado permanentemente por el sector de la investidura. Con un PNV dispuesto al tú a tú con los ministros y ministras, la portavoz socialista encontró la zona del campo perfecta para hacerse fuerte: Esquerra Republicana de Catalunya. Fue la principal negociadora del pacto que en enero propició la presidencia de Sánchez y es la única negociadora en la rutina parlamentaria con Gabriel Rufián. Como indica una fuente situada en la dirección de uno de estos grupos, "Adriana y Gabriel hablan todos los días de todo". "Solo algo ajeno a ambos rompería la relación", concluye.

placeholder Gabriel Rufián y Adriana Lastra.
Gabriel Rufián y Adriana Lastra.

Ese 'algo' puede producirse tras las elecciones catalanas del 14 de febrero, si no se retrasan por la pandemia. La más que probable victoria de ERC permite pronosticar estabilidad en esa relación generacional y política. En la maquinaria del PSOE, tienen a punto proyectos legislativos como el de la eutanasia o la memoria democrática que la formación catalana difícilmente obstaculizará. Gracias a la sujeción de Esquerra, la coalición cuenta con una base de escaños acolchada y confortable: 168.

Lastra ha tenido claro desde el primer minuto de la legislatura que en el Congreso hay que revitalizar el sector de izquierdas, sea nacional o nacionalista. Hasta la fecha, no ha dado muestras de creer en la transversalidad. Su relación con Cs es nula, al igual que con el PP. Que el lado izquierdo del Parlamento gane al derecho esta legislatura dependerá de ella.

La portavoz encargada de ponérselo difícil es Cuca Gamarra. La partida no está equilibrada, porque la diputada riojana no forma parte del partido que sustenta al Gobierno y porque la mayoría está y estará en contra. El propósito, por tanto, no es otro que agujerear dicha mayoría y demostrar que tiene grietas. Una fuente de la dirección del PP me resume las intenciones: mantener a Cs e ir trabajando con otras formaciones en el ámbito meramente parlamentario. La apuesta por diseñar un canal de diálogo habitual alcanza al PNV, al PDeCAT e incluso a la propia ERC, así como a los partidos minoritarios. EH Bildu y JxCAT quedan fuera. Vox, también.

Fuentes del Partido Nacionalista Vasco se congratulaban hace días, en conversación con este medio, de que la interlocución con el PP se haya recuperado tras una etapa en la que ni había educación. La etapa de Cayetana Álvarez de Toledo ha dado paso a una fase de llamadas telefónicas más o menos frecuentes y de charlas de pasillo. Gamarra y los portavoces sectoriales del grupo popular tienen orden de hablar con todas las formaciones menos con las citadas. Todo lo que quepa en el Congreso se puede negociar, esa es la máxima.

Foto: La nueva portavoz en el Congreso, Cuca Gamarra, durante la reunión de la Junta Directiva del PP en Madrid. (EFE)

La aspiración no es tanto doblegar al Gobierno como ir acumulando victorias parciales. En la negociación de los Presupuestos se produjeron algunas, en opinión de la fuente consultada. Que salieran adelante una enmienda de ERC que pide un fondo para el transporte público urbano y otra sobre el IVA de las bebidas azucaradas se interpreta en la dirección popular como victorias muy reveladoras. El PP quiere exprimir ese perfil de moderación, aunque sin dejar de golpear a Sánchez. "El PSOE nos ha vetado en los Presupuestos; nosotros no entraremos en eso", concluye la fuente mencionada.

Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Pablo Casado, Santiago Abascal e Inés Arrimadas tienen un año, 2021, para ir ocupando un cierto espacio político. Entretanto, Lastra y Gamarra, Gamarra y Lastra, cada una por su lado, se afanarán por encontrar espacios donde quepan otros.

Cuando llegue 2021 y Pedro Sánchez y Pablo Casado mediten sobre sus estrategias políticas, que consistirán básicamente en zurrar al otro, dos mujeres estarán trabajando por construir dos bloques parlamentarios sólidos. La portavoz del PSOE, Adriana Lastra, intentará preservar el caudal de votos de los Presupuestos Generales del Estado (cerca de 190), y la del PP, Cuca Gamarra, se esforzará por demostrar que su partido puede tejer alianzas con otros.

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