La noticia que nunca leerán los políticos

El caos político está ocultando una realidad incómoda. La productividad de la economía española está por los suelos. Nadie hace caso. La verbena política continúa

Foto: Fotografía de archivo de periódicos en un quiosco en Madrid. (Reuters)
Fotografía de archivo de periódicos en un quiosco en Madrid. (Reuters)

La Fundación BBVA y el IVIE (Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas), dos de los centros punteros en la ciencia económica, han presentado un opúsculo de los que merece la pena leer. El trabajo analiza la evolución de la productividad en la economía española en prácticamente el último cuarto de siglo (desde 1995), y los resultados no pueden ser más preocupantes. Entre otras cosas, porque, a consecuencia de la baja productividad, la renta per cápita de los españoles respecto de la media de la eurozona se ha ensanchado de forma muy relevante, principalmente desde la crisis.

Nada indica, sin embargo, que este asunto vaya a estar en la agenda política, ni muchos menos que pueda ser objeto de una pregunta en la sesión de control del Gobierno de turno. El célebre colchón de la Moncloa, el tamaño de la bandera, el cambio de chaqueta de Ciudadanos o el último exceso verbal de cualquier político son, sin duda, cuestiones más relevantes que la productividad o los niveles de renta.

Existe, sin embargo, una honda preocupación entre los expertos, que han sido desplazados como nunca antes había ocurrido del debate político y económico. Lo que dice el informe del IVIE y del BBVA, sin embargo, es para echarse a temblar. Según ese trabajo, la productividad total de los factores (PTF) —que es la medida más completa para poder analizar el funcionamiento del sistema productivo, al incluir el capital humano, las infraestructuras o la maquinaria— fue en 2017 un 10,5% inferior a la de 1995. Y lo que es todavía más significativo, su evolución, como sostienen los autores del estudio, "contrasta con el aumento del 1,4% y 4,5% experimentado por el conjunto de la unión monetaria y la UE, respectivamente". Pero es que respecto de Alemania (8,5%) o EEUU (9,2%) la distancia no ha hecho otra cosa que aumentar de forma relevante.

La posición española, incluso, está muy por debajo de otras grandes economías con las que España compite en los mercados internacionales de bienes y servicios, como Francia, donde la productividad total de los factores avanzó un 2,2%. En Italia, por el contrario, con un problema ya casi secular de crecimiento, la productividad ha caído un 9,7%. Eso quiere decir que entre 1995 y 2018, la productividad por hora trabajada aumentó en España un 17,5%, mientras que en la eurozona el crecimiento fue del 30,7%.

Esfuerzo inversor

¿Por que la economía española es tan poco productiva? Al contrario de lo que suele interpretarse de manera ciertamente superficial, no tiene nada que ver con las singularidades de la economía ni, por supuesto, con la idiosincrasia de los españoles a lo hora de trabajar. Por el contrario, hay que relacionarlo con el menor esfuerzo inversor en aquellas variables que determinan la productividad de un país. Y ocurre, por ejemplo, que el esfuerzo inversor en I+D respecto del PIB es un 45% inferior (un 1,2% frente al 2,1%), lo que significa que se sitúa muy por debajo de la media de la eurozona.

Existen otros factores. La inversión en educación, por ejemplo, se sitúa un 4% por debajo de la eurozona, mientras que el capital tecnológico es un 40% inferior. También la posición española se sitúa por debajo de la unión monetaria en capital público, con un 'stock' por habitante un 5,2% inferior.

Ni que decir tiene que con estos 'antecedentes' eran de esperar escasos avances en la convergencia real con los mejores países de la UE. Y eso es, exactamente, lo que ha sucedido. Desde 1995, la brecha apenas se ha reducido en 2,7 puntos porcentuales, pero con dos periodos muy distintos.

Hasta 2005, la economía española convergía con Europa a buen ritmo (llegó a situarse en un 14% por debajo), pero a partir de esa fecha casi todo han sido malas noticias, llegando a colocarse en 23 puntos porcentuales en 2013. A partir de ahí, y gracias a la recuperación, el diferencial ha ido estrechándose (19,2 puntos), pero de forma insuficiente.

La conclusión que sacan los expertos del IVIE y de la Fundación BBVA no deja lugar a dudas: “España tiene un problema de baja productividad que dificulta alcanzar un mayor nivel de bienestar material”. ¿Le importa a alguien?

Mientras Tanto

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