¿Dónde está el dinero que invertí?

El dinero ni surge de la nada ni se evapora. A largo plazo el resultado de las inversiones depende de la actividad económica

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Esta pregunta se la hacen muchos ahorradores que invierten en activos financieros (acciones, bonos, fondos de inversión, etc). La respuesta es que lo entregaron a cambio de la inversión. Desde ese momento ya no tienen dinero, tienen un activo financiero.

Los ahorradores lo tienen más claro cuando compran un inmueble, porque lo pueden ver y tocar. Además su valoración de mercado no la ven oscilar cuando acceden al banco como si se tratara de una segunda cuenta corriente. Si una casa baja de precio no se preguntan qué ha pasado con su dinero. Son conscientes de que desde que la compraron no tienen dinero, tienen una casa.

¿Quién recibe el dinero?

Cuando se invierte en inmuebles vemos la cara de la persona a quien se lo entregamos. Suele ser un particular cuando la vivienda es de segunda mano y un representante de la empresa constructora en caso de vivienda nueva.

En los activos financieros ocurre lo mismo aunque no veamos la cara del vendedor. El destinatario final del dinero suele ser otro inversor si compramos el activo financiero de segunda mano (mercado secundario) o una empresa si es nuevo (mercado primario). Las empresas emiten (fabrican) activos financieros para financiar su actividad. Suelen ser de dos tipos: acciones que “venden” a los inversores a cambio de participaciones en beneficios y bonos, mediante los cuales piden dinero prestado a cambio de devolver en el futuro principal e intereses.

[¿Inviertes como un empresario?]

El mercado secundario de activos financieros es necesario para que haya un mercado primario abundante. El plazo de la inversión por naturaleza es demasiado largo para la mayoría de inversores. Si invierten en primario (ampliaciones de capital y emisiones de bonos) es porque saben que pueden vender sus activos mercado secundario cuando lo consideren.

En definitiva, los destinatarios últimos del dinero que invertimos en activos financieros son principalmente las empresas. En menor medida también es destinatario el Estado, cuando se invierte en deuda pública, o los particulares que piden prestado (hipotecas y préstamos al consumo), en caso de invertir en bonos titulizados de hipotecas y préstamos. Cuando invertimos a través de un fondo de inversión o de pensiones entregamos el dinero al fondo y este compra activos financieros (acciones y bonos) para entregárselo a su vez a empresas, Estado y particulares. Cuando dejamos el dinero en cuenta corriente o en depósitos bancarios ocurre exactamente lo mismo. Se lo entregamos al banco y este hace negocio entregándoselo a empresas, Estado y particulares vía créditos, préstamos y bonos.

El dinero ni surge de la nada ni se evapora. [...] a largo plazo el resultado de las inversiones depende de la actividad económica.

La primera conclusión es que invertir en un activo financiero es, salvo excepciones, entregar el dinero ahorrado a empresas, Estado y particulares. El dinero viaja desde quien lo acumula hasta quien lo necesita, pero no de manera gratuita, sino a cambio de intereses o de participaciones en beneficios.

La segunda conclusión es que el dinero ni surge de la nada ni se evapora. El precio de los activos financieros en mercado secundario depende de lo eufóricos o pesimistas que se encuentren los inversores en un momento determinado, pero a largo plazo el resultado de las inversiones depende de la actividad económica. Unas acciones concretas subirán si la empresa va bien y tiene altos beneficios y un bono determinado pagará el principal y los intereses si el deudor tiene capacidad para devolver las deudas.

Rumbo Inversor
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