Los fondos conservadores, los nuevos “garantizados inversos”

La ley de los ETF de el gobierno y Podemos cierra, en la práctica, la entrada en el mercado español del producto que ha solucionado este problema en el resto del mundo

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Gracias al oligopolio de oferta en que se ha convertido el mercado español, asistimos al espectáculo surrealista de pagar una comisión de gestión por perder dinero. Y ojo: no digo “porque se pueda perder dinero”, no. Digo que se va a perder dinero. Que, al menos durante cierto tiempo, está garantizado que se pierda dinero. Los fondos monetarios, los de renta fija a corto plazo y probablemente casi todos los de renta fija euro se han convertido en los nuevos garantizados, pero serán “garantizados inversos”. Garantizarán perder dinero a lo largo de los próximos años a cambio de pagar una fuerte comisión de gestión.

El razonamiento es tan simple que avergüenza que los políticos no hagan algo para solucionar esta “anomalía” –por decirlo suavemente– que perjudica a casi todos los ahorradores.

Los fondos a los que hago referencia invierten en bonos, mayoritaria o totalmente europeos. El caso es que los tipos de interés de la mayoría de los bonos europeos son cero o negativos. Si a un rendimiento negativo o cero le restas comisiones “a la española” –del uno y pico y hasta dos por ciento–, el resultado anual será negativo. Y no sólo por ese uno o dos por ciento, porque hay más comisiones. Por motivos tan curiosos como la “custodia” (¿como se “custodiará” una referencia técnica, que es un número en un archivo informático?) Y si tienes “suerte” y se organiza algún sarao en España, Italia o Grecia que haga tambalearse el valor de la deuda europea, conseguirás una pérdida adicional (por minusvalía de los bonos en cartera)

Teóricamente no hay escapatoria, porque si traspasas el dinero a otro fondo “conservador” –encima siguen llamándolos así– va a pasar exactamente lo mismo porque, curiosamente, ninguno baja comisiones para competir con el resto. Ya es mala suerte que a ninguno parezca molestarle el “statu quo” y que nadie rompa la baraja para ganar cuota de mercado.

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Se preguntarán Uds. si esto ocurre en otros países. La respuesta es no. En otros países no se han puesto de acuerdo el gobierno y un partido de izquierdas para hacer –que casualidad– lo que le interesa a la banca y al resto del oligopolio distribuidor de productos financieros, pero que perjudica a “la gente”, en este caso ahorradores y pensionistas (eso sí, de los “malos”, de los que tienen planes privados). El gobierno y Podemos han promovido una ley que impide que los ETF tengan el mismo tratamiento fiscal que los fondos de inversión tradicionales, cerrando así, en la práctica, la entrada en el mercado español del producto que ha solucionado este problema en el resto del mundo. Alguien mal pensado podría pensar en aquello que dijo Churchill de que “la política hace extraños compañeros de cama”.

Porque el supuesto “corralito” funciona. Vaya si funciona. Imagínense a alguien que lleva años en un fondo monetario o de renta fija y acumula plusvalías. Si pasa ese dinero a un ETF, que es un producto mucho más barato, entonces aflora plusvalías. Lógicamente se queda en el fondo esperando a que escampe. El problema, señores ahorradores, es que no va a escampar. En primer lugar, porque los fondos no van a bajar sus comisiones. En la industria nadie quiere “hacerse daño” y el “statu quo” les viene bien a todos. Y, en segundo lugar, porque los tipos de interés van a seguir a cero o negativos durante mucho tiempo.

La ley de los ETF de el gobierno y Podemos cierra la entrada en España del producto que ha solucionado este problema fuera

Lo de que los tipos van a subir en verano de 2019 no se lo cree ya ni el BCE. La inflación subyacente, el dato más fiable a largo plazo, ha vuelto a caer por debajo del 1%, muy por debajo del famoso objetivo de “cerca o justo por debajo del 2%”. Y todos los datos confirman la desaceleración europea –el sector inmobiliario español es una excepción, un “matrix” creado por el dinero que sale de depósitos al cero por ciento en busca de rentabilidad– y es llamativo ver lo bajas que están siendo las ventas del sector de distribución minorista, incluso en navidad. Si la economía pierde fuelle, la inflación baja. Si a eso añadimos la bajada del precio del petróleo, de las materias primas, del poder de negociación de los sindicatos o la competencia brutal que generan la revolución digital y la globalización, podemos esperar sentados a que suban los tipos de interés en Europa.

Estas son las malas noticias. La buena es que hay soluciones. Parciales, sí, pero haberlas, “hailas”. Ni siquiera el oligopolio piensa en todos los detalles. La jugada, si es tal, parecía perfecta. Pero el plan - o supuesto plan - tiene “lagunas”. Así que esta va a ser una de las muchas ocasiones en las que va a ser un placer ser asesor independiente, porque va a resultar francamente entretenido ayudarles a Uds. a escapar del redil creado por el oligopolio de los distribuidores. Y que encima ahorren dinero. Seguiremos informando, porque 2019 puede ser un gran año para ganar libertad y ahorrar en comisiones ¡Feliz año nuevo!

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