El paraíso del 'trader' II

Cuando Trump llegó al poder, escribí un artículo en el que decía que los mercados se iban a convertir en el paraíso del 'trader'. Exageré.

Foto: Boris Johnson y Donald Trump (Reuters)
Boris Johnson y Donald Trump (Reuters)

Cuando Trump llegó al poder, escribí un artículo en el que decía que los mercados se iban a convertir en el paraíso del trader. Exageré: el verdadero “paraíso” llega ahora, cuando, además de a Trump, tendremos a Boris Johnson en la escena.

Un trader es un operador de corto plazo. Compra y vende tratando de aprovechar los dientes de sierra que se producen en la evolución de los índices. A diferencia de un inversor o de un ahorrador, su escenario ideal no es la subida estable, sino los grandes dientes de sierra. Y si al ahorrador y al inversor la volatilidad les pone de los nervios, para el trader es un aliado.

No me costó mucho imaginar que, con alguien como Trump en la presidencia de los EEUU, la evolución del mercado iba a ser de todo menos tranquila. Alcista sí, como también predije, pero muy inestable. Tanto, que conozco muchos inversores que todavía creen que la bolsa norteamericana ha bajado durante la presidencia de Donald Trump, cuando la realidad es que ha tenido una magnífica revalorización.

Otra ventaja parar el trader de tener a Trump al timón es que no hace falta gastar mucho dinero en análisis. Basta con seguir su cuenta de Twitter. ¿Qué empiezan los exabruptos y las amenazas? Se vende. ¿Qué un par de días después dice que todo es “hunky dory” (maravilloso)? Se compra. Tengamos en cuenta que un trader se supone cuenta con un intermediario financiero que le permite comprar y vender en segundos. Trump se ha tirado un año entero diciendo que el acuerdo con China estaba cerca y también lo contrario. Más de cien veces ha dicho que adoraba a Xi y otras cien que los chinos no sabían con quien estaban hablando. Muchas ocasiones de ponerse largo o corto.

Últimamente los traders lo tenían un poco más complicado, porque, llegados a este punto, tanto Trump como los negociadores chinos querían cerrar la primera fase del acuerdo. Trump, porque quería que coincidiera con el anuncio de su “impeachment” por parte del congreso. Los chinos, porque están notando en la nuca el aliento de la desaceleración. Además, el mercado estaba empezando a tomarse poco en serio los tuits del presidente.

Pero no se desanimen. Primero, porque entramos en la fase dos de las negociaciones entre China y Estados Unidos. Segundo, porque tenemos un nuevo fichaje: Boris Johnson y su flamante mayoría absoluta.

Al otro lado del Atlántico la volatilidad está garantizada. La fase dos del acuerdo entre China y Estados Unidos es bastante más complicada que la primera. Y va a coincidir con unas elecciones presidenciales en Norteamérica.

A este lado del charco Boris Johnson garantiza la volatilidad del “Footsie” y esta afectará al Eurostoxx. Mucho me extrañaría que Johnson no haya aprendido de las técnicas negociadoras de Donald Trump.

Yo creo que Johnson va a hacer exactamente lo mismo con la Unión Europea. Y tiene enfrente a un grupo de dirigentes muy alejados del liderazgo que es capaz de desarrollar. Pero aún así no lo va a tener fácil: liberar al Reino Unido de la burocracia y los excesos regulatorios europeos será traumático. Y la cuestión se complica porque lo que quede, quedará para siempre. Más presión, más tensión, más volatilidad. Y no solo de los índices, especialmente el británico: también de las divisas.

El tema de las divisas es importante, puesto que, para un trader, la liquidez es fundamental. Qué maravilla operar con el mayor mercado bursátil (Wall Street) y tres de las divisas más líquidas del mundo: el euro, el dólar y la libra. Y un montón de posibles combinaciones entre ellas. Lo dicho: el paraíso del trader, parte II.

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