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Indie para mamás: Rigoberta Bandini se saca una teta en Logroño y se prepara para ganar Eurovisión
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Alberto Olmos

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Indie para mamás: Rigoberta Bandini se saca una teta en Logroño y se prepara para ganar Eurovisión

La artista de moda entre el moderneo se prepara para el Benidorm Fest e ir al gran festival de la canción europeo

Foto: Rigoberta Bandini canta en el Palacio de Congresos Rioja Forum de Logroño. (EFE/Raquel Manzanares)
Rigoberta Bandini canta en el Palacio de Congresos Rioja Forum de Logroño. (EFE/Raquel Manzanares)

Al igual que usted, no me he enterado muy bien de quién era Rigoberta Bandini hasta que ha mostrado un pecho en Logroño. Pasó en el festival Actual, donde la gente va a cantar y, eventualmente, a enseñar partes de su cuerpo que tampoco nadie les ha pedido ver. Como es obvio, si quieres enseñar un pecho desde el escenario, Logroño es tu sitio, porque alguna beata debe de quedar aún por allí. Una solo enseña un pecho si alguien no lo quiere ver, confiando en la reconfortante cámara de eco del escándalo. En Madrid sacarse las tetas está más difícil, desde Susana Estrada a Susi Caramelo hay ya cierto nivel, delante de un alcalde (la primera), en televisión como reportera (la segunda), no nos vale cualquier cosa, cualquier descote. Así, enseñar un pecho en provincias parece lo más moderno, pero resulta sobre todo más desconsiderado. No por el pezón, la areola y demás componentes pectorales, sino porque das a entender que en provincias se para el periódico porque tú enseñes el pecho. Y a lo mejor ni eso.

Rigoberta Bandini se llama Paula Ribó González y su nombre artístico suena a Rigoberta Menchú, guatemalteca Premio Nobel de la Paz, y a Arturo Bandini, personaje de John Fante. Esta última inspiración la confirma la propia Ribó en sus entrevistas. En todo caso, su careta cantante es una mezcla perfecta de buenas intenciones y elitismo cultural de gente que cree que leer solo libros de Anagrama sigue siendo elitismo cultural. En una canción, Rigoberta dice: “Esto de nacer mujer en el tiempo de Despentes es difícil”. Yo creo que era más difícil nacer mujer en el tiempo de Corín Tellado, pero eso seguro que ya es hasta discutible.

En las entrevistas, Rigoberta Bandini habla mucho de visibilidades e invisibilidades, siendo que el pecho o la menstruación cuentan entre estas últimas, y ella, canción mediante, pues va a luchar por que se vean más los pechos y los periodos.

Rigoberta Bandini - 'Perra'

Por supuesto, aquí hay mucho que anotar. Primero debemos entender que una cosa pena de invisible a la par que íntima solo en el supuesto de que otra cosa, también íntima, goce, sin embargo, de gran publicidad. O sea, para Bandini, es la norma masculina la que oculta pechos y menstruaciones. Sin embargo, resulta difícil encontrar algo íntimo más oculto en toda la historia de la cultura occidental que esto: el pene, la erección y la eyaculación masculina. Pensando en penes, solo recuerdo de primeras su comparecencia en la película 'Una habitación con vistas' (James Ivory, 1985), amén de en todas esas donde la 'felación real' antecede al estreno y lo arruina y apenas queda nada de ese filme ('Romance X', 'The brown bunny', etc.) salvo esa escena, específica del género porno.

Pechos hay por todas partes, a todas horas, insistentemente, y ya ni llevas la cuenta

Pechos, sin embargo, hay por todas partes, a todas horas, insistentemente, y ya ni llevas la cuenta. Más o menos el 100% de las actrices menores de 70 años de 'Juego de tronos' (2011-2019) enseñan los pechos en la serie como poco tres veces. También los culos, y asimismo abundan los desnudos frontales. En las playas textiles (sic), pueden verse pechos todos los veranos, igual que en el Museo del Prado o en las portadas de las revistas y de los discos y (casi) en Instagram, si pones un tachón en el pezón, valga el ripio. Penes, falos, miembros viriles están completamente borrados de la faz de la tierra, no te los encuentras, hay que poner 'pene' en Google si quieres encontrártelos. No digamos ya una erección o una eyaculación.

'Ay mama'

Rigoberta Bandini mostró un pecho mientras cantaba 'Ay mama', donde dice: “No sé por qué dan tanto miedo nuestras tetas./ Sin ellas no habría humanidad ni habría belleza”. Valga el ripio, también. No diría uno que las tetas, así en general, den mucho miedo a nadie, honestamente. Quizá pisaba más calle La Mala Rodríguez cuando cantaba: “Los que se reprimen ven una teta y se empalman”.

Con todo, un diario, al hilo de lo de Logroño, tituló: “No se habla de otra cosa: la actuación transgresora de Rigoberta Bandini y su prima”. Fue el 'Marca'.

Foto: Rigoberta Bandini, en una imagen de archivo. (Getty/Xavi Torrent)

Actuar con tu prima en Logroño y enseñar una teta: ahí lo tienen, listo para su acomodo en las páginas de la historia de un país.

El éxito de Rigoberta Bandini, así sea mediano, fugaz o muy segmentado, puede tener una explicación, cómo no. Cuando se publicó ' Cincuenta sombras de Grey', alguien de alguna perspicacia calificó la novela como 'porno para mamás'. Algo hay de eso también en Rigoberta Bandini, de ese público, un cierto 'indie para mamás', el recalentamiento de las bonitas noches de soltería e irresponsabilidad ahora que los críos hacen difícil pisar los bares y que el cuerpo —por culpa de esos críos, en buena medida— no es el que era. Así, cuando Bandini, madre también, dice 'teta', y cuando sus fans oyen 'teta' y la palabra 'miedo' aparejada a ella, no ven los pechos populares de las veinteañeras en las películas y los videoclips, sino ese seno laborioso que se desgasta en la nutrición de un recién nacido. El 'miedo al pecho', descubrimos al fin, es en realidad esa incomodidad que perciben las madres al dar de mamar en lugares públicos, donde casi siempre es recibida su acción con una mezcla de bochorno y repugnancia. No tengo muy claro que esto que acabo de decir lo sepa la propia cantante de 'Ay mama'.

La musiquita 'dance' de Rigoberta Bandini está muy bien, y sus videoclips tienen un aire a los de Pauline en la Playa

'Ay mama' (sin coma, porque la coma del vocativo sí que estamos todos de acuerdo en invisibilizarla) compite pronto, a finales de enero, en el Benidorm Fest para representar a España en Eurovisión. No se asusten, hay canciones bastante peores en el Benidorm Fest. La musiquita 'dance' de Rigoberta Bandini está muy bien, y sus videoclips tienen un aire a los de Pauline en la Playa (no así su talento, por desgracia; comparen 'In Spain we call it soledad' con 'El mundo se va a acabar'). Como ella no es cantante, habla mucho en las canciones, acercándose a la homilía 'mindfulness' de 'Facto de la fe y las flores azules'. A fin de cuentas, Paula Ribó es, sobre todo, actriz de doblaje, una voz domada y competente, y lo de cantar con la careta de Bandini quizá no pase del año que viene, como El Chaval de la Peca o el Chikilicuatre. Quizá Bandini no es sino la versión 'woke', feminista y muy piel-con-piel del Chikilicuatre.

Al igual que usted, no me he enterado muy bien de quién era Rigoberta Bandini hasta que ha mostrado un pecho en Logroño. Pasó en el festival Actual, donde la gente va a cantar y, eventualmente, a enseñar partes de su cuerpo que tampoco nadie les ha pedido ver. Como es obvio, si quieres enseñar un pecho desde el escenario, Logroño es tu sitio, porque alguna beata debe de quedar aún por allí. Una solo enseña un pecho si alguien no lo quiere ver, confiando en la reconfortante cámara de eco del escándalo. En Madrid sacarse las tetas está más difícil, desde Susana Estrada a Susi Caramelo hay ya cierto nivel, delante de un alcalde (la primera), en televisión como reportera (la segunda), no nos vale cualquier cosa, cualquier descote. Así, enseñar un pecho en provincias parece lo más moderno, pero resulta sobre todo más desconsiderado. No por el pezón, la areola y demás componentes pectorales, sino porque das a entender que en provincias se para el periódico porque tú enseñes el pecho. Y a lo mejor ni eso.

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