Así llegó Emery al Arsenal: de rebote y gracias a un ex empleado del Barça

Muchos entrenadores aspiraron el banquillo que Wenger dejó vacante tras 22 años, pero Raül Sanllehí, ex director de fútbol del FC Barcelona, fue clave para la llegada de Emery

Foto: Unai Emery, durante un partido de la Premier con el Arsenal. (Reuters)
Unai Emery, durante un partido de la Premier con el Arsenal. (Reuters)

El pasado 20 de abril, Arsène Wenger anunció que dejaría el Arsenal a final de temporada. "Después de considerarlo cuidadosamente y tras discutirlo con el club, siento que es el momento adecuado para marcharme", dijo el técnico que ha ganado 17 títulos con los 'gunners' -tres Premier, siete FA Cup y siete Community Shield-. "Pido a todos los aficionados del Arsenal que cuiden de los valores del club. Siempre tendrán mi amor y apoyo", sentenció el francés, que ocupó el banquillo de Highbury primero y del Emirates después durante nada menos que 22 años, algo impensable en España, pues solo el Real Madrid ha tenido 21 en ese tiempo.

"Cuando vino, lo cambió todo, desde el juego hasta la dieta. Revolucionó al Arsenal. Fue brillante". Así reivindicó el exguardameta David Seaman a Wenger. "Me irritan los hinchas que están celebrando su marcha como si les hubiera tocado la lotería. Hay que mostrar respeto y darse cuenta de lo que ha hecho", añadió el inglés. Lo cierto es que salida de Arsène a falta de un año para terminar su contrato se debió principalmente a su deteriorada relación con Ivan Gazidis, el director ejecutivo que curiosamente en septiembre llegó a un acuerdo para irse al AC Milan, donde el 1 de diciembre empezará a ejercer de director general, un puesto que en el Arsenal ocupa ahora Vinai Venkatesham.

Gazidis, con quien Wenger se dejó incluso de hablar, fue quien llevó al Arsenal al catalán Raül Sanllehí, el que fuera director de fútbol del FC Barcelona, cargo que ahora desempeña en el club londinense y en el que le tocó buscar un sustituto para el técnico francés. Con el alemán Thomas Tuchel descartado tras haberse comprometido con el París Saint-Germain en sustitución de Unai Emery, quien en ese momento no era ni candidato, Sanllehí se reunió en Barcelona con Luis Enrique, aunque las altas pretensiones del ahora seleccionador español enseguida lo descartaron, e intentó convencer a Mikel Arteta, quien no se atrevió a dar el paso y prefirió seguir junto a Pep Guardiolaen el Manchester City.

No era fácil encontrar al sustituto ideal para Wenger, pues algunos nombres como Patrick Vieira no convencían, y el Arsenal realizó un auténtico casting de entrenadores, entre ellos otro español como Rafa Benítez, con contrato en el Newcastle, o el alemán Julian Nagelsmann, del Hoffenheim. En esas circunstancias, Emery no quiso viajar a Londres, pues no le garantizaban que fuera para negociar su contratación. Pero esto acabó sucediendo gracias no solo al mencionado Raül Sanllehí, sino también al agente Arturo Canales, que fue quien se encargó de hacer la operación dada su estrecha relación con el catalán. Y dicho y hecho. Unai, que había sido tanteado por la Real Sociedad, no lo dudó. Después de entrenar al PSG se le abría la puerta nada menos que de la Premier y en uno de sus grandes.

Casi un mes después de conocer la marcha de Wenger, el 23 de mayo, el Arsenal hizo oficial el fichaje de Emery. "Estoy encantado de unirme a uno de los mejores clubes del fútbol. El Arsenal es conocido y amado en todo el mundo por su estilo de juego, su compromiso con los jugadores jóvenes, su fantástico estadio y la forma en la que trabaja el club", apuntó Unai en la web del club londinense. Es evidente que el fichaje de Emery fue por eliminación y casi de rebote, pero eso ahora poco importa. Sobre todo porque el técnico guipuzcoano parece haber encontrado el juego que el Arsenal necesitaba para encajar a los Özil, Aubameyang o Lacazette.

Unai Emery y Arsène Wenger, cuando PSG y Arsenal se enfrentaron en la Champions. (Reuters)
Unai Emery y Arsène Wenger, cuando PSG y Arsenal se enfrentaron en la Champions. (Reuters)

Once victorias consecutivas

Después de perder los dos primeros partidos de la Premier, ante el Manchester City en casa (0-2) y en el campo del Chelsea (3-2), los 'gunners' encadenaron once victorias consecutivas: siete en la Premier -West Ham, Cardiff, Newcastle, Everton, Watford, Fullham y Leicester-, tres de la Europa League -Qarabag, Vorskla y Sporting de Portugal- y uno más de la EFL Cup -Brentford-. Solo un empate en el campo del Crystal Palace (2-2) frenó su racha, a la que siguió otra victoria, en la EFL Cup contra el Blackpool, en la que debutó el joven central español Julio Pleguezuelo.

Estos buenos resultados, en muchos casos como consecuencia de muy buen juego, no solo han devuelto la ilusión a los 'gooners' -como se les conoce a los aficionados del Arsenal-, sino que a Emery le están dando el tiempo necesario para terminar de ensamblar un equipo que no se reforzó todo lo bien que a Unai le hubiera gustado. A última hora, los ingleses intentaron cerrar con el Barça el fichaje de Dembelé a cambio de 100 millones de euros, pero el francés no quiso marcharse.

Los jugadores del Arsenal celebran un gol. (Reuters)
Los jugadores del Arsenal celebran un gol. (Reuters)

Encaramado en lo alto de la Premier, este sábado el equipo londinense recibió la visita del Liverpool, que llegó al Emirates como colíder junto al Manchester City. Los 'reds' se adelantaron en el marcador con un gol de Milner, pero Lacazette salvó un punto para los 'gunners', que ya suman 14 partidos sin perder. A punto estuvo Héctor Bellerín de marcar el 2-1 en los últimos minutos, aunque el empate puede considerarse justo entre dos equipos con dos estilos de juego, quizás contrapuestos, pero muy definidos.

En la tienda que el Arsenal tiene en el Emirates hay un sillón de banquillo para que los aficionados se sienten y se fotografíen debajo de un cartel que dice: “¿El próximo mánager del Arsenal? Si no crees que puedes hacerlo, entonces no tienes ninguna posibilidad de lograrlo”. Firmado, Arsène Wenger. Este es el gran reto que le aguarda a Unai Emery. Sustituir a un técnico que tiene una estatua en la entrada principal del monumental estadio que sustityó a Highbury. Casi nada para haber llegado de rebote y gracias a una mano ‘amiga’.

A mi bola
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