El pacto del fútbol vasco y (aún) navarro que se antoja imposible en el español

El acuerdo entre Athletic, Real, Alavés, Eibar y Osasuna para poner un precio único de 25 euros a sus aficionados en los derbis es una lección para otros dirigenentes (y no miro a nadie)

Foto: Un aficionado de la Real celebra un gol de su equipo en San Mamés durante el derbi vasco. (EFE)
Un aficionado de la Real celebra un gol de su equipo en San Mamés durante el derbi vasco. (EFE)

Aunque el derbi vasco por antonomasia es el que disputan Athletic Club y Real Sociedad, dos de los diez clubes fundadores de LaLiga, además de otros dos históricos como el Real Unión de Irún y el Arenas de Getxo, la presencia también en Primera División de Club Deportivo Alavés, Sociedad Deportiva Eibar y el navarro Club Atlético Osasuna, provoca que esta temporada vayan a jugarse hasta 20 derbis, entre los de la primera y la segunda vuelta. Esto sucedió por primera y única vez en la temporada 2016-2017, tras el estreno en la máxima categoría del equipo armero en la 2014-15 y mantenerse para la 2015-16 gracias al descenso administrativo del Elche, además de los ascensos de Alavés y Osasuna.

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La imagen la distribuyó la Real Sociedad: el presidente del club donostiarra, Jokin Aperribay, en el césped de Anoeta flanqueado a su derecha por sus homólogos del Alavés y el Eibar, Aitor Fernández de Trocóniz y Amaia Gorostiza, respectivamente, y a su izquierda los de Athletic Club y Osasuna, Aitor Elizegi y Luis Sabalza, respectivamente. Los cinco dirigentes de una cuarta parte de los clubes que componen la Liga de Primera División o Liga Santander alcanzaron un acuerdo por el que las entradas para los aficionados visitantes cuesten 25 euros. Sin duda una gran noticia, aunque por supuesto no faltan algunas voces críticas y casualmente procedentes todas del mismo lugar.

La unificación de precios era una vieja aspiración de una plataforma compuesta por distintos grupos de aficionados de los equipos vascos. Se intentó sin éxito la pasada campaña, pues el entonces presidente del Athletic, Josu Urrutia, no veía lógico que los foráneos entraran a San Mamés con un desembolso menor que el de los locales y rechazó unirse a Real, Alavés y Eibar, que sí llegaron a un acuerdo. Ahora, su sustituto, Aitor Elizegi, presidente del club bilbaíno desde diciembre de 2018, y Luis Sabalza, mandatario del recién ascendido Osasuna, se han sumado sin problema a un proyecto. "Los cinco clubes tienen la firme voluntad de dar continuidad a una iniciativa con la que pretenden fomentar la asistencia y el buen clima entre las aficiones de los diferentes equipos", podía leerse en el comunicado.

Los presidentes y la presidenta de Alavés, Eibar, Real Sociedad, Athletic y Osasuna, en Anoeta (Foto Real Sociedad)
Los presidentes y la presidenta de Alavés, Eibar, Real Sociedad, Athletic y Osasuna, en Anoeta (Foto Real Sociedad)

Rivalidades al margen, aunque siempre necesarias dentro de un orden y, por supuesto, sin violencia, el fútbol vasco lleva años dando una lección de deportividad, tanto antes como durante y después de los partidos. Sin embargo, esta iniciativa de unificar el precio de las entradas por un precio además muy asequible le añade una lección de sensibilidad hacia quienes hacen posible que el fútbol siga siendo el apasionante espectáculo que es: sus aficionados. Este acuerdo no es nuevo en el fútbol, pues de hecho en la Premier los clubes ingleses acordaron mantener los precios de las entradas para aficionados visitantes a 30 libras -al cambio 33 euros- hasta 2022.

El populismo de Rubiales

Como es sabido, LaLiga, de la que forman parte todos los clubes profesionales de Primera y Segunda, firmó una cesión de derechos audiovisuales con los operadores de televisión, de ahí que su presidente, Javier Tebas, defienda los partidos de los viernes y de los lunes, además de unos horarios poco o nada entendibles para quienes quieren seguir acudiendo a los estadios. Yo siempre he mantenido que en el fondo, y por mucho dinero que ello suponga, echarse en los brazos de los operadores de televisión es en cierto modo vender tu alma al diablo, pues el fútbol es de los aficionados y nadie lo son más que los que los sábados y los domingos, es decir, en fin de semana, van a los campos.

"La @rfef NO AUTORIZA a @LaLiga VIERNES (sin acuerdo) ni LUNES. El @deportegob nos cita por esto el 17/7 y @Tebasjavier dinamita la reunión y ningunea al fútbol, aficiones e incluso CSD. Seguimos igual: NO HABRÁ FÚTBOL LOS LUNES. Ahora nos demandará. A ver qué dice la Justicia". Así, con este mensaje de Twitter, respondió Luis Rubiales cuando el pasado viernes 12 de julio se dieron a conocer los horarios de las tres primeras jornadas de Liga. Lo que el presidente de la Federación Española de Fútbol (RFEF) omitió es que el mencionado CSD ha resuelto por dos veces ya que los horarios no son competencia suya.

Claro que Rubiales solo está en contra de que haya partidos los lunes porque sabe que con ello gana popularidad entre muchos aficionados, aunque a todos les basta con recapacitar por qué cuando Rubiales presidía el sindicato AFE no pensó en ellos, como dice pensar ahora, si tanto le importan. Que el presidente de la RFEF diga que "hay un problema de filosofía con LaLiga porque Tebas ve el fútbol más como un negocio" es un insulto a la inteligencia, pues lo pregona alguien que está en el fútbol únicamente por dinero, pues no en vano es su medio de vida. Y un dinero que en gran parte proviene del fútbol profesional. Así que mejor estaría callado, que bien que él se lo lleva en lugar de destinarlo al fútbol modesto, su verdadero negociado donde, y he aquí la clave de todo, no hay negocio.

A mi bola
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