Las decisiones que han llevado a Carolina Marín a volver a ganar (antes de lo esperado)

Fernando Rivas, entrenador de Carolina Marín, explica las decisiones que cree que han permitido a la campeona olímpica regresar a lo más alto del podio antes incluso de lo previsto

Foto: Carolina Marín, tras ganar la final del Masters 1000 de China de bádminton. (Reuters)
Carolina Marín, tras ganar la final del Masters 1000 de China de bádminton. (Reuters)

"Muy bien, excelente", responde Fernando Rivas en caliente, tan solo unos minutos después de que su 'hija adoptiva' Carolina Marín derrotara a la taiwanesa Tzu Ying Tai, número 4 del mundo, por 14-21, 21-17 y 21-18 después de una hora y cinco minutos de juego. Siete meses y medio después de su grave lesión de rodilla, rotura del ligamento cruzado anterior, Carolina reapareció el pasado 11 de septiembre en el Abierto de Vietnam y cayó en la primera ronda ante la tailandesa Supanida Katethong por 2-0 y en 50 minutos. Sin embargo, tan solo una semana después, la española ganó el Masters 1000 de China exhibiendo su mejor versión.

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"Ha empezado un poco despistada en la táctica que habíamos entrenado, pero de movimientos ha estado muy bien", comenta Rivas sobre una final que siguió desde Madrid. La pregunta es inevitable: con la mano en el corazón, ¿pensaba que Carolina tardaría tan poco en volver a ganar un torneo? "No, la verdad es que no. Pero ni yo ni nadie podía imaginarlo", responde Fernando, quien reflexiona sobre cuál ha sido la clave de que Marín se haya vuelto a subir a lo más alto del podido antes de lo esperado.

"Creo que hemos tomado dos decisiones muy acertadas", explica Rivas. "La primera, no ir al Mundial, lo que nos permitió seguir preparando la vuelta con más normalidad y llegar en mejor condiciones que el resto de jugadoras, quienes posiblemente tuvieran su pico más alto de rendimiento en esa competición. Y la segunda buena decisión que tomamos fue ir a Vietnam, donde Caro tenía que 'reaprender' a competir y era muy importante la gestión de emociones. La derrota nos permitió hacer una valoración, tanto a nivel táctico como personal del estado de Carolina. Algo hizo click en su cabeza y a China fue con otra actitud".

Tal y como confiesa Fernando, "teníamos previsto ir a Corea, pero en Vietnam decidimos que no, que era mejor no competir y volver a entrenar. Aún hay que asentar las emociones. Tras perder en Vietnam había que convencerle de que solo tenía que hacer lo que sabe hacer. Ella estaba muy decepcionada, pero la rodilla estaba bien". ¿Y ahora qué?, es el siguiente interrogante. "Hasta diciembre no paramos y de lo que se trata es de sumar puntos y subir puestos en el ranking de Tokio 2020. A partir de ahora puede pasar lo que pasaba antes, ganar o perder, pero todo con normalidad. Es posible que haya pillado por sorpresa a sus rivales, pero la realidad es que Carolina ha vuelto y si algo destacaría es la paciencia. Antes no le gustaban los juegos largos y ahora espera el momento. Quizás lo que la lesión le ha enseñado es que tiene algo, en su caso el bádminton, que en cualquier momento puede perder, de ahí que lo valore de manera diferente".

Rivas no puede ocultar su alegría por la victoria de su pupila, con quien tras la derrota de Vietnam tuvo una larga charla. "En la rueda de prensa posterior a la operación ya dejamos claro que una vez que Caro volviera a competir la rodilla no sería una excusa. ¿Qué es lo que más me ha sorprendido? Lo rápido que ha recuperado la seguridad. Después de una lesión se produce un trastorno postraumático. Las sicólogas que han estado con ella han hecho un gran trabajo, pero al final lo más importante ha sido es cómo lo ha asumido ella. Ha ido de menos a más y la verdad es que me enorgullece que haya sido capaz de plasmar en la pista todo lo que habíamos entrenado", confiesa el granadino.

Quienes vieran la final del Masters 1000 de China se fijarían en que junto a Carolina estaba Ernesto García, entrenador alicantino que lleva muchos años afincado en Ibiza y forma parte del equipo técnico de la campeona olímpica. "Ernesto ha sido clave para mantener la calma y le ha dado a Caro mucha seguridad", comenta Rivas. La buena relación entre ambos entrenadores permitió a García seguir vinculado a la elite del bádminton español, a pesar de que incomprensiblemente, salvo que se esté en la cabeza de su presidente, David Cabello, la Federación Española de Bádminton (FESBA) no le renovara el contrato como seleccionador nacional.

"Por edad y planificación, el objetivo de Carolina deberían ser los Juegos de 2020. No hay que acelerar el proceso", explicaba Fernando Rivas en abril de 2014, es decir, antes incluso de que Marín ganara su primer Mundial. Pues bien, estamos en 2019 y Carolina no solo ya ha ganado unos Juegos, los de Río en 2016, sino que suma tres Mundiales (Copenhague 2014, Yakarta 2015 y Nankín (China) 2018), además de cuatro Europeos (Kazán 2014, La Roche-sur-Yon (Francia) 2016, Kolding (Dinamarca) 2017 y Huelva 2018). "Aquello en realidad lo había dicho ya en 2008, cuando presenté el plan estratégico de la FESBA. No teníamos tanta experiencia e íbamos hacia un lugar donde nunca habíamos estado. Carolina siempre ha acortado los plazos y ahora, tras la lesión, lo ha vuelto a hacer".

"No tengo palabras para describir lo que siento ahora mismo", dijo Carolina Marín tras volver a saborear una victoria. "Siento felicidad, siento recompensa por esos siete meses y medio que he estado parada por la rodilla", añadió la jugadora onubense, para acabar acordándose del equipo que ha tenido a su lado durante todo este tiempo. "Gracias por apoyarme desde el primer momento hasta el último, por creer en mí. A toda España muchísimas gracias por todo el apoyo. Esta copa nos la llevamos a casa y es solo el comienzo del camino hacia los Juegos Olímpicos". Si ella se lo propone, no duden que allí estará y que luchará por volver a ganar el oro.

A mi bola
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