Profesionalizar la liga femenina de fútbol, el regate que deja sentado a Rubiales

El anuncio de la secretaria de Estado de Deportes, Irene Lozano, pone aún más en evidencia a la Federación, incapaz de proteger a las futbolistas como LaLiga hace con los futbolistas

Foto: La presidente del Consejo Superior de Deportes (CSD), Irene Lozano, con la camiseta de Iniesta. (EFE)
La presidente del Consejo Superior de Deportes (CSD), Irene Lozano, con la camiseta de Iniesta. (EFE)

"Vosotros habéis hecho mucho más que muchas embajadas desperdigadas por esos pueblos de Dios. Gente que nos odiaba ahora nos comprende gracias a vosotros, porque rompisteis muchas murallas". En estos términos se dirigió el ministro-secretario del Movimiento, José Solís, a los jugadores del Real Madrid tras ganar su cuarta Copa de Europa en 1959. Prácticamente desde sus inicios, el deporte ha sido utilizado como vehículo de las aspiraciones nacionales, de ahí que tampoco sea ninguna novedad que actualmente se utilice como vehículo de aspiraciones políticas.

"El Gobierno tiene el compromiso de profesionalizar la liga de fútbol femenino para la temporada próxima". Así de tajante se mostró el pasado viernes Irene Lozano. La presidenta del Consejo Superior de Deportes (CSD) hizo este anuncio durante un acto en el Instituto de la Mujer en Madrid y con un claro marchamo político. Prueba de ello es que unos días antes Lozano adelantó en una entrevista en 'La Vanguardia' que "el fútbol tiene un poder pedagógico enorme para la sociedad. Las jugadoras son estupendas, con el tema LGTBI, por ejemplo, en el que son mucho más libres que los hombres. Eso es hermoso. Para las jóvenes el fútbol femenino es una causa".

Como es lógico, el anuncio de Lozano fue muy bien recibido por la Asociación de Clubes de Fútbol Femenino (ACFF), la principal impulsora de esta aspiración tan legítima y fácil de vender como complicada de sacar adelante, salvo, claro está, que se desarrolle al amparo del fútbol profesional, el único deporte en España que dispone de recursos y una estructura para hacerlo no solo viable, sino sostenible. "LaLiga quiere mostrar su apoyo a esta decisión que considera no solo histórica, sino muy necesaria y acertada", apuntó en un comunicado la mencionada ACFF que preside el aragonés Rubén Alcaine, pero que depende directamente de Javier Tebas.

Y esto es precisamente lo que más llama la atención del anuncio de la secretaria de Estado de Deportes, hasta hace poco claramente posicionada del lado de una Federación Española de Fútbol (RFEF) empeñada en tocar y estropear lo que funciona en lugar de ocuparse de lo que realmente le compete. Basta con recordar la carta firmada por su secretario general, Andreu Camps, en la que se permitió amenazar al Gobierno con "gravísimas consecuencias" si el CSD se reunía con los clubes de fútbol femenino, además de Proliga, la asociación de clubes de fútbol no profesional, y la Liga Nacional de Fútbol Sala (LNFS).

"La que tiene que tirar del fútbol femenino es la Federación", dijo en unos de sus clásicos brindis al sol el reelegido porque tampoco había otro presidente de la RFEF. Cierto es que Luis Rubiales no especificó hacia dónde 'tirar', aunque lo cierto es que desde entonces el fútbol femenino no solo ha dejado de crecer, sino que, con pérdidas de 6 millones de euros en una última temporada que fue suspendida sin ni siquiera consultar a sus protagonistas, ha retrocedido en algo tan importante como es la visibilidad, por no hablar de la reputación que tanto le preocupa a su patrocinador principal.

Tal vez porque lo sucedido durante este verano le ha permitido descubrir el error que cometió al despejarle el camino para que fuera reelegido presidente de la RFEF, aún así con tan solo el 68% de apoyo de la Asamblea, Irene Lozano se ha desmarcado claramente de Rubiales de Arabia al anunciar que "el fútbol femenino es uno de nuestros grandes compromisos y profesionalizarlo es un reto". "Las futbolistas fueron las primeras deportistas con las que tuve un contacto más estrecho y me di cuenta de que tienen una gran fuerza y energía. Es una prioridad", añadió la presidenta del CSD, para dejar claro que "me gustaría que tuviéramos una de las mejores ligas femeninas de Europa y la forma de hacerlo es que sea profesional". Claro que la cuestión ahora es cómo.

La presidenta del Consejo Superior de Deportes (CSD), Irene Lozano, y el presidente de LaLiga, Javier Tebas. (EFE)
La presidenta del Consejo Superior de Deportes (CSD), Irene Lozano, y el presidente de LaLiga, Javier Tebas. (EFE)

En este sentido, al tiempo que Lozano defiende que "nuestras mujeres futbolistas se lo merecen, la sociedad lo demanda y el Gobierno tiene un compromiso firme", desde LaLiga recuerdan que, "a pesar de no ser el organizador oficial de la competición", hace ya cinco años que apuestan "por el impulso y el desarrollo del fútbol femenino en general y por el reconocimiento del papel de las mujeres futbolistas en particular". De ahí, añaden, que la profesionalización que ha prometido la presidenta del CSD "no solo supondrá un impulso definitivo para el crecimiento de su máxima competición, sino de todas las categorías del fútbol femenino". Guste o no, esta es la cruda realidad y la envidia sana de otras mujeres que practican otros deportes que no son el fútbol.

El ejemplo del 'protocolo reforzado'

El mejor ejemplo de que el fútbol femenino solo puede ser profesional al amparo del fútbol profesional, valga la redundancia, es la diferencia entre lo que sucede con los futbolistas de LaLiga Santander y LaLiga Smartbank, prácticamente metidos por LaLiga en una burbuja para poder sacar adelante sus competiciones, y las futbolistas de la Primera Iberdrola y la Reto Iberdrola, dejadas de la mano de la RFEF. Basta con echarle un vistazo al llamado 'protocolo reforzado de la RFEF', donde no se contempla regulación alguna con PCR, sino que simplemente se recomienda un test 72 horas antes de que empiece la competición, medidas de higiene, activar la APP Radar-COVID y, lo mejor todo, apela a la responsabilidad y la voluntariedad de futbolistas y clubes.

De hecho, y con la confianza de que sean las propias futbolistas las primeras que se planten, en algunos vestuarios se ha anunciado la inminente visita de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) para invitarles a firmar un documento en el que asuman sus responsabilidades para iniciar la competición. Si hacer responsables a las futbolistas de su decisión de jugar demuestra la debilidad de la RFEF para protegerlas y le inhabilita a la hora de pensar en su profesionalización, que un sindicato se preste a ello sería indigno, aunque tampoco podría sorprendernos después de ver la gestión de su presidente, David Aganzo.

La presidenta del CSD habla del "factor de liberación" que el deporte ha supuesto para la mujer, pero las mujeres no hacen deporte para liberarse, sino que precisamente lo hacen porque están liberadas. Esta es la diferencia entre ver el deporte como una actividad física, recreativa y, siempre que sea posible, incluso profesional, y pretender convertirlo en un instrumento de reivindicación política. Aún así, y teniendo claro que Irene Lozano ejerce más de política que de gestora deportiva, los derechos de la mujer son innegociables y el regate que le ha hecho a Rubiales al anunciar la profesionalización del fútbol femenino ha dejado sentado al que fuera lateral izquierdo y que ahora como presidente de la RFEF no da una a derechas...

A mi bola
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