Si desde Barcelona preguntan por el Guardiola de la Real, ya saben su respuesta

Imanol, el líder del líder de LaLiga, acaba contrato a final de temporada y no sería de extrañar que recibiera alguna oferta, aunque él deja claro por anticipado dónde quiere estar

Foto: Imanol, durante el partido de la Real Sociedad contra el Rijekta en Anoeta. (REUTERS)
Imanol, durante el partido de la Real Sociedad contra el Rijekta en Anoeta. (REUTERS)

Su caso es excepcional en un fútbol difícilmente más profesionalizado y qué mejor que un tropiezo, el 1-1 ante el Eibar en Anoeta, para no pecar de ventajista. Nacido en la localidad guipuzcoana de Orio hace 49 años, es decir, a tiempo para vivir en primera persona los momentos más gloriosos de la historia de la Real Sociedad, y después de haber vestido su camiseta en 128 partidos, Imanol Alguacil se ha convertido en el auténtico líder del líder.

Sí, a pesar del empate de este domingo contra los armeros, los dos anteriores ante Alavés y Villarreal y aunque el Atlético de Madrid lleve dos partidos menos, la Real ocupa el primer lugar de LaLiga mientras este lunes estará en el bombo de los dieciseisavos de la Liga Europa y el miércoles visitará el Camp Nou, un encuentro en el que volverán muchos titulares tras las obligadas —y a buen seguro criticadas— rotaciones. "Que sigan sin hablar de nosotros, mientras estemos ahí arriba, Ojalá que sigan y en unos meses estemos ahí arriba, es por lo que vamos a pelear", comentó el técnico.

Pero, a lo que vamos. Resulta que el 30 de junio de 2021 Imanol acaba contrato como entrenador del equipo donostiarra, de ahí que, aunque no sea lo habitual, en apenas dos semanas podría firmar por otro club de cara a la próxima temporada. "No te preocupes, que Imanol, aunque le lleguen ofertas, si la Real apuesta por Imanol, Imanol va a seguir en la Real". Así de rotundo se mostró el oriotarra en la comparecencia previa a enfrentarse en Anoeta al Eibar, para, ya con los micrófonos cerrados, añadir: "Aunque sea el Barcelona el que pregunte, está muy claro todo".

La verdad es que viendo el gran trabajo que está desarrollando en la Real Sociedad, no sería descabellado que otro equipo pensara en él. Sobre todo si, como en el caso del mencionado club catalán, el próximo 24 de enero tendrá nuevo presidente. A diferencia de otros técnicos a los que se les cuelga la misma etiqueta, pero no han demostrado lo que está demostrando él, a Imanol sí se le puede considerar el Guardiola de la Real, con todo lo positivo que ello conlleva.

A su nivel, por supuesto, y no solo por su pasado como jugador del equipo al que ahora dirige y su condición de hincha incondicional de él, valga la redundancia, sino también por su capacidad para dotar de una identidad a su equipo que para sí quisiera el de Koeman, más allá de los resultados. Con un fútbol alegre, llevando una iniciativa que Mendilibar supo neutralizar. Sin duda, lo más parecido al juego del Barça de Pep Guardiola que precisamente tanto echan de menos los culés.

El presidente de la Real Sociedad, Jokin Aperribay, y el director deportivo, Roberto Olabe, durante la presentación de Imanol como nuevo entrenador. (EFE)
El presidente de la Real Sociedad, Jokin Aperribay, y el director deportivo, Roberto Olabe, durante la presentación de Imanol como nuevo entrenador. (EFE)

Un canterano que apuesta por la cantera

Imanol cogió el primer equipo de la Real en marzo de 2018, tras la inevitable destitución de Eusebio Sacristán, quien, como se veía venir, resultó ser un auténtico vendedor de humo. Sin embargo, después de 103 días y nueve jornadas de Liga en la que el equipo donostiarra reaccionó y salvó la temporada, el oriotarra regresó al Sanse. Y no solo lo hizo sin rechistar, sino con la misma ilusión que cuando hizo el camino inverso. Como canterano, sabe la importancia que tiene Zubieta para la Real, y de hecho ahora es él quien así también lo está demostrando al contar con muchos de ellos.

No en vano la Real es el equipo de la Liga Santander que, junto al Celta, con más jugadores de la casa están contando en este inicio de temporada. Zubimendi, Roberto López, Arambarri y Urko González de Zarate han sido los últimos en llegar, aunque a ellos se suman Gorosabel, Le Normand, Pacheco, Aihen, Guevara o Barrenetxea, los repescados Merquelanz, Guridi y Bautista y los ya consolidados Oyarzabal, Zubeldia, Aritz Elustondo, Zaldua e Illarramendi, además del lesionado Sangalli. Este domingo, ante el Eibar, a Imanol no le tembló el pulso para jugar con siete canteranos en el once titular y nueve durante un periodo del partido.

"Vuelvo al Sanse, como hablamos cuando cogí el primer equipo", dijo el oriotarra mientras Roberto Olabe decidió que había que fichar a otro entrenador y se equivocaba de pleno al elegir a Asier Garitano. "Estoy ilusionado de volver a trabajar de nuevo con los chavales. Las ganas son las mismas, incluso más", añadió Alguacil. Fue en ese momento cuando amplió su contrato por dos temporadas más. "Estoy satisfecho, sobre todo después de lo que ha pasado este año. Ha sido diferente, porque en ningún caso me imaginaba que fuera así y al final todo salió bien. Fue un cambio de entrenadores, nada más", explicó con el escudo en el corazón.

Pero su humildad y su paciencia no tardaron en obtener recompensa. El 27 de diciembre de ese mismo 2018, es decir, en breve se cumplirán dos años, Imanol volvió a coger las riendas del primer equipo. Desde entonces, suma 87 partidos, con 40 victorias, 25 empates y 22 derrotas, en los que ha utilizado un total de 42 jugadores. Unos resultados mejorables, aunque, lo más importante, acompañados por un juego que enorgullece a sus aficionados e invita a verlo a quienes no lo son y por una gestión de grupo en la que el compromiso de todos los futbolistas, tanto el de los más como el de los menos habituales, es incuestionable.

Imanol, rodeado de sus jugadores, en el vestuario del Wanda Metropolitano
Imanol, rodeado de sus jugadores, en el vestuario del Wanda Metropolitano

Su sentimiento de pertenencia

En el caso de Imanol no hay ninguna duda sobre su sentimiento de pertenencia. Basta con escucharle, pero, sobre todo, con verle. Desde cómo vive los partidos en la banda, a la pasión que transmite en las comparecencias de prensa o en el vestuario. ¿Quién no recuerda la celebración en el Metropolitano tras clasificarse para Europa? El entrenador agarró un baúl metálico en los que se guarda el material y comenzó a golpearlo al ritmo del ‘Bat, bi, hiru, lau, bost, sei, zazpi...’, mientras sus jugadores respondían con el correspondiente ‘¡Real!’.

Y, sí, aunque pueda parecer una temeridad, Imanol acaba contrato esta temporada y aún no lo ha renovado. "Desde ese punto de vista estoy tranquilo. Sé lo que pienso, es un orgullo entrenar a este club, siento este escudo, estoy muy tranquilo, termino contrato, pero eso no es lo importante, sino que el equipo esté bien, que la gente disfrute y que sigamos ganando. El club me conoce y sabe lo que siento. Nada que decir. El club debe estar tranquillo. Lo importante es la marcha del equipo y cómo estamos, y seguir dando continuidad a lo que estamos haciendo". Se puede decir más alto, pero no más claro.

Desde el eibartarra Alberto Ormaetxea, el técnico más laureado de la historia de la Real, y el donostiarra Benito Díaz, el que más partidos se ha sentado en su banquillo, 389, por los 386 de Johan Toshack y los 324 del mencionado Ormaetxea, ningún entrenador guipuzcoano ha conectado tanto y tan bien con su afición. "El sentido de pertenencia es lindo para un entrenador, porque crea una zona genuina de estímulo verdadero, más allá del dinero y el reconocimiento", dijo el argentino Marcelo Bielsa al poco de sentarse en el banquillo del Athletic de Bilbao. Pues bien, la Real tiene su Bielsa y también su Guardiola en Imanol, quien podrá equivocarse, pero de hacerlo él será el primero en lamentarlo porque siente lo que hace.

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