Delirio tropical en Río: así vivió la pequeña Jamaica la carrera de Usain Bolt

La Casa Jamaica de Río de Janeiro vivió con una enorme intensidad y emoción la carrera que coronó definitivamente a Usain Bolt como el mejor velocista de la historia

Foto: La Casa Jamaica de Río de Janeiro fue una fiesta con la gran carrera de Usain Bolt (FOTOS: Valeria Saccone)
La Casa Jamaica de Río de Janeiro fue una fiesta con la gran carrera de Usain Bolt (FOTOS: Valeria Saccone)

“Usain Bolt, el hombre más rápido del mundo, está en Río y está a punto de ganar otra medalla de oro”. La voz estentórea del presentador televisivo es recibida con una ovación parecida a un rugido en la Casa Jamaica de Río de Janeiro. Faltan pocos minutos para que el jamaicano más famoso del mundo devore con sus zancadas magistrales la pista de atletismo del Estadio Olímpico y nadie en esta casa temática duda de que se alzará de nuevo con la victoria. “Él es el mejor y va a ganar otra vez, que no te quepa la menor duda”, afirma con seguridad una mujer jamaicana ataviada en una bandera negra, verde y amarilla. “Es un portento, algo sobrenatural: va a ganar y nos va a hacer felices de nuevo”, añade una joven brasileña de ojos brillantes.

Varios centenares de personas se reunieron el domingo en la representación oficial de Jamaica para ver el triunfo del super campeón en Río de Janeiro. Había jamaicanos, por supuesto, pero también muchos brasileños, estadounidenses, africanos y europeos procedentes de varios países. Al ritmo del reggae y bajo la mirada complaciente de Bob Marley, dibujado en una de las paredes, el público aguardaba con impaciencia una de las pruebas olímpicas más emocionantes.

En una de las semifinales de 100 metros, en la que Bolt firmó un tiempo de 9.86., el público animó a grito pelado al campeón, como si su energía pudiese traspasar la macropantalla de la Casa Jamaica. “Para mí es lo mejor de los Juegos Olímpicos. Es un verdadero crack, no hay otro como él”, asegura Chris, llegado desde de Nueva York para asistir al macroevento deportivo. “Yo he viajado a Río solo por causa de Usain. Es mi ídolo, el mejor de todos”, destaca Mary, profesora de un instituto en Kingston.

Cerveza y ron

En el patio, animado por el DJ jamaicano Narity, los invitados prueban las bebidas más famosas de este país: la cerveza Red Stripe y el Ron Apple Town. “Tanto los brasileños como los extranjeros se están volviendo locos con esta cerveza. El domingo había gente con botellas vacías haciendo acopio de cerveza para llevársela a su casa”, cuenta Bia, responsable de las relaciones públicas de la casa.

El acceso a esta instalación costaba 50 reales (14 euros), un precio muy inferior al de una entrada para el estadio. A partir de las 19.00 ya había una cola considerable en la entrada del restaurante Prado, que hasta el 21 de agosto acoge a la Casa Jamaica en sus instalaciones.

Dedicación y entrega

Cuando por fin, pasadas las 22:00 horas, Usain Bolt disputa la final, comienza un auténtico delirio tropical. Gritos, abrazos y lágrimas acompañan la enésima victoria de este campeón global, que en Río de Janeiro se ha llevado su séptima medalla. Su crono espectacular de 9.81 le ha valido el título de tricampeón. Ningún otro atleta olímpico en la historia había logrado ganar tres medallas de oro en los 100 metros en tres ediciones olímpicas consecutivas.

Durante poco menos de 10 segundos, la adrenalina y la conmoción se apoderaron de los fans reunidos en esta casa temática, decorada con fotos de Bolt y de otros atletas destacados de Jamaica. “Somos los mejores del mundo porque tenemos mucha dedicación y mucha entrega”, explica un joven jamaicano visiblemente emocionado. “En nuestro país todos los niños corren. Para que te hagas una idea, hay campeonatos de atletismo incluso en la escuela primaria. Somos un pueblo muy competitivo”, añade una joven jamaicana.

Gradas vacías

Bolt es con diferencia el atleta más admirado del mundo. Pero ni su carisma ni su simpatía han conseguido llenar por completo el estadio de Engenhão. Este domingo en este recinto deportivo había muchas gradas vacías, algo recurrente en muchas pruebas olímpicas, a pesar de que el Comité Rio-2016 no pare de reiterar que el 82% de las entradas fueron vendidas.

A diferencia del atletismo y del voley playa, la natación, el baloncesto, el tenis y el voley han sido un éxito de público, con arenas prácticamente llenas. La distancia y las dificultades de transporte para algunos de los lugares de competición; la falta de interés de los brasileños por algunos deportes menos populares y tradicionales en el país; el coste elevado de las entradas; la cuota de entradas entregadas gratuitamente a patrocinadores, que muchas veces no son aprovechadas; además de las noticias negativas difundidas por la prensa extranjera sobre violencia y virus zika, son algunas de las causas que podrían haber asustado a los turistas y detonado su motivación olímpica.

Río por no llorar
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