Zarco da una lección de dignidad a las estrellas de MotoGP

Como si la muerte de Luis Salom no hubiera sido suficiente, el GP de Cataluña vivió un espectáculo lamentable de las 'primas donnas' de MotoGP por las modificaciones del circuito

Foto: Valentino Rossi, en lo más alto del podio del Gran Premio de Cataluña. (EFE)
Valentino Rossi, en lo más alto del podio del Gran Premio de Cataluña. (EFE)

Este ha sido un fin de semana doloroso. La muerte de Luis Salom nos ha dejado muy tocados. Y como si no hubiéramos tenido suficiente con su pérdida, hemos asistido al espectáculo lamentable de las “primas donnas” de MotoGP, enganchadas por los moños a cuenta de las modificaciones realizadas en el trazado. Solo la actitud de Johann Zarco, el humilde y sincero campeón de Moto2, ha puesto la dignidad y el respeto que se merece la figura de Salom en medio de este mal ambiente que reina entre los pilotos de MotoGP, que tras la sesión clasificatoria se lanzaron mensajes cruzados sobre los intereses ocultos detrás de las decisiones de la Comisión de Seguridad de MotoGP. Jorge Lorenzo protestó porque nadie les consultó sobre los cambios realizados en el trazado; Valentino Rossi dijo que se hicieron para beneficiar a unos y perjudicar a otros… ¿De verdad que era necesario dar este espectáculonbsp;

Después, el resultado del domingo nos permitió disfrutar de una interesante pero tensa carrera. Me voy de Montmeló con la sensación de que pocos pilotos saben comportarse con la dignidad que exige el duelo que hemos vivido en el Circuit; que los juegos psicológicos y las declaraciones cruzadas, tan divertidas a veces, no tenían lugar este fin de semana. Pero cada uno va a la suya. A costa de la modificación del trazado del Circuit de Catalunya los primeros espadas de MotoGP se enzarzaron en una pugna absurda y egoísta, olvidando por completo lo que había sucedido apenas 24 horas antes: que un compañero había perdido la vida.

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Con el cambio de trazado, Dorna intentó responder a una pregunta que de momento no tiene respuesta: ¿por qué se cayó Salom? “Hoy no tenemos una explicación sobre el accidente; Luis estaba fuera de la trazada normal en su salida de pista, y todavía no tenemos una explicación de por qué fue así”, explicó el sábado Carmelo Ezpeleta, consejero delegado de Dorna.

Johann Zarco hace un caballito en el Circuito de Montmeló. (EFE)
Johann Zarco hace un caballito en el Circuito de Montmeló. (EFE)

Tras los entrenamientos, Valentino Rossi siguió interpretando esa ópera bufa en que ha convertido su vida desde el incidente de Sepang. El sábado su desvergüenza fue absoluta. “No entiendo bien por qué han modificado la curva 10, donde no ha sucedido nada. Probablemente el que lo ha hecho, lo ha hecho solo porque era mejor para su moto y peor para las otras y no por una cuestión de seguridad. ¿Cuál ha sido el motivo de este cambio? No es verdad que la escapatoria fuese insuficiente”, dijo en Sky, señalando sin nombrarlo a Márquez, que fue el único de los “cuatro fantásticos” que acudió a la Comisión de Seguridad. Cuando no habla para Italia, Rossi rebaja el tono, pero desde hace meses sigue, como dijo Bradley Smith el mismo sábado, tras oírle, “escupiéndose sobre sí mismo”.

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Olvida Rossi, de forma intencionada, que en esa curva, una de las de mayor siniestralidad en el campeonato –la segunda con más caídas en 2015, y la que registró más accidentes en 2013 y 2014-, ya se plantearon modificaciones en 2014. En aquella ocasión, los pilotos de MotoGP, aprovechando una jornada de entrenamientos tras el Gran Premio de Cataluña, probaron el trazado alternativo de la curva 10. Él fue uno de ellos. Pero desecharon la modificación porque no aportaba nada al espectáculo…

Por el contrario, en la curva 12, donde se produjo la caída de Salom, es raro que se produzcan accidentes. Entre 2009 y 2016, solo ha habido nueve caídas en ese punto. Pregunté directamente a Carmelo Ezpeleta si algún piloto, en algún momento anterior, había expresado sus quejas a él o a algún miembro de la Comisión de Seguridad sobre la peligrosidad de la curva 12. “No”, dijo con sequedad, y Franco Uncini, responsable de seguridad de la Federación Internacional se extendió algo más: “Nunca, ningún piloto dijo antes que la curva 12 fuera peligrosa”. Pero Rossi aseguró que desde hacía varios años venían alertando sobre ello.

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En la rueda de prensa del sábado, el periodista de La Gazzetta Dello Sport expuso las dos respuestas a los pilotos de MotoGP y preguntó directamente: “¿Quién miente?”. Y Zarco, sentado a la derecha de Lorenzo, hizo un gesto a Márquez cuando este estaba a punto de abrir la boca, y respondió de inmediato, con una contundencia, una autoridad y un saber estar que dejó petrificados a los pilotos de MotoGP: “Esa es una pregunta de mierda, estás equivocado por plantear algo así. No estamos hablando de esto”. El periodista replicó diciendo que lo que quería era conocer cuál era el problema. “Por favor, no busques el problema. El problema eres tú; tú eres el problema porque lo que buscas es la polémica”. Con su respuesta, Zarco dignificó la situación, dejando en evidencia a los hombres de MotoGP, incapaces de hablar de lo importante, de encontrar una respuesta, y un consuelo, a la muerte de Salom, en vez de enredarse en discusiones bizantinas sin dejar de mirarse el ombligo. Márquez templó ánimos: “Nadie miente. Todo el mundo pensó que con el airfence –N. de R.: el colchón de aire que se pone por delante de la barrera de neumáticos que protege los muros- era suficiente, pero ayer vimos que no es así”.

Dani Pedrosa y Marc Márquez, junto al presidente de la Generalitat de Catalunya, Carles Puigdemont, durante el minuto de silencio por Luis Salom. (EFE)
Dani Pedrosa y Marc Márquez, junto al presidente de la Generalitat de Catalunya, Carles Puigdemont, durante el minuto de silencio por Luis Salom. (EFE)

Existe una desconexión evidente entre los pilotos de MotoGP. Si tienen algo que discutir deben hacerlo como se ha hecho siempre, como cada viernes por la tarde, a calzón quitado, de puertas para adentro en la Comisión de Seguridad, creada en 2003 tras el accidente mortal de Daijiro Kato. Allí se dicen las cosas a la cara, a gritos a veces, sin escenografía ni teatro porque no hay prensa ni televisión por delante. En ocasiones hablan de nimiedades, detalles insignificantes, reuniones de hola y adiós, de diez minutos. La del viernes era crucial. Era importante, porque no hacía ni media hora que les habían comunicado la muerte de Salom, y sin embargo, solo acudieron diez pilotos a la cita, que a pesar de ser abierta a todos normalmente solo cuenta con pilotos de MotoGP. El viernes las ausencias más sonadas fueron Lorenzo, Pedrosa y Rossi. Los dos primeros alegaron compromisos; Rossi, sencillamente, no acude desde Sepang.

Lorenzo, que empezó quejándose de que nadie le consultó sobre el cambio de trazado, rebajó su tono conforme avanzó la rueda de prensa, y ya cuando habló con los medios españoles puntualizó su postura: “Independientemente de que me hubiera perjudicado o ayudado, lo importante era estar ahí, en una decisión que se toma repentinamente y después de haber empezado el Gran Premio con el circuito convencional. Me quedé sorprendido y no entendía por qué se había tomado esa decisión tan repentinamente”, explicó. 

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Le reconozco algo de razón. Una decisión tan grave y profunda como es una modificación notable en el trazado del circuito, decidida de un día para otro, no puede comunicarse buzoneando la información, como hizo IRTA, según me confirmó Danny Aldridge, director técnico del campeonato. Se envió la información por correo electrónico y entregando un comunicado en mano a cada equipo. Lo lógico sería convocar a todos los pilotos y los directores de los equipos para un 'breafing', una reunión técnica, en la que se informaba de los cambios. 

Las quejas de unos y otros, y las declaraciones cruzadas dejan en evidencia la tensión latente entre las estrellas de MotoGP, aunque a la vista de lo sucedido el domingo, con ese apretón de manos entre Rossi y Márquez, y las palabras de Valentino durante la rueda de prensa, parezca que se haya firmado la paz. No basta con ponerse una camiseta y mirar al cielo, ni ofrecer palabras amables porque el duelo requiere evitar las frecuentes salidas de tono que se han prodigado en los últimos meses. El respeto se debe mostrar siempre, no solo cuando el viento infla tus velas. Ojalá que el Gran Premio de Cataluña sea ese punto de inflexión en la absurda situación que se vive en MotoGP.

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