Actuemos sobre los sesgos de género: qué puedes hacer tú

Todos podemos actuar sobre los sesgos de género si queremos. Nos basta tener ganas y unas ideas y pasos prácticos para contribuir a neutralizar su negativo impacto en el mundo de la empresa

Foto: Imagen de StartupStockPhotos en Pixabay.
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En los últimos artículos, intenté describir qué son los sesgos de género, cómo actúan y cuál es su impacto en el entorno de trabajo. Quiero recordar que los sesgos de género son una de las razones más importantes, quizá la más poderosa, que impiden el acceso de las mujeres a puestos de responsabilidad y dirección en la empresa. Los sesgos nos impiden valorar adecuadamente el potencial de las mujeres, identificarlas con los roles de líder necesarios en las capas superiores de las empresas e incluso penalizarlas cuando no cumplen con los estereotipos femeninos socialmente aceptados.

Si estás leyendo este artículo, entiendo que este tema al menos suscita tu curiosidad o te interesa de una forma (positiva) u otra (escéptica o negativa). Te propongo 10 pasos o ideas para que tú o las personas de tu entorno de empresa puedan actuar, de forma personal, sobre los sesgos:

1. Convéncete de una vez de que los sesgos existen y de que no hablamos de 'chorradas'. Se trata de un tema probado científicamente en incontables análisis y experimentos desde hace ya 40 años, estudiado en muchas disciplinas, numerosas universidades y 'think tanks', en muchísimos países. Y no solo sobre los sesgos de género, sino de raza, edad, orientación sexual, peso, discapacidad y cualquier otro posible aspecto diferenciador que puedas pensar. Cito solo un ejemplo: un reciente estudio en Francia ha demostrado, a lo largo de dos años, que los comités de selección de personal que no creían en los sesgos de género simplemente promocionaron a menos mujeres; por lo que ser consciente de su existencia y aceptarlos, ayuda a reducirlos.​

Los sesgos de género son una de las razones más importantes que impiden el acceso de las mujeres a puestos de responsabilidad y dirección


2. Asume que tú también tienes sesgos de género. Da igual que seas hombre o mujer; tenemos los mismos sesgos. Ya lo propuse en mi primer artículo al respecto, pero puedes tú mismo/a comprobarlo realizando este conocido test de asociación implícita de la Universidad de Harvard, elaborado en 1998, en español, donde te sorprenderás de los resultados. Si eres de los que piensan que “a mí eso no me pasa”, o que “no pasa en mi organización”, simplemente estás negando una evidencia científica y estadística. Además, los sesgos inconscientes pueden ser, y de hecho son, muy distintos e incluso contrarios a nuestros principios y forma consciente de pensar. Pero los tienes ahí dentro, en tu subconsciente, dispuestos a actuar aunque tú no quieras o no lo esperes…​

3. Acepta que no los puedes evitar. La forma en que actúan los sesgos de género es muy parecida a la lectura: si te ponen delante un texto, el que sea, no puedes evitar leerlo; es imposible. Podría ser que no te enteraras de su contenido, pero la lectura es algo automático, instantáneo e inevitable, que puede ser hasta inconsciente. Los sesgos actúan de una manera similar: si ves una persona de determinadas características, tu cerebro reptiliano lanza automática, instantánea e inconscientemente las asunciones e hipótesis que tiene almacenadas sobre el grupo al que pertenece esa persona.​

Convéncete de que los sesgos existen: se trata de un tema probado científicamente en incontables análisis y experimentos desde hace ya 40 años


4. Busca tu motivación para actuar sobre ellos. Si eres mujer (acuérdate de que tú los tienes por igual), tienes mucho ganado para la causa, porque los sesgos actúan abrumadoramente en contra de ti en el entorno de trabajo, aunque ya dijimos que también pueden afectar a los hombres. Si tienes hijas, hazlo por mejorar su futuro profesional y contribuir a que tengan mayores oportunidades en el mundo de la empresa. Si tu visión es de negocio y tienes responsabilidad de ingresos o costes, deberías saber que la diversidad de género tiene impacto positivo probado en la cuenta de resultados. Pero a la postre, la razón más poderosa para actuar radica en que se trata de lo moral y éticamente correcto. Si nos preocupa la justicia social, nos debería preocupar igualmente la justicia en el entorno laboral: proporcionar las mismas oportunidades a todos, valorar adecuadamente a las personas y juzgar con los mismos baremos tanto a hombres como a mujeres, para que los más adecuados y capaces ocupen los puestos de responsabilidad, independientemente de su sexo. Lo contrario es simplemente favorecer la inequidad.​

5. Si puedes, fórmate sobre los sesgos de género. Si tu empresa está dando formación sobre ellos y puedes apuntarte, hazlo. Aquí te propongo algunos contenidos sencillos que los explican de forma interesante y práctica. De todas formas, has de saber que no es suficiente formarse sobre los sesgos inconscientes de género, aunque es un primer paso; los estudios demuestran que su impacto sobre el comportamiento de las personas es limitado y sobre todo no perdura en el tiempo.​

6. Cambia el género del sujeto: si el sujeto de tu juicio en vez de ser una mujer fuera un hombre, ¿pensarías lo mismo, harías lo mismo? Si ves que cambia tu forma de actuar o de pensar, es un síntoma de que los sesgos están actuando. Por ejemplo, si ves que una mujer toma la palabra en una reunión y estás pensando que es una mandona, pero si fuera un hombre te parecería lo normal, ya sabes qué está sucediendo…​

Asume que tú también tienes sesgos de género, que no los puedes evitar y busca tu motivación para actuar sobre ellos

7. Examina tu conducta. Merece la pena, en muchas ocasiones, revisar con atención nuestro comportamiento y resultados a lo largo de cierta frecuencia temporal. Por ejemplo, si realizas entrevistas, puedes revisar tus puntuaciones en un mes o en un trimestre y ver si hay diferencias entre tus valoraciones de hombres y mujeres. O si realizas evaluaciones en tus equipos, es otro ejercicio que podrías realizar. Quizá te choquen los resultados. O, simplemente, haz cuenta mental de cómo reaccionas cuando los hombres te proponen algo o actúan de determinada manera, y cómo lo haces cuando son mujeres quienes lo hacen.

8. Echa un segundo vistazo. Si tienes dudas de si tú, otra persona o tus colegas han/habéis podido actuar con sesgo de género, revisita el tema. Vuelve a verlo con otra perspectiva e intentando ser objetivo, independientemente del sexo de la persona. Si compartes o revisas el análisis con algún colega, o contigo mismo varias veces, ¿obtienes el mismo resultado?​

9. Cuando veas sesgo de género en acción, dilo. ¿Te has dado cuenta de que no han valorado por igual a esa mujer frente al resto de los hombres? Coméntalo y siembra al menos la duda para volver a revisarlo. ¿Has oído un comentario despectivo sobre una compañera de trabajo o sobre una jefa? Pregúntales si, de ser un hombre, harían el mismo comentario o les parecería más normal. Por supuesto, sé inteligente y haz esto de forma constructiva.​

El mejor argumento es que estás actuando a favor de la ética social en la empresa y de lo que es justo y meritocrático en el entorno de trabajo

10. Cuando te digan que tú has mostrado sesgos de género, no lo descartes. Los estudios demuestran que somos mejores identificando los sesgos de género de los demás que señalando los nuestros propios. Por tanto, si alguien te hace una pregunta como las anteriores, o te plantea este desafío, piénsalo dos veces y no lo descartes. Recuerda que tu actuación es involuntaria e inconsciente, por lo que no tienes que justificarte ni defenderte, sino aceptarlo, revisarlo si es posible y recapacitar sobre ello.

Todo esto está en tu mano, pues se trata de acciones de carácter individual. Intenta aplicarlas en tu día a día, en tu trabajo y en el entorno laboral. El mejor argumento para hacerlo es que estás actuando a favor de la ética social en la empresa y de lo que es justo y meritocrático en el entorno de trabajo. Puede que tu motivación seas tú misma si eres mujer. O quizá lo sean tus hijas y su futuro profesional o cualquier otra mujer importante en tu vida.

No obstante, las empresas tienen mucho que hacer en este campo y su acción decidida en torno a los sesgos de género sería la que más impacto tendría en su neutralización. De ello, hablaremos en el próximo artículo.

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