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Esas malditas encuestas que atormentan a Sánchez
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Antonio Casado

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Esas malditas encuestas que atormentan a Sánchez

Se preguntan en Moncloa por qué los aciertos del Gobierno no se reflejan en la intención de voto al PSOE

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE/EPA/Sarah Yenesel)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE/EPA/Sarah Yenesel)
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El seguimiento de IMOP-Insights para El Confidencial acredita que el Gobierno va perdiendo en su batalla contra los sondeos electorales. Hasta seis puntos de diferencia respecto al PP de Feijóo. Malditas encuestas que atormentan a Sánchez y su estado mayor. Se resisten a pasar por el aro. Raro es el día que la Moncloa no despierta con un nuevo latigazo.

¿Cómo es posible que haciendo las cosas bien, arropando a los pobres y castigando a los ricos, que es lo suyo si gobierna la izquierda (lo de Liz Truss fue un desliz), el PP vaya varios cuerpos por delante del PSOE? La pregunta se la hace 'El País', un diario cercano al Gobierno, después de reconocer que la Moncloa no ha logrado frenar el efecto Feijóo.

Al Gobierno no le funciona pasearse por medios amigos, cultivar su imagen internacional y proponer unos PGE con carga social

A Sánchez no le está funcionando bajar impuestos a las clases medias y trabajadoras, pasearse por medios amigos, garantizarse el favor de TVE en vísperas electorales, cultivar su imagen internacional, denigrar a los dirigentes del PP, hacerse el encontradizo con la gente y proponer unos PGE 23 con mucha carga social.

Sin embargo, los mismos estudios demoscópicos acreditan el respaldo popular a las medidas para mitigar los efectos de la crisis, como los descuentos en el transporte público, los topes al precio del gas, las rebajas del IVA en la factura de la luz, la bonificación del carburante en las gasolineras, etc. Incluso, sobre todo en ciertos temas, el PSOE sale mejor preparado que el PP para afrontar los problemas de los españoles.

Sorprende que no se traduzca en intención de voto. La tendencia del PSOE es declinante, la del PP es ascendente. Pero la marca no es todo en el producto electoral ofrecido al ciudadano. Aquí entra la pérdida de credibilidad de Sánchez, el verificable desgaste de un presidente incapaz de rebatir los lugares comunes que circulan extramuros de la Moncloa: no es fiable, todo lo subordina a su continuidad en el poder, solo gobierna para el día siguiente y es rehén de quienes no quieren el bien de España.

La imagen de Sánchez sufre un severo proceso de deflactación respecto a los dones que se le cuelgan. La crisis interna del PP que tumbó a Pablo Casado le dio la ocasión de haber girado hacia las capas sociales sedientas de centralidad, siempre decisivas en el juicio de las urnas. No lo hizo. Lo pagó en Andalucía y se han encogido sus posibilidades de seguir en la Moncloa.

Foto: Ximo Puig y Pedro Sánchez en una visita del presidente del Gobierno a Mislata (Valencia). (EFE/Kai Försterling)

Prefirió mantener la sintonía con unas amistades peligrosas que son pan para hoy y hambre para mañana. Sus votantes no entienden esos pactos, objetados en público por García-Page. El presidente de Castilla-La Mancha visualizó así el hecho indiscutible de que muchos líderes territoriales socialistas están por encima de la marca PSOE, como es el caso de Page, de Abel Caballero en Vigo, de Ximo Puig en Valencia, etc.

La marca PSOE no es todo en el producto electoral ofrecido al ciudadano. También entra la pérdida de credibilidad de Sánchez

El cuadro describe a un votante socialista apático y desmotivado, frente a la superior fidelidad de voto del PP (ocho de cada 10 dicen que repetirán). Algunos sondeos sitúan en el 40% la franja de votantes socialistas que no están seguros de si irán a votar, aunque es mucho peor el anuncio de que muchos votarán al PP. Hasta medio millón de ellos podrían hacerlo.

La otra noticia relevante de los últimos sondeos es que Feijóo no tiene garantizada una mayoría estable. Lo anticiparon sin quererlo Feijóo y Abascal con su furtivo encuentro de la semana pasada. Dos años han pasado del “nosotros no somos como ustedes” de Pablo Casado (moción de censura de Vox a Sánchez, en octubre de 2020). Feijóo no ha tenido necesidad de rectificar. Le basta con adaptarse a la matemática del poder, por si los números les obligan a entrar juntos en la Moncloa, como en su día hizo Sánchez con aquellos de los que había renegado (Podemos e independentistas como compañeros de viaje).

El seguimiento de IMOP-Insights para El Confidencial acredita que el Gobierno va perdiendo en su batalla contra los sondeos electorales. Hasta seis puntos de diferencia respecto al PP de Feijóo. Malditas encuestas que atormentan a Sánchez y su estado mayor. Se resisten a pasar por el aro. Raro es el día que la Moncloa no despierta con un nuevo latigazo.

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