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Un "Estado de la Unión" políticamente correcto
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Un "Estado de la Unión" políticamente correcto

Se apuntala la quinta marcha en la transición energética que tiene en las renovables una fuente de energía tan limpia como segura. Se habló de crear a largo plazo un nuevo "paradigma de energía" con el hidrógeno. Se alabó una ejecución del Fondo

Foto: La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. (Reuters/Valentyn Ogirenko)
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. (Reuters/Valentyn Ogirenko)

El miércoles 14 tuvimos la oportunidad de escuchar a la presidenta de la Comisión, la alemana Von der Layen dirigirse al Parlamento Europeo en su alocución anual sobre el "Estado de la Unión". Un discurso exhaustivo, moderado y correcto, presidido por los grandes acontecimientos del año: la guerra de Ucrania, la crisis energética, la inflación galopante, y las medidas en curso para paliar sus efectos.

Frente a las grandes declamas a esta misma cámara, de la propia Von der Leyen, Macron o Draghi, a mitad de mayo con motivo del día de Europa en las que se pedía al foro "valentía y coraje" para: reformar Tratados, rescindir el principio de unanimidad en la toma de decisiones y hacerse con una capacidad fiscal permanente, el discurso de esta semana peca de voluntarismo y exceso de corrección política. Al fin y al cabo, entonces había propósito, dirección, y un esbozo a lo federal, aun echándose de menos a Scholz. Ahora, parece no se quiera ofender o perturbar, y se recula a lo intergubernamental.

Foto: La bancada del PP observa a Sánchez en la primera sesión de control al Gobierno en el Congreso. (EFE/Juan Carlos Hidalgo)

Sobre el asunto cardinal de la reforma del Pacto de Estabilidad y Crecimiento (2010) que ancla el criterio gubernamental del Tratado de Maastrich se pasa de puntillas y remite a octubre. Mientras, en mercados, con la inflación casi a doble dígito, el ECB ha subido el tipo de intervención casi un punto al 1.25% y los bonos soberanos de Italia están al 4%. Las encuestas para generales allí auguran una victoria de la coalición de derechas liderada por Meloni que no formó parte del gobierno de coalición de Draghi.

La ocasión llevó a las comisarias, incluida la presidenta Von der Layen, a vestirse con los colores de Ucrania —foto incluida, para arropar a la mujer de Zelenski, toda de blanco y con un gesto de propiedad inmaculado, testimonio vivo del apoyo incondicional a los que hacen la guerra de vuelta en casa: una dignidad imperturbable—. De nuestro lado, el lenguaje corporal y el gesto circunspecto de la primera línea de comisarios: Breton, Gentiloni, o Timmermans daba el contraste al tono optimista del discurso.

Incidió la alemana en la rapidez con que se reaccionó al conflicto bélico, el éxito de la batería de sanciones a Rusia para estrangular su economía y los esfuerzos titánicos de adaptación para abortar la dependencia del gas ruso. La sustitución será larga y exige medidas de ahorro y una serie de iniciativas para paliar los efectos de la crisis energética en los estamentos más castigados. Frente a lo extraordinario, Europa se adapta.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. (EFE/EPA/Stephanie Lecocq) Opinión

Se apuntala la quinta marcha en la transición energética que tiene en las renovables una fuente de energía tan limpia como segura. Se habló de crear a largo plazo un nuevo "paradigma de energía" con el hidrógeno. Se alabó una ejecución del Fondo de Recuperación del covid, el Next Generation, de menos del 20% (sic..). Se habló incluso de un conato de política industrial europea con una futura Acta de Materiales Raros para erradicar la dependencia de China, que cuenta con casi un 90% del aprovisionamiento global, y hacer la producción "made in Europe".

Y se lanzaron una serie de consignas políticas, de designios europeos para esta época marcada por la reconfiguración política de la globalización, con cierto deje de voluntarismo. La "Comunidad Europea Política" que se hace eco del mensaje primaveral de Macron sobre "áreas de influencia" para dar cabida a la esperanza de incorporación a la UE de una lista larga de candidatos- aun estando el epicentro político frágil y con un problema de gobernanza supino. O una iniciativa de inversiones globales, "Global Gateway" para competir con el "Belt and Road Initiative" de China en Medio Oriente y en África. O incluso se habló de un propósito de "solidaridad intergeneracional" que debiera incluirse en los Tratados.

Foto: La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. (EFE/Christophe Petit Tesson)
Von der Leyen: Rusia está "en guerra contra nuestra energía, economía y futuro"
Nacho Alarcón. Estrasburgo A. Alamillos. Estrasburgo (Francia)

Lo cierto es que, entre las consignas de mayo, potencialmente transformacionales, y este "Estado de la Unión" del discurso de Von der Leyen, hay un auténtico abismo. No se escapa a la atención que activando aquel triplete se transmuta el criterio intergubernamental hacia la federalización, hacia una suerte de soberanía europea. Y difícil no percibir que, en lo más hondo de ese abismo, habita el silencio gélido de la corrección política.

Corrección política en un sentido formal. En la configuración institucional actual de Europa, la voz cantante del Consejo, la reunión de todos los jefes de Estado, regida por el criterio intergubernamental condiciona a la Comisión. En el plano económico financiero es el PEC y el no de Merkel al € bono "mientras viva". Desde ahí, Alemania, el eslabón de menor riesgo en toda la arquitectura € y firma garante del proyecto, confeccionó la prescripción a la crisis €, una crisis postergada por irresuelta. Bajo ese mismo criterio para octubre o noviembre el Consejo quizá reciba a Meloni en nombre de Italia.

Corrección política también en el sentido más peyorativo del término —"lenguaje o políticas destinadas a evitar ofender"—. A tenor de la coyuntura y 10 años de experiencia, este "Estado de la Unión" es un prescripto recato bañado en esa "corrección política". Hablar, debatir, visualizar cualquier intento de federalización, ha supuesto y supone transgredir la soberanía del criterio intergubernamental que marca Alemania.

Foto: Olena Zelenska, Roberta Metsola y Ursula von der Leyen. (Reuters/Yves Herman)

Ucrania ha copado obviamente el año, pero hay una realidad económico-financiera subyacente a la que hacer frente, y quizás de más trascendencia aun si cabe. Putin eligió los tiempos a la perfección. El mundo sale de un experimento monetario llevado al paroxismo con el solapamiento entre políticas fiscales y monetarias, causa primigenia de la inflación y suben los tipos de interés. EEUU ya está quizás a medio camino y Europa, con el añadido inflacionista de la crisis energética, apenas ha comenzado.

Ante la salida de bancos centrales de mercados, recuperando lo que queda de credibilidad, el ECB se diseña un Instrumento contingente "anti fragmentación" (TPI) para contener 'spreads', arrogándose una soberanía de dudosa legitimidad. Se obvia que salir del paroxismo monetario es precisamente desenhebrar el solapamiento de políticas monetarias y fiscal. El instrumento hace pan con unas tortas. En el límite, y para no aumentar la masa monetaria y alimentar la inflación, lo que se compra en un lado (periferia), se vende de otro (norte exportador).

Foto: Von der Leyen durante una conferencia en Lugano. (Reuters)

Es la misma trampa en solitario en que incurrió el estamento político en Alemania, desoyendo las continuas denuncias de su propio Tribunal Constitucional Alemán ante la financiación encubierta de déficits y el solapamiento de políticas durante la crisis del euro. No porque el ECB en aquel momento des-inflacionario no actuara bajo mandato legítimo, sino porque la falta de provisión política ante eventualidades adversas, las inflacionistas que ahora estallan, es y ha sido flagrante. Otro capítulo más de la táctica Merkel y el mundo de ayer, en estado puro.

Una reforma del PEC, por el que cada palo aguanta su vela, que no venga complementada con esa "capacidad fiscal permanente", o sea un eurobono, es un incentivo para que los mercados testeen el artilugio de última confección, ese circunloquio de imposible salida, y de paso la arquitectura euro y la voluntad política de permanecer unidos. Sin ofender.

El miércoles 14 tuvimos la oportunidad de escuchar a la presidenta de la Comisión, la alemana Von der Layen dirigirse al Parlamento Europeo en su alocución anual sobre el "Estado de la Unión". Un discurso exhaustivo, moderado y correcto, presidido por los grandes acontecimientos del año: la guerra de Ucrania, la crisis energética, la inflación galopante, y las medidas en curso para paliar sus efectos.

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