Donde no llega nuestro análisis

Debemos aceptar que tenemos menos información respecto a su situación actual, riesgos asumidos u objetivos de la estrategia implementada

Foto: Torre (istock)
Torre (istock)

Los inversores tratamos de profundizar todo lo que podemos en el análisis de las alternativas de inversión, sin embargo nunca llegamos a tener un conocimiento tan amplio de la inversión como el de aquella persona encargada de gestionar el dinero que entregamos.

Podemos hacer un excelente estudio de una empresa cotizada, pero nunca llegaremos a conocer la compañía mejor que el consejero delegado de la misma. Debemos aceptar que tenemos menos información respecto a su situación actual, riesgos asumidos u objetivos de la estrategia implementada.

Es decir, llega un momento en el que debemos confiar en una persona y dejarle hacer a su criterio. No obstante, eso no significa que debamos confiar en cualquier persona para cualquier proyecto. Es necesario que haya motivos objetivos para confiar en esa persona y en ese proyecto.

¿Qué herramientas tenemos para poder confiar? Para confiar en un proyecto empresarial lo mejor que podemos hacer es analizar nosotros el modelo de negocio, aunque el conocimiento que tengamos del mismo sea inferior al de la persona que lo va a dirigir. Es necesario que hagamos una doble comprobación de la coherencia y viabilidad del negocio.

Para confiar en la persona a la que ponemos al mando, además de comprobar sus capacidades (formación, experiencia, habilidades comerciales, etcétera), debemos analizar su alineación de intereses con el buen fin de nuestra inversión. De poco sirve que el proyecto vaya bien si al final el resultado obtenido no se destina a retribuir el capital de quienes hemos confiado en él. Sabemos que los directivos tienen muchas formas de apropiarse del resultado y debemos vigilar que no lo hagan.

El mismo esquema se repite en todo tipo de relaciones en el ámbito de las inversiones. Siempre hay alguien con mayor conocimiento y debo poder confiar en él. Si no tengo confianza plena en quien dirige una empresa, no puedo invertir en esas acciones. Si no tengo confianza plena en quién dirige un fondo, no debo invertir en ese fondo. Si no tengo confianza plena en mi asesor de financiero, debo cambiar de asesor.

En conclusión, cuando invertimos debemos realizar un doble análisis. El primero es de la coherencia y sentido de la inversión en sí, el segundo es sobre el grado de alineación de intereses con la persona en la que debemos confiar. Para poder realizar ambos estudios con suficiente información es necesario que exista un elevado grado transparencia.

Rumbo Inversor
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