Una rentabilidad por dividendo que no se puede rechazar

Aunque las empresas bajasen los dividendos como consecuencia del estancamiento económico, mucho tendrían que bajar para siquiera acercarse al 0% de la renta fija

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Corría el año 2011 cuando, desde estas mismas páginas, les hablaba de un concepto que entonces no tenía ni nombre, así que lo llame “japonetización”. Si seríamos pocos los que hablábamos de ello —en España nadie— que sentía que se me ponía cara de “friki” cada vez que lo mencionaba. Luego, cuando se empezó a hablar un poco más del tema en los mercados internacionales, empezó también a tomar forma un nombre: “japanification”. Por eso, ahora ya se habla aquí de “japonización”, entendida como ese larguísimo proceso de estancamiento económico y baja o nula inflación que se produjo en Japón en su día y del que todavía no ha salido.

Pues bien, yo decía en aquel artículo de septiembre de 2011 que la Eurozona era la candidata principal y ahora ya tenemos aquí el primer síntoma: el bono alemán con vencimiento a diez años ya tiene tipo de interés cero. Y si consideramos el tipo de interés real, es decir, nominal menos inflación ya es negativo no solo en Alemania, sino en toda la euro zona excepto en Italia, Grecia, Irlanda, España y Portugal. Y eso a nivel de deuda pública, porque la japonización ya afecta también a la deuda privada de alta calidad crediticia. La compañía Allianz ofrece tipos de interés negativos en todos los vencimientos de sus bonos inferiores a cuatro años. En otras palabras, a este paso sólo van a pagar cupón los bonos basura ¿conque “friki” eh?

La tentación del economista de aula sería ponerse a dar una larga explicación sobre porqué ocurre esto y despotricar contra el Banco Central Europeo. Yo, como soy economista de mercado, prefiero hablar de cómo ganar dinero en este entorno.

Ya cuando escribí “mi libro” recomendaba tener en cartera los dos principales beneficiarios del proceso de bajada masiva de los tipos de interés, que son los fondos de renta fija y el sector inmobiliario (fondos de renta fija que no cobren comisiones abusivas que se coman los resultados). Fondos de bonos europeos y “ladrillo con apellidos”, les decía en aquel libro, allá por el año 2014 (entendido por “apellidos” el centro de las grandes ciudades o las mejores localizaciones de la costa). Insistí luego en mis informes y acabo de insistir de nuevo aquí en mi último artículo, haciendo extensiva la recomendación al sector inmobiliario europeo usando un fondo sectorial.

[Cómo afecta al inversor la posible 'japonización' de la eurozona]

Pero hay otro beneficiario de la japonización del mercado de bonos: la bolsa europea. O más concretamente, los dividendos de la bolsa europea. Cuando en mi informe del mes de diciembre recomendada entrar porque los precios habían llegado a un punto históricamente bajo, venciendo el rechazo que me generan los políticos europeos y sus mediocres políticas económicas, hablaba también del dividendo.

A día de hoy el Eurostoxx 50 ofrece de media un dividendo del 3,5% y, a poco que se busque - y no sólo dentro del Eurostoxx - se encuentran empresas que ofrecen más. Sin ir más lejos, un 4% es la rentabilidad interna por dividendo del fondo que invierte en el sector inmobiliario que utilizaba como “inspiración” en mi último artículo. Aclaro que descarto todos los bancos en este análisis porque tienen un serio problema para entender el cambio digital y por los bajos tipos de interés que dañan sus márgenes. Pero hay muchas compañías no bancarias en Europa que ofrecen entre el 2% y el 3% de dividendo anual y están en condiciones de mantenerlo durante unos años. O que no baje demasiado. Incluso aunque bajaran los dividendos como consecuencia del estancamiento económico, mucho tendrían que bajar para siquiera acercarse al 0% o “menos algo por ciento” que dan actualmente los bonos de buena calidad crediticia. Obviamente los bonos de baja calidad crediticia ofrecen más, pero para eso prefiero una buena compañía con un buen dividendo que un bono que me pueda dar un disgusto.

Aunque las empresas bajasen los dividendos por el estancamiento económico, mucho tendrían que bajar para siquiera acercarse al 0%

Este razonamiento de comprar renta variable cuando las cosas van mal en la economía es el típico razonamiento que no entienden los economistas que no entienden de mercados. No se preocupe: ningún economista de salón —o de tertulia— se ha hecho rico invirtiendo. A veces basta con saber sumar y restar: si una buena empresa da un dividendo del 3% y un bono del estado a cinco años no da nada o hay incluso que pagar por tenerlo, no es necesario ser economista para entender qué es lo que nos interesa, al menos en el medio plazo. Ciertamente a largo plazo ese dividendo podría decaer si la economía europea se japoniza, pero todavía no sabemos si eso va a ocurrir. Y lo que sí sabemos es que el bono no da nada.

Si en los mercados se mira mucho la relación entre los dividendos y los tipos de interés es por algo. Y pocas veces ha sido tan elevada la diferencia entre lo que pagan los bonos y los dividendos de las compañías. Se me acaba el espacio, pero en mi próximo informe explicaré cómo asegurarnos la correcta diversificación para no fiarlo todo al dividendo de una sola compañía. Y hacerlo de forma sencilla. Que sí, si que se puede.

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