Trump vs. TikTok: así acabó EEUU adoptando el modelo chino en internet

En vez de que China adopte el modelo estadounidense para gestionar internet, es Estados Unidos quien está adoptando el modelo chino para controlar la red

Foto: Logos de WeChat y TikTok. (Reuters)
Logos de WeChat y TikTok. (Reuters)

Esta semana, el Gobierno de Donald Trump anunció explícitamente su intención de avanzar hacia un nuevo mundo tecnológico bipolar, moldeado entre Estados Unidos y China. La administración ya ha dejado claro que o prohibirá la aplicación de video china TikTok o forzará su venta a una compañía estadounidenses. Después, presentó 'Red Limpia', un demoledor programa que busca prohibir virtualmente todos los productos informativos tecnológicos chinos —operadoras, aplicaciones, servidores en la nube e incluso cables submarinos—.

En conjunto, estos esfuerzos sugieren una reversión de la política estadounidense que ha regido durante décadas. En vez de favorecer sistemas, arquitecturas y comunicaciones abiertas en internet, Estados Unidos ahora imagina un internet restringido, acordonado por los gobiernos, con consideraciones políticas dominando las económicas o tecnológicas.

Seamos claros. Hay temores legítimos sobre la estrategia tecnológica china. El país ha levantado muros en su ciberespacio como ningún otro. El Gobierno puede forzar a cualquier compañía china a entregar sus datos. Y, rutinariamente, realiza espionaje internacional para robar propiedad intelectual, tecnológica y datos de otros países (para ser justos, el Gobierno estadounidense también está metido a lo grande en el negocio del ciberespionaje).

En 2018, ByteDance, la matriz china de TikTok, fue forzada a cerrar su aplicación 'Neihan Duanzi' (chistes internos). El joven y avezado consejero delegado, Zhang Yiming, publicó una carta autocrítica que parecía una confesión en un juicio estalinista. "He reflexionado profundamente sobre el hecho de que una de las principales causas de los recientes problemas de mi compañía es una débil [comprensión e implementación] de los 'cuatro pensamientos' [del presidente Xi Jinping]. En este tiempo, hemos puesto excesivo énfasis en el rol de la tecnología y no hemos reconocido que la tecnología debe estar guiada por nuestro sistema central de valores socialistas", escribió.


La decisión de Trump sobre TikTok, sin embargo —y como muchas de sus decisiones— pareciera arbitraria e impulsiva, tomada en el calor del momento y provocada por la situación de la campaña electoral más que otra cosa. No sigue ninguna clara estrategia política que vaya a configurar decisiones futuras. En una entrevista que se emitirá el domingo en mi programa de CNN, Bill Gates respondió a esto diciendo: "Necesitamos principios que sean aplicados de forma general y predecible".

Los temores sobre TikTok parecen exagerados. Los datos de usuarios registrados por la aplicación —nombres, direcciones de correo electrónico, números de teléfonos, datos de ubicación— son fáciles de conseguir por otros mecanismos. Otras aplicaciones recogen la misma información y se la venden a cualquiera dispuesto a pagar. Mientras tanto, el temor a que el Partido Comunista Chino pueda diseminar sus valores a través de videos de TikTok es ridícula —¿o alguien cree que las películas de propaganda soviéticas de los 50 y los 60 le comieron la cabeza a los americanos?—. Y con respecto a que la aplicación pudiera ser usada para espionaje, Estados Unidos y sus aliados necesitan defenderse contra este tipo de intrusiones en todos los frentes. Los rusos, por ejemplo, han utilizado países extranjeros y aplicaciones como puertas de entrada a las redes de otros países. Prohibir una aplicación china no reducirá significativamente esa amenaza.

Una estrategia anti-china

El programa 'Red Limpia' ni siquiera pretende tener unos principios neutrales para determinar qué compañías sería prohibidas. Es una estrategia explícitamente anti-china, una que será imposible de implementar consistentemente. Siguiendo esta lógica, por ejemplo, compañías y embajadas estadounidenses en todo el mundo tendrán que dejar de comunicarse utilizando redes telefónicas que utilicen equipos chinos. Dado que docenas de países —principalmente en África— utilizan Huawei, ¿cómo se supone que van a comunicarse los estadounidenses? ¿Con palomas mensajeras?

La administración Trump ha identificado un importante peligro que emana de China. La forma inteligente de enfrentarla sería fijar una reglas que promuevan sistemas abiertos y transparentes y movilizar una coalición de países con intereses similares para presionar a Pekín (y otros infractores, como Moscú). Eric Schmidt, quien desde que dirigió Google ha presidido la Comisión de Seguridad Nacional en Inteligencia Artificial y Defensa de la Innovación, me dijo: "América se beneficia enormemente de tener un gran economía global, especialmente en el espacio tecnológico. Significa una mayor integración, transferencias más rápidas, más innovación. Si todo esto comienza a erosionarse, podríamos enfrentar consecuencias enormes y desconocidas".

Ya podemos ver los efectos de esta nueva política de Estados Unidos. Varios países del mundo —de Reino Unido a India— están abrazando la idea de la soberanía de internet. Compañías locales utilizan este concepto para intentar mantener su dominio y aplastar la competencia. Así que Facebook hace sonar la alarma sobre TikTok, que se ha convertido en un feroz competidor. Podemos esperar más peticiones de este tipo a Washington en el futuro.

El Gobierno de Estados Unidos está ahora cómodo imponiendo aranceles a productos extranjeros, inventando justificaciones de seguridad nacional, seleccionando compañías como favores especiales (al menos otorgados personalmente por el presidente) y ejerciendo un control intrusivo sobre internet. En vez de que China adopte el modelo estadounidense, es Estados Unidos quien está adoptando el modelo chino.

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