Vox, contra Consuelo Ordóñez: una querellita autopromocional
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Juan Soto Ivars

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Vox, contra Consuelo Ordóñez: una querellita autopromocional

El 15 de diciembre de 2020, el partido anunció que se querellaba nada menos que contra Covite, la organización de víctimas del terrorismo que preside Consuelo Ordóñez

placeholder Foto: El portavoz de Vox, Iván Espinosa de los Monteros. (EFE)
El portavoz de Vox, Iván Espinosa de los Monteros. (EFE)

¿Cuándo empezó esta tediosa manía de utilizar a los pobres jueces de primera instancia para hacerse uno autopromoción? Pues sí, señora: con Telecinco, Antena 3 y el eterno carromato de farándulos, horteras y vividores del cuento. Me parece oírlos, a gritos, gesticulando: “¡Me has llamao puta y te viá denusiá pa que Ehpaña entera sepa lo reputa que ereh tú! ¡Te viá poné una querella! ¡Una querella criminá!”. De esta forma, muchas de esas reses televisivas se aseguraban, a la semana siguiente, otra aparición en el programa.

Pero las tácticas típicas del zoológico catódico sirvieron de inspiración para organizaciones turbias, expertas en este negocio promocional, como Manos Limpias, Abogados Cristianos o Hazte Oír. Y al final, el filón mediático descubierto por el putiferio de la tele a costa de tensionar más todavía nuestros juzgados pasó a los partidos políticos, sobre todo a los populistas. ¿No te hacen suficiente casito? Nada como vestir tu propaganda de requerimiento judicial.

Y aquí estoy yo, en consecuencia, hablando de Vox. El 15 de diciembre de 2020, el partido anunció que se querellaba nada menos que contra Covite, la organización de víctimas del terrorismo que preside Consuelo Ordóñez. El motivo, un artículo en el Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo, al que pertenece Covite, donde los autores hablaban (en enero de 2020) del peligroso repunte de atentados violentos ultraderechistas en Europa y Estados Unidos.

Foto: Consuelo Ordóñez, presidenta de Covite, en un acto de recuerdo y homenaje a su hermano Gregorio Ordóñez, este enero en San Sebastián. (EFE)

11 meses tardó Vox en leer el texto y anunciar su querella, ¡unos linces! ¿Por qué? Agárrate a la silla. Tras un párrafo introductorio sobre violencia, dice el artículo: “Al mismo tiempo, Europa ha visto un aumento de los éxitos electorales para los partidos nacionalistas y de extrema derecha. Partidos como el Frente Nacional en Francia, Vox en España, Suecia Demócratas, Amanecer Dorado en Grecia, Derecho y Justicia en Polonia, Partido por la Libertad en los Países Bajos y el Partido Popular Danés son solo algunos ejemplos de cómo la agenda de extrema derecha ha entrado en la escena política europea”.

Según Vox, que difundió una nota de prensa surrealista, Covite comete, amén de calumnias e injurias (¡ese párrafo es el único en que los mencionan, juzguen ustedes!), nada menos que un delito de incitación al odio contra la formación de Abascal. No dice el artículo que ellos sean terroristas, pero ya sabéis que el pajillero de la indignación pierde por completo su capacidad lectora cuando le sube la sangre a la cabeza, así que Vox va chillando por ahí que los relacionan con Anders Breivik. Aquello de 'excusatio non petita', ¿cómo terminaba?

También les ofende muchísimo, lo ponen en la nota de prensa, que digan en el artículo (esto sí) que son un partido de extrema derecha. Esto es bastante divertido: debe de ser una lata para Vox que el planeta entero parezca haberse puesto de acuerdo en tildarlos de esta forma. ¿Será culpa de Soros? ¿Será por minucias como negarse a condenar casos de violencia machista o tener la ocurrencia de hacer un mitin contra la inmigración ilegal enfrente de un centro de menas? ¿Será por detalles como aquella vez que Rocío de Meer compartió, entusiasmada, el vídeo de una organización neonazi? ¿Será por despedir al terrorista de Estado Galindo como a un héroe?

Yo qué sé, por lo que sea. El historiador Emilio Gentile, máximo experto mundial en fascismo italiano, menciona a Vox en su libro 'Quién es fascista' (Alianza). Este hombre, que algo sabe sobre el fenómeno de la extrema derecha, dice que no deberían ser considerados “fascistas”, pero que, subrayad, se trata de un partido que “profesa una ideología nacionalista” y forma parte de una “extrema derecha católica tradicionalista”. Lo digo por si les apetece mandarle a Gentile otra “querella criminá”.

En fin. Como no soy usuario de Telecirco, esto de Vox contra Covite me había pasado desapercibido, pero en la mañana del martes estaban haciendo ruido con ello en sus redes sociales, y me enteré. Llamé a Consuelo Ordóñez de inmediato, y a la mujer le costaba hablar, no le llegaba el alma a la camisa. ¿Agobiada, preocupada, torturada ante la posibilidad de que Vox gane esta demanda? No: descojonada de la risa, como puede imaginar cualquiera. “¿Pero cómo pueden pensar que esta tontería va a salirles bien? ¡Delito de odio! ¡Si no hay más que leer el artículo!”.

Ya. Supongo que Vox cree que sus capillitas más acérrimos carecen de comprensión lectora. Este partido es mucho de insultar la inteligencia de sus fans, como todos los demás. Pero, en realidad, aquí es Consuelo Ordóñez quien debiera pasarles una comisión en concepto de ayuda promocional, porque esta clase de ruido estéril siempre beneficia a las dos partes. Seguro que mucha gente no había oído hablar del Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo y se interesará ahora, gracias a Vox.

Por cierto: yo escucharía con atención a la gente como Consuelo Ordóñez si se trata de extremismos políticos nacionalistas. Algo saben ella y sus amigos de la conducta de los salvapatrias exaltados, y muchos en carne propia.

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