Profesor cancelado por decir que las evaluaciones deberían basarse en el mérito
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Juan Soto Ivars

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Profesor cancelado por decir que las evaluaciones deberían basarse en el mérito

"Esta es la historia de cómo se ejecuta una cancelación, de por qué debería preocuparnos a todos y de lo que podemos hacer para frenar la peligrosa tendencia"

Foto: Escultura de Jaume Plensa. (EFE)
Escultura de Jaume Plensa. (EFE)

“Soy un profesor que tenía que impartir una prestigiosa lectura de ciencia en el MIT, finalmente cancelada por la presión de la mafia de Twitter. ¿Mi crimen? Argumentar que las evaluaciones académicas deberían basarse en el mérito. Esta es la historia de cómo se ejecuta una cancelación, de por qué debería preocuparnos a todos y de lo que podemos hacer para frenar la peligrosa tendencia”. Así empieza el artículo que el profesor Dorian Abbot, geofísico de la Universidad de Chicago, publicó el martes pasado en el blog 'Common Sense'. La historia es 'to piss and not throw drop', como dicen por aquellas latitudes.

La anfitriona del blog donde se publica el texto de Abbot no es, por cierto, una peligrosa adicta a QAnon y demás conspiraciones de ultraderecha. Hablamos de la periodista Bari Weiss, quien terminó dimitiendo de 'The New York Times' debido precisamente a la tendencia del diario a capitular ante la furia de Twitter y las presiones de algunos de sus empleados más atraídos por el credo 'woke' y sus acostumbrados modales de matón chantajeador. Tachada de conservadora tras la polémica, ella se ha definido ante Joe Rogan de otra forma: como miembro de una izquierda moderada y, al menos de momento, en peligro de extinción por aquellas latitudes. La que plantea una lucha radical contra la cultura de la cancelación, por más que venga de la propia izquierda y envuelta en grandes palabras de salvación. En este sentido, su blog y su lista de correo son un referente.

Foto: Imagen de Dimitris Vetsikas en Pixabay. Opinión

En su correspondiente entrada, Dorian Abbot explica que lleva 10 años en la Universidad de Chicago dedicado a la ciencia y que, en general, nunca ha tenido gran interés por la política o el activismo. Cuenta también que además, desde hace aproximadamente un lustro, ha constatado que el clima de la universidad y en la comunidad académica de su país impide hablar de cada vez más asuntos. Quizá se refiere a casos tan sonados como el de Brett Weinstein en la Universidad de Evergreen o la persecución y censura contra los matemáticos Tabachnikov y Hill, dos episodios clave para entender el fenómeno de la cancelación, a los que dedico sendos capítulos en mi último libro.

Dice Abbot: “Sabía que hablar libremente sobre ciertos temas puede traerte graves problemas profesionales y reputacionales”. Sin embargo, en 2020, encontró una forma de comprometerse, de refilón, con la política: el asunto de las admisiones basadas en la diversidad no le parecía adecuado. De modo que empezó a grabar una serie de vídeos en los que defendía que la evaluación para admitir a alguien en la universidad y valorarlo dentro de la misma debería estar basada en el mérito académico. Según Abbot, esta es la clave para alcanzar una verdadera igualdad, por encima de las cuotas.

Foto: El tenor Plácido Domingo. (EFE) Opinión
Contra la nueva censura
Francesc de Carreras

¿Es esto polémico? ¿Razón para quemar al hereje? No os quepa duda. La tendencia en Estados Unidos, y en particular en las universidades de élite, es sumar puntos a los expedientes y exámenes de admisión o cambiar parámetros de admisión según la raza, el género o la discapacidad de los aspirantes. Este es un territorio amurallado ideológicamente sobre el que se quiere boicotear la mera discusión.

Ataque en dos fases

Los vídeos de Abbot sobre el mérito académico lo convirtieron en el "blanco inmediato de un intento de cancelación" perpetrado por un grupo de estudiantes de posgrado de su departamento. Lanzaron mensajes con el chantaje típico, que puede leerse así: "Tu libertad de pensamiento y opinión pone en peligro de muerte a personas como yo". Con esta idea, los estudiantes furiosos elevaron a la institución una carta que exigía que Abbot viera limitadas sus posibilidades de docencia, impidiéndole buena parte de su trabajo como investigador. Pero una fuerte reacción de apoyo en la comunidad educativa, además de la decisión valiente del presidente de la Universidad de Chicago, Robert Zimmer, puso fin al ataque.

Foto: Winston Marshall, de Mumford and Son, en el festival Bilbao BBK en Bilbao en 2015 (EFE)

Ahí quedaron las cosas hasta el verano de 2021. Pero en agosto de este año, Abbot y otro colega publicaron un artículo de opinión en 'Newsweek' donde profundizaban en el problema que, según ellos, suponen los criterios de diversidad implantados en las admisiones universitarias. Decían que esta política viola el principio ético y legal de igualdad de trato y tiene en cuenta a las personas no como fines, sino como medios, dando primacía a la estadística sobre la personalidad y el trabajo de cada ser humano.

¿Critican Abbot y su colega que haya negros o miembros de minorías en los campus? Nada más lejos de la realidad. De hecho, en su artículo de 'Newsweek' proponían un nuevo código de admisión, llamado “mérito, justicia e igualdad”, basado en los méritos académicos de los alumnos, que según ellos “pondría fin a las ventajas en la admisión heredadas o basadas en el atletismo, que favorecen significativamente a los blancos”.

Foto: Foto: Reuters Opinión
¡Silencio, se cancela!
Ilya U. Topper. Estambul

Pero si alguien cree que alguno de los soldaditos de la armada 'diversoinclusiva' iba a tener en cuenta la preocupación de Abbot por la igualdad de oportunidades o su referencia explícita a la necesidad de acabar con las ventajas históricas de los blancos, se equivoca. Este artículo y su propuesta no encendieron un debate donde cada cual dijera lo que le parecía más justo, sino que fueron el detonante de la segunda campaña de desprestigio, esta vez exitosa: culmina con la cancelación de la lectura de Abbot en el MIT, “un grandioso honor en mi campo de trabajo”.

Tampoco se crea usted que Abbot iba al MIT a seguir hablando de lo poco que le gusta el sistema de evaluación. Como íbamos diciendo, Abbot es un científico que suele dedicarse a la ciencia. El tema de su charla era “la crisis del clima y la potencial vida en otros planetas”. Pero el 22 de septiembre, una nueva mafia de Twitter compuesta por estudiantes del MIT, posdoctorados y exalumnos recientes exigió que no le invitaran. Escribe Abbot: “Funcionó. Y rápido. El 30 de septiembre, el director del departamento del MIT me llamó para decirme que cancelarían la conferencia este año para evitar controversias”.

Foto: Quentin Tarantino y Daniella Pick en la 'premiere' de 'Once Upon a Time in Hollywood' en Londres. (Reuters) Opinión

Es decir: un pequeño grupo de personas hiperpolitizadas, intransigentes y furiosas bastó para encender un movimiento que atacaba la reputación del MIT a través de la distorsión y la calumnia sobre su invitado, Dorian Abbot. ¿Qué pueden unas hormigas contra un edificio de hormigón? Pues mucho: en solo ocho días, habían logrado que la conferencia se cancelase, y raro será que no vuelvan a atacar a Abbot, que ya está marcado por sus dianas. “Que el MIT, una de las universidades más importantes del mundo, haya cedido tan rápidamente solo alentará a otros a implementar esta misma táctica”, escribe el científico. Y llama a profesores, instituciones, legisladores y ciudadanos a no acobardarse y plantar cara.

Es lo que ha hecho Robby George, profesor de Princeton, que ha invitado al profesor a pronunciar allí la conferencia que le cancelaron en el MIT, en el marco del Programa James Madison de Ideales e Instituciones Americanas. Seguramente esto (además del hecho de que no lograran castigarlo en su propia universidad) servirá de pretexto a algunos para decir que la cultura de la cancelación no existe, como si lo viera. La charla se emitirá por Zoom el 21 de octubre, la misma fecha en que se había programado en el MIT, y se ofrecerá gratuitamente por Zoom. Doy por hecho que Abbot hará alguna referencia a lo que le ha ocurrido antes de volver a hablar de lo que le interesa: la posibilidad de vivir en otros planetas (donde —esperemos— no haya llegado la cultura de la cancelación).

Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT)
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