China quiere cerrar las eléctricas españolas y hay que celebrarlo
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Jesús Díaz

Hasta los diodos

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China quiere cerrar las eléctricas españolas y hay que celebrarlo

China quiere cargarse a las eléctricas de todo el planeta con una nueva tecnología de energía solar en el espacio diseñada para cambiar el equilibrio de poder mundial

placeholder Foto: China usará sus cohetes pesados para poner su primera estación eléctrica orbital en 2030
China usará sus cohetes pesados para poner su primera estación eléctrica orbital en 2030

China quiere cargarse a las eléctricas españolas. Y a las de Francia, las de Estados Unidos, las de Uganda y las de Alemania. A todas las eléctricas del planeta. En 2030, dicen, comenzarán a capturar energía solar desde el espacio. Y, según los expertos, su plan es dominar el mercado mundial, usando lásers para enviar electricidad barata y 100% verde a cualquier parte del globo allá por el 2050.

Foto: Una imagen del comienzo de los experimentos que ahora ha llegado a este punto (National Ignition Facility)

Parece un argumento de serie b, con el chino que siempre hace de malo en las pelis de Chuck Norris controlando el cotarro, riéndose desde una sala hecha con poliespán y luces de navidad LED. Pero, como apuntan esos mismos expertos, ni es una película ni China va de farol. Tienen la tecnología para conseguirlo, afirman, y su objetivo no es sólo alimentar su imparable maquinaria industrial sino inclinar la balanza del poder geopolítico a su favor.

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Poner los títulos en inglés no es innovación, Naturgy

“Pues ya están tardando”, me contesta Paquito. “Que las cierren todas”, dice con un cabreo cósmico mientras corta cebollas a cuchilladas para el sofrito de las pochas con chipirones. “Iberdrola” [¡cuchillazo!] “Endesa” [¡mandoblazo!] “Naturgy” [¡cimitarrazo!]. “La Compañía Sevillana de Electricidad y las puñeteras bombillas de la Feria de Abril” [¡a puñaladas!] A Paco le caen mal los chinos, pero le caen muchísimo peor las eléctricas, dónde va a parar. Al menos los chinos hacen dim sum y careta de cerdo adobada. Y juegan de puñetera madre al dominó. Paco lo sabe porque se echa partidas en el bar con Huan Liu — el dueño del chino de la esquina — todos los martes y jueves, mientras se jaman a dos manos unos torreznos con chiles, cebolleta y 'lemongrass'. Torrezno para dentro, trago de caña, pito doble.

Los chinos son muy listos

Juanlín, como le llama Paco, es un tipo muy listo. Hace poco volvió de Sichuán, su tierra, una región idílica donde hacen esos torreznos, que son tan buenos como los de Soria pero que están para llorar gracias a sus guindillas, más rojas que el hojaldre de un mandril. Cuando oyó al caradura de Fernando Simón decir que lo de la manifa feminista no tenía peligro para la transmisión del Covid, Juanlín agarró a su mujer y dos hijos, echó cerrojazo al local y salió por patas en el primer avión a Chengdu.

Cuando le pregunto a Juanlín por los avances tecnológicos de su país, como lo de los motores de iones o esto de la estación eléctrica orbital, se ríe así como del bies pero no me responde. “Sí, sí,” me dice, “la leche, ¿eh?” Torrezno, caña y ahorca una doble.

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Cobrar los filetes de choto a precio de solomillo de ternera no es verde, Iberdola

Juanlín es muy listo, ya lo he dicho, y por eso habla menos que un Mao de plástico. Pero el pobre Paco — que sobrevive el reventón con el pingüino a tope — no para. Se imagina la hostia que le va a caer este mes en la cuenta y le sube la mala leche como si fuera un cohete Larga Marcha 5. “Que pongan la estación esa ya y que cierren las eléctricas de una vez. Y los consejos de administración y sus ex-presidentes de gobierno, ex-ministros y ex-diputados hijos de la gran diputada recolocados a la trena. El trolas de Sánchez, el primero”.

Porque esa es otra. Al gobierno también le están cayendo hostias como palas de turbina y con razón. También le deberían caer al PP de Casado, otro inútil a sueldo cuyo partido es igual de responsable del desaguisado de la factura eléctrica, como el resto de incapaces profesionales de todos los colores que durante décadas han montado este tinglado desde la administración pública. Un tinglado diseñado para que los de siempre sigan ganando pasta que no se corresponde con el coste real de la producción energética. Un tongo que demuestra que aquí no hay mercado libre. Lo que hay es barra libre en el chiringuito de prebostes, como siempre.

Las eléctricas son unas listas

Luego viene Morgan Stanley y el resto de la troupe de mangantes financieros internacionales — los mismos gángsters que provocaron la crisis mundial de las subprime en 2008 — a decirnos que no, que para qué vamos a intervenir esta orgía del atraco a factura armada, que los mercados no se sentirían seguros y tal y cual. Cuando la realidad es que el mercado está amañado, que la tecnología de las eléctricas es vergonzosamente obsoleta y que se lo están llevando todo crudo.

Manda condensadores que tengan que venir los anarco-capitalistas de bandera roja y economía estatal a enseñarnos que se puede conseguir cualquier cosa cuando hay una visión clara a largo plazo, con innovación real producto de décadas de investigación e inversión. Y de paciencia, no de pelotazo.

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Endesa sí que cuenta cuentos chinos

Aquí los gobiernos entienden por innovación cosas como el lamentable plan de inversión tecnológica que han montado para repartir el parné europeo del Covid. Un timo creado para beneficiar a los ineptos de siempre y al Silicon Papuchi. Una chapuza en taxi volador que se estrellará como el Plan E del nefasto Zapatero. Y mientras, los currelas como Paquito y Juanlín, que sigan pagando la factura de la luz, de los autónomos y de la estúpida indolencia política hasta que nos coman los chinos por los pies. Adobaós como los torreznos. Con chiles y cebollitas. Juanlín, llévame a Chengdu.

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