Solo se habla de 'Stranger Things' porque no hay otra serie de la que hablar

La serie de Netflix se ha convertido en la estrella del verano. Pero ¿solo por razones creativas?

Foto: Fotograma de 'Stranger Things'. (Netflix)
Fotograma de 'Stranger Things'. (Netflix)

Apenas han pasado cuatro semanas del estreno de 'Stranger Things', y es fácil tener la sensación de que queda poco por decir. Tu prima, tu tía y tus amigos no han hablado de otra cosa desde que la serie llegó a la plataforma de Netflix. Tu compañero de trabajo ya te ha contado que se ha comprado un cuadro 'vintage' de la serie, que quedará ideal junto a una creación similar sobre 'True Detective' y otra de 'Perdidos'. Y tus amigos incluso bromean con cambiar el WhatsApp por unos 'walkie-talkies' que le den cierto toque retro a vuestra relación.

Cuando llegas a casa, los medios siguen analizando la creación de los hermanos Duffer, comentando las producciones que les pudieron servir de inspiración, creando vídeos en los que 'Stranger Things' parece un espejo que mira hacia el pasado. Da igual que sean medios especializados o no, la serie es el tema televisivo del momento. Por las redes te encuentras simpáticos 'gifs' que mantienen el recuerdo de la serie y, de vez en cuando, aparece algún rezagado que ha encontrado ocho horas en su vida para ponerse al día de lo que todo el mundo habla. Y muestra su entusiasmo como si fuese el día después del estreno.

Pero ¿por qué todo el mundo habla de 'Stranger Things'? ¿Acaso el superpoblado panorama televisivo mundial no ofrece nada más que llevarse a la vista en este caluroso verano de 2016 que una serie de ocho episodios que claramente juega con la nostalgia y los sentimientos de los espectadores para seducirlos? Pues no. Y eso es algo que los hermanos Duffer deberían agradecerle a Sarandos y a los responsables de programación de Netflix. Mucho más que 'Stranger Things' ha sido oportuna como pocas.

Enemigos discretos

La serie protagonizada por Winona Ryder llegó a Netflix el 15 de julio, un momento propicio para acaparar la atención de los amantes de las series. Dos semanas antes, 'Juego de tronos' se había despedido de su audiencia con el final de su sexta entrega. Y Starz también dejaba libre el camino, tras emitir el 9 de julio el final de la segunda temporada de 'Outlander'. Los fanáticos de las creaciones de la empresa californiana ya habían tenido tiempo de sobra para degustar la cuarta temporada de 'Orange Is The New Black', que se estrenó el 17 de junio.

Si la compañía de 'streaming' había dejado para la época estival las aventuras paranormales de un grupo de niños de la América rural de los ochenta, el resto de las cadenas había optado por adaptaciones literarias, como 'La Reina del Sur', cinematográficas como 'Animal Kingdom' o creaciones en las que lo más sobresaliente era el nombre de su productor, como 'American Gothic' y Spielberg. En Showtime, 'Roadies' solo ha servido para confirmar que la televisión debe replantearse su interés por las series sobre la industria musical. En resumen, la calidad y el interés al que nos tiene acostumbrados este momento del año. Prácticamente ninguno.

Lo más cerca que estuvo 'Stranger Things' de que le robasen algo de protagonismo fue que, en los días previos a su estreno, aterrizaron en la parrilla televisiva 'The Night Of' y 'Mr.Robot'. La miniserie de HBO, que ya despierta curiosidad por sí misma, y uno de los regresos más esperados del verano. Pero la primera no es para todos los públicos, ni quiere serlo. Y respecto a la segunda, el empeño de Sam Esmail por detallarnos las penurias psicológicas de Elliot, más que sus aventuras antisistema, parece haber relajado el interés por la alabada producción. Al igual que ha sucedido con 'UnReal', a la que su falta de rumbo y su reiteración parecen llevar irremediablemente a su particular 'sophomore slump'.

La conversación que no muere

Más allá de las casualidades del calendario, o de las impresiones personales, queda una herramienta esencial en la actualidad para medir la trascendencia de una producción, más allá de sus audiencias, Google Trends. Y el resultado es apabullante. Desde su estreno, las búsquedas sobre 'Stranger Things' se han mantenido a cierta distancia de series estrenadas en una fecha similar, como 'Mr. Robot' o 'The Night Of'. Pero se ha acercado (y lo ha sobrepasado) al ruido que genera, en esta época del año, 'Juego de tronos'. Que no es, obviamente, la expectación que alcanza la producción de HBO cuando se encuentra en emisión.

Lo más llamativo del interés que ha despertado la producción de los hermanos Duffer es que, a diferencia de otras series de Netflix, este se mantiene casi un mes después de su estreno. Algo a lo que la compañía no está acostumbrada, gracias a su característica distribución, que pone a disposición del consumidor la totalidad de la serie. Un estilo que garantiza una ingesta rápida e intensa, pero acorta inevitablemente sus plazos de exposición mediática.

Inconvenientes del método Netflix

Cualquier creación perteneciente a la televisión 'tradicional' permanece en antena un mínimo de tres meses, con lo que se garantiza que durante este tiempo,habrá un grupo de espectadores interesados en ella. Con el estreno en 'bruto' de sus series, ofreciendo la temporada completa, Netflix las condena a permanecer mucho menos tiempo en la conversación, tanto mediática como social. El impacto de ofrecer 13 episodios un viernes está garantizado, pero por un periodo de tiempo claramente menor al deseable, que en la mayoría de los casos, y 'Stranger Things' es la excepción, no sobrepasa la semana.

Lejos de plantearse si la estrategia es lo suficientemente buena, y ayuda a aprovechar al máximo sus posibilidades, en Netflix ni se plantean decantarse por el método tradicional de programación en la pequeña pantalla. “No hay razones para estrenarlo semanalmente. El alejamiento de la televisión programada es enorme. Entonces, ¿por qué vas a arrastrar a la gente de vuelta a algo que está abandonando?”, comentó en enero Ted Sarandos al crítico televisivo Alan Sepinwall en una entrevista publicada en 'Hit Fix'. En la que también señaló que los aficionados a las series prefieren disfrutar una única producción, en vez de ver varias series a la vez.

Conozco un puñado de personas que contradicen este planteamiento, y también otro que lo reafirman. Así que, quizá, sea cuestión de tiempo que alguna cabeza pensante de Netflix se dé cuenta de que para multiplicar la relevancia de la serie solo tienen que aumentar su duración. Hasta hacer de cada serie algo inabarcable en un par de sentadas, obligando al espectador a prolongar la conversación. Bueno, eso y estrenarla en medio de un desierto creativo en el que se abrace con pasión cualquier oasis, medianamente aceptable, que se le ofrezca.

Desde Melmac
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