Garrett Wall, el músico que enseñó a Raphael a cantar en inglés

Es desconocido para el público, pero no para la industria en España. Este risueño irlandés ha ganado dos veces Eurovisión y su camino le ha llevado a trabaja con gente como Amenábar

Foto: Raphael, en un concierto del pasado mes de diciembre en Madrid.
Raphael, en un concierto del pasado mes de diciembre en Madrid.

- “¿Cómo te llamas?”.
- “Garrett”.
- “¿Cómo...? Te voy a llamar Manchester”.

Y de esta manera tan simpática es como Raphael bautizó hace una década al músico Garrett Wall cuando éste le dio clases de pronunciación en inglés para interpretar en la lengua de Shakespeare. La vida de Wall está rodeada de instrumentos, micrófonos, amplis, escenarios, estudios... y también directores de cine como Amenábar, estrellas de la pequeña pantalla como Bertín Osborne, dibujos animados como Pocoyó y múltiples anunciantes, que van de Coca-Cola a Bankia pasando por Movistar. Es un músico de 360 grados que aterrizó en España procedente de Irlanda para desconectar de la música después de haber ganado dos veces Eurovisión (corista) y que, tras un par de años dando clases de inglés, encontró “a los 40 lo que llevaba buscando durante toda la vida”. Ahora vive en Ajalvir (Madrid) y es un referente en España si alguien necesita de fonética inglesa.

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Garrett Wall, el músico que enseñó a Raphael a cantar en inglés

Raphael se defiende en inglés. Yo me acuerdo que el primer anunció que grabé en España fue uno de Amena, el 'Libre' de Nino Bravo y no sabía lo que estaba cantando: “Piensa que la alambrada es...” (tararea). Los coristas, españoles, me miraban raro (risas). Lo importante es que, como yo, Raphael se atrevió a hacerlo y eso mola”. Garrett Wall nació en 1968 en el sur de Dublín y creció rodeado de música, de rock, para ser concretos. A los 15 años tenía su propia banda con la que se movía por pubs y locales de la melómana capital de Irlanda. “Crecí y un día mis padres me preguntaron qué quería hacer con mi vida y elegí la universidad: estudié Psicología y un Posgrado de Negocios. Aparqué la música durante esa época aunque después continué tocando el piano, fui corista, mercenario… era a principios de los 90 y en 1992 me llegó la gran oportunidad de ser corista en Eurovisión. Ganamos. Al año siguiente repetí y volvimos a ganar”, comenta el artista a El Confidencial en una charla.

“Ganar Eurovisión, musicalmente fue negativo”

El éxito en su país le llevó a grabar su primer disco en solitario y supuso “un empujón porque conocía mucha gente de radio y televisión, aunque musicalmente fue negativo porque cuando creé mi propia música, en la prensa especializada me pusieron una cruz con la etiqueta de Eurovisión. Durante años me negué a hablar del festival, pero todos tenemos unas raíces”, comenta Garrett. El paso de los años, la madurez y su caminar por la vida le han aportado naturalidad y “más recuerdos positivos que negativos: 20 años después tengo contactos gracias a Eurovisión, además de la experiencia… hay que apreciarlo”, reconoce.

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Sacó más discos y justo cuando él y colegas de su generación comenzaban a tener éxito y a vivir económicamente con soltura “corté con todo y me vine a España. Era el año 2000 y quería cambiar de vida. No quise saber nada de la música por circunstancias personales y estuve dos años como profesor de inglés hasta que me reencontré”. El principio de este nuevo camino lo inició a los 34 años y no fue sencillo porque “comencé como cantautor en solitario y no me convencí”. Dudas y búsqueda de la integridad y pasión profesional que caracterizan a todo artista. Tardó cuatro años, pero lo encontró: “En 2006 conocí a dos chicos y realizamos el primer ensayo en el salón del bajista, en acústico, en un ambiente más flexible”. Bingo, pensó. “Esto es lo que quiero hacer. Uno siempre busca la vida donde puede”. Han pasado 10 años y ya ha sacado cinco discos con esos chicos: se llaman Track Dogs, hacen giras por Reino Unido, alguna parada por Estados Unidos y, lo más importante, disfrutan.

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“Ser músico no es fácil. A la industria le interesan jóvenes que no sean mayores de 30 años. Alguien que sólo toca lo tiene más difícil que el que también compone (por los derechos de autor) o el que es letrista, actor (doblaje) y sabe interpretar…”. Y de todo eso, Garrett tiene un máster.

“Amenábar es super humilde”

“Además de ayudar a Raphael en su dueto con la modelo Caprice, he cantado en un vídeo de la Fundación Bertín Osborne, en 52 temas para la serie Pocoyó, en la banda sonora de la película 'Buried' (de Rodrigo Cortés), en cuatro temas de 'Nacida para Ganar'…”. Muchas experiencias y “muchas colaboraciones que han sido un lujo, como ver cantar en inglés temas tuyos a las Supremas de Móstoles. Esto fue muy español. También conoces a otros grandes artistas como Jorge Salán y terminas teniendo un tema tuyo en su último disco, que acaba de publicar...”. En cine, “he tenido la suerte de trabajar como actor de doblaje con Nacho Vigalondo y con Amenábar, en 'Regresión'. Te está dirigiendo y flipas, es un lujo. Alejandro es una persona súper humilde, súper profesional, como Rodrigo Cortés, muy buena gente”.

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Garrett Wall, el músico que enseñó a Raphael a cantar en inglés

En esta conversación, Garrett echa la vista atrás y reflexiona un momento en silencio, “no te das cuenta de todo lo que has hecho… Al final, todo está conectado y también me ayuda a mover mis proyectos, Track Dogs. Cuatro guiris montando una empresa en España no es nada fácil y, aquí, para sobrevivir de la música debes estar preparado para todo: saber ponerte el gorro de compositor, el gorro de músico y el gorro de hombre de negocios. En Irlanda, con la gente con la que empecé, ahora son artistas de éxito mundial. Estamos muy bien situados en el mercado anglosajón y aquí, si haces algo, es más difícil entrar en ese mercado. Aquí no hay mucha cultura musical”. Y, entonces, ¿por qué España? “Porque es el mejor sitio para vivir y ahora la tecnología te permite vivir en cualquier sitio para trabajar”.

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En la Piel de Toro, a través de la tele, le hemos escuchado en anuncios de Amena, Benetton, Amstel, Coca Cola, Vitaldent, Movistar, McDonalds, Bankia… “a lo mejor para estas Navidades hay más. Tengo unas cuantas maquetas por ahí, no sé si saldrán”. Con su banda, Track Dogs, tiene fechas por Inglaterra y por Kansas. No le paran por la calle ni su cara es conocida, pero es feliz pudiendo vivir del pentagrama, los compases, las redondas y el complejo arte de combinar el sonido con el tiempo: la música. “Lo más importante es creer en ti mismo y en lo que haces. Lo más importante es ser honesto”. España le ayudó a encontrar esa integridad que guía su sueño y le enriquece cada día tanto como aquel en el que enseñó a Raphael a cantar en inglés.

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