Florentino Pérez no le coge el teléfono a Rubiales, pero ¿no debería ser al revés?

En contra de lo que se hizo creer, y a este revelador hecho me remito, Rubiales no plantó cara a Florentino cuando debió, lo pagó con Lopetegui y ahora se siente en deuda con su 'amigo'

Foto: Florentino Pérez y Luis Rubiales, durante un acto. (EFE)
Florentino Pérez y Luis Rubiales, durante un acto. (EFE)

Aun a riesgo de repetirse, hay ocasiones en las que periodísticamente hablando no hay más remedio que hacerlo si el objetivo es fumigar una mentira que no por mil veces repetida acabará siendo verdad. Cuando el presidente de la Federación Española de Fútbol (RFEF), Luis Rubiales, destituyó a Julen Lopetegui del cargo de seleccionador nada menos que a dos días de empezar el Mundial de Rusia, escuché a reputados periodistas decir que fue "la decisión más coherente y más eficaz para el futuro de la RFEF, ninguneada en las negociaciones del Real Madrid con Lopetegui, cuyo contrato expiraba en 2020". Pues bien, el problema de esas respetables opiniones es que estaban basadas en hechos que no son reales, de ahí que no tuvieran ningún fundamento y lo único que crearon fue más confusión.

Rubiales fue informado por su 'amigo' Florentino Pérez y por el propio Lopetegui del acuerdo al que habían llegado para que el técnico guipuzcoano dirigiera al Real Madrid después del Mundial. De hecho, la reacción inicial del presidente de la RFEF fue comprensiva y hasta cordial, de ahí ese primer comunicado en el que se confirmaba estar al corriente del tema y se deseaba suerte a Lopetegui en su próxima andadura. Sin embargo, y teniendo claro que el todopoderoso presidente del Real Madrid no solo fue irresponsable en el fondo, sino también inoportuno en las formas, cuando su club comunicó el fichaje del seleccionador español, 'Rubi' empezó a recibir llamadas en las que le avisaban que estaba quedando como un pelele, de ahí que improvisara el "me he enterado hace cinco minutos”.

Y, efectivamente, esta mentira evidente de Rubiales fue la que provocó artículos en los que podía leerse que "mantener a Lopetegui era un síntoma de extrema debilidad, significaría un precedente para futuros casos similares. Aunque el desastre está consumado, el recién estrenado gobierno federativo ha preferido la firmeza y la contundencia a las diplomáticas concesiones que más pronto que tarde se rebelarían en su contra y el equipo también sale aliviado". En esto último no voy a entrar, pues a las pruebas del desastre me remito, pero de lo primero hay mucho que comentar y desenmascarar.

Es posible que Rubiales pasara de la comprensión a la frustración cuando empezó a ser consciente de cómo Florentino se había aprovechado de su posición de fuerza sobre él hasta el punto de sentirse con derecho a ficharle al seleccionador, recién renovado y con el Mundial a punto de empezar. En su viaje acelerado de Moscú a Krasnodar se fue o le fueron calentando e hizo firme su decisión. Ni siquiera una llamada de Ana Muñoz, su vicepresidenta de integridad, le hizo entrar en razón. El dimitido Fernando Hierro le dijo que era una locura destituir al seleccionador a las puertas del debut contra Portugal y los capitanes, con Sergio Ramos e Iniesta a la cabeza, se mostraron en todo momento a favor de mantener a Julen para evitar precisamente lo que acabó pasando.

Luis Rubiales, entre Julen Lopetegui y Fernando Hierro, tras la renovación del que fuera seleccionador. (EFE)
Luis Rubiales, entre Julen Lopetegui y Fernando Hierro, tras la renovación del que fuera seleccionador. (EFE)

"He hablado con Florentino"

Esa misma noche Rubiales reconoció que "sí, he hablado con Florentino Pérez y no hemos discutido. Yo le hice ver cómo estaban las cosas. Tendremos que seguir hablando por mantener la buena sintonía". Completamente ridículo, sí, teniendo en cuenta la irresponsable decisión que había tomado. Y, para más inri, añadió: "Por mí no va a quedar para que haya buena relación con el Madrid. El problema es con un trabajador de la Federación que ha negociado sin nuestro consentimiento". Es evidente que 'Rubi' culpó a Julen porque tenía y sigue teniendo pánico a señalar a Florentino, a quien ahora anda llamando al móvil insistentemente, aunque éste no le responde. Curiosamente, es el presidente del Real Madrid quien se siente traicionado, con la diferencia de que él al menos sí ha hablado en público sobre Rubiales.

"No hay un solo argumento que justifique que Julen no esté mañana en el debut de España en el Mundial", dijo Pérez en la presentación de Lopetegui como nuevo entrenador del Real Madrid. "A Rubiales le comuniqué el acuerdo que incumbe a Lopetegui y al Real Madrid en legitima libertad. Lo que debería ser un acto de normalidad se fue transformando en una absurda reacción de orgullo mal entendido. La respuesta de Rubiales fue desproporcionada e injusta", sentenció el presidente de ACS, quien si ahora le está haciendo el vacío al presidente de la RFEF es porque sabe que el poder que tiene sobre él se lo permite.

La pregunta es evidente: si todo lo que se ha dicho y escrito fuera verdad, ¿no debería ser Rubiales quien no le cogiera el teléfono a Florentino? De hecho, ¿por qué Rubiales llama a Florentino después de lo que le hizo con Lopetegui? ¿No será que Rubi mintió y ahora es él quien está en falta con su 'amigo' por liar la que lio? Las mentiras tienen las patas cortas y en el poco tiempo que lleva al frente de la RFEF son demasiadas las veces que el expresidente de AFE ha sido acusado de mentir. Cabe recordar que cuando fue elegido para relevar a Villar por la Asamblea precisamente de Villar, Florentino Pérez firmó el comunicado con el que Real Madrid quiso expresarle sus "felicitaciones" y en el que aseguraba que se abría "una nueva etapa en la que todos debemos trabajar juntos para que la organización de nuestro deporte sea cada vez más moderna, eficaz, profesional y transparente".

P.D. Ya que a Rubiales le gusta tanto alardear de valores y de que si alguien duda de lo que dice "puedo enseñar los WhatsApp", le aconsejo que no intente desmentir lo que aquí cuento porque Florentino también puede enseñar las llamadas perdidas suyas que tiene y que, al menos de momento, no le piensa devolver. Rubi fue de duro destituyento a Lopetegui, pero lo único que consiguió con ello fue cargarse el Mundial y enfadar a Pérez, de ahí que ahora quiera arreglar al menos lo segundo.

A mi bola

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