Cómo perder el norte con un 'catalán' mientras el Barça fumiga a Guardiola

Luis Enrique llega al cargo de seleccionador con un tono conciliador, pero alejado del modelo de juego que él mismo contribuyó a que fuera perdiendo identidad cuando dirigió al Barça

Foto: Pep Guardiola y Luis Enrique Martínez, antes de un Bayern-Barcelona de Champions. (EFE)
Pep Guardiola y Luis Enrique Martínez, antes de un Bayern-Barcelona de Champions. (EFE)

Como era de esperar, la presentación de Luis Enrique como nuevo seleccionador español captó más la atención mediática por lo que rodea al fútbol que por lo que realmente le importa al fútbol. Que si "no soy antimadridista ni antinada", que si "no creo que tenga que ser simpático con la Prensa", que si "yo estoy orgulloso de ser lo que soy; gijonés, asturiano, español... y también catalán”. El ex entrenador del FC Barcelona es el tercer seleccionador de la era Rubiales, salpicado, por cierto, por una denuncia relacionada con AFE, el sindicato que presidía antes de dar el salto con red a la Federación Española de Fútbol (RFEF), y que guarda relación con la arquitecta de Valencia que le acusa de encargarle las reformas de su casa a cuenta de la mencionada AFE e, incluso, de haberle agredido. Hay quien piensa que detrás de esta noticia con caracter retardado está Florentino Pérez, aunque una vez más se confirma la ingenuidad que rodea a la relación entre el presidente del Real Madrid y el de la RFEF.

Pero siguiendo con el otro Luis, el técnico asturiano de nacimiento y catalán porque le da la gana aseguró que no hará ninguna revolución, sino una evolución. Una afirmación muy poco original, pues es exactamente lo que dijo Julen Lopetegui cuando sustituyó a Vicente del Bosque, aunque en el caso del vasco no solo estaba justificado, sino que fue lo que tenía que hacer e hizo hasta que le echaron a dos días de empezar el Mundial. Es por ello que, salvo que Luis Enrique se refiriera a la involución que se ha producido en la Selección desde la llegada de Luis Rubiales a la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, Lucho tendrá que evolucionar sobre lo que estaba haciendo Lopetegui, pues es cierto que con Fernando Hierro en el banquillo el descalabro fue absoluto, aunque puede considerarse algo tan lógico como coyuntural.

“Vamos a seguir con el mismo estilo, que no haya dudas con eso", aseguró Luis Enrique como queriendo dejar tranquilo al concurrido auditorio, si bien lo del estilo es una milonga que ya dura demasiado como para creérsela a poco que te interese el fútbol y no únicamente lo que le rodea. "Tener el balón, reforzar el perfil que tenemos, pero darle matices. Hay que presionar mejor, tener más profundidad, generar más ocasiones...", añadió Lucho con mucho menos poder de convicción, para a continuación tener al menos la humilidad de reconocer que "nada que no hayan querido mis predecesores".

Y es que, efectivamente, más o menos todo el mundo ve lo que necesita la Selección para recuperar el juego que le llevó, no solo a ganar lo que se puso por delante entre 2008 y 2012, sino a hacerlo con un fútbol que le convirtió en una referencia mundial. Sin embargo, lo verdaderamente importante es tener al frente de ella alguien que sepa cómo se consigue ponerlo en práctica. “La fase más difícil es la de finalización, con pocos espacios, muchos jugadores... Muchos motivos a analizar. Es la fase que más he sufrido y disfrutado por el comportamiento de los demás rivales. Creo que esperaremos lo mismo de los próximos rivales, que nos respetan y nos esperarán atrás”, sentenció Luis Enrique para, en definitiva, dejar todo donde empezó.

Luis Enrique, durante su presentación como seleccionador de España. (REUTERS)
Luis Enrique, durante su presentación como seleccionador de España. (REUTERS)

El fútbol de posición, no de postureo

¿Han oído hablar de conceptos como atraer para soltar, es decir, dar pases en espacios cercanos para un posterior pase a hombre libre alejado? ¿Y del posicionamiento a diferentes alturas y la amplitud para crear juego interior? ¿Les ha explicado algún entrenador cuándo hay que conducir el balón para atraer a un rival y que aparezca un hombre libre? ¿Y que los pases deben generar algo, ya sea eliminar rivales o progresar en el juego, generando superioridades progresivamente desde el inicio de la jugada hasta su finalización? ¿Saben lo que es el juego entre líneas o posicionarse detrás de la línea de acoso del contrario a la espera de que el poseedor del balón consiga conectar sin verse ahogado por la presión del rival? ¿Y la formación de triángulos con el llamado tercer hombre? ¿Han escuchado alguna vez que la forma de atacar condiciona la de defender, de ahí la importancia de que el equipo tras pérdida se mantenga junto?

Todos estos conceptos pertenecen al llamado fútbol de posición, que no de posesión, como erróneamente algunos lo llaman, cuando no recurren al simplista y peyorativo 'tiki-taka'. En España ningún club ha trabajado tanto y tan bien este modelo de juego como el FC Barcelona, aunque lo más correcto sería empezar a hablar en pasado. La reciente decisión de Joan Vilà, a saber encargado del área de metodología del club catalán junto a Paco Seirul.lo y considerado el descubridor de Xavi, de marcharse deja al desnudo sus discrepancias con la política y el rumbo del área deportiva del Barça. Una metodología de la que se enorgullecen, ya saben, el famoso ADN Barça, pero que está sufriendo una persecución que cuesta entender, salvo que se recurra, claro está, a la 'Guardiolafobia' en la que el club catalán vive desde la marcha de Pep. Ya el fichaje de Luis Enrique fue un paso más hacia ese viaje a ninguna parte emprendido por la directiva culé, de ahí lo preocupante que es en este sentido la llegada de Lucho a la Selección.

Que con Hierro en el banquillo en sustitución del 'guillotinado' Lopetegui España se iba a pegar el batacazo en el Mundial de Rusia era algo evidente, pero nadie se atrevió a decirlo, no fuera que a Fernando le sonara la flauta. Ese es el gran problema del periodismo deportivo, que se espera a los resultados para hacer valoraciones que, además, no siempre van ligadas directamente a lo que muchas vecen indican los marcadores. Que España puede volver a ganar con Luis Enrique es evidente. De hecho, con Lopetegui e incluso con Hierro no perdió más que un partido, y en la tanda de penaltis. La cuestión es si el asturiano o catalán, antimadridista o antinada, simpático o antipático entrenador tiene capacidad para mantener ese estilo del que habla, pero que en su Barça fue más un postureo por muchos títulos que ganara. Con razón su amigo Guardiola le avala para el cargo en función de ellos. No sabe nada Pep.

A mi bola
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