Luis Enrique y el significativo "no me jodas" de Jordi Alba: la que nos espera...

El nombre de Luis Enrique ya sonó en Krasnodar, pero, al igual que la destitución de Lopetegui, no gustó a los futbolistas, y a alguno como el azulgrana de manera especial

Foto: Luis Enrique, durante un partido con el FC Barcelona. (Reuters)
Luis Enrique, durante un partido con el FC Barcelona. (Reuters)

"¡No jodas!", se le escapó -o quizás no- a Jordi Alba cuando el nombre de Luis Enrique sonó ya en Krasnodar como uno de los posibles sustitutos de Julen Lopetegui, irresponsablemente decapitado a dos días de empezar el Mundial de Rusia por el presidente de la Federación Española de Fútbol (RFEF), Luis Rubiales. Las consecuencias ya las conocemos y no hace falta recordarlas. Los motivos quizás los desvele Fernando Hierro tras su dimisión como director deportivo. Desde la neutralidad de quien estuvo en medio y ha acabado pagando los platos rotos. El malagueño posiblemente haya visto dilapidada su carrera como entrenador y de nuevo se queda fuera de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas a pesar de su buen trabajo, aunque esto lo tenía decidido al poco de llegar Rubiales y ver lo que se cocía. Cada día que pasa me da más la sensación de que la caída de Lopetegui no fue casualidad.

No sé si como indirecta o no para Julen, cuando 'Rubi' anunció a Luis Enrique como nuevo seleccionador destacó que "me gusta el compromiso que he notado en dejar pasar otras oportunidades que económicamente superaban en mucho a las planteadas por la RFEF". Es cierto que, entre otras ofertas, el asturiano tuvo, por ejemplo, una del Arsenal, con quien llegó a estar reunido, aunque fueron precisamente sus altas pretensiones económicas las que dieron al traste con ella y el puesto acabó siendo para otro técnico español: Unai Emery. Así que eso de que "ha tenido ofertas tremendamente importantes, a las que económicamente era imposible que nosotros llegáramos a sus números" es cuando menos relativo. Una cosa es lo que pretendes y otra lo que están dispuestos a darte.

Cuestión bien distitnta es que, efectivamente, el asturiano "haya puesto mucho de su parte porque si no hubiese sido imposible" y que fuera "relativamente sencillo llegar a un acuerdo porque él quería ser seleccionador español". Quienes conocen a Luis Enrique aseguran que nunca ha sido un apasionado del fútbol, ni antes como jugador ni más tarde como entrenador, de ahí que este puesto le venga como anillo al dedo. Además de entrenar poco, su contacto con la prensa no va a ser diario, sino muy esporádico, lo cual es un buen tratamiento contra la alergia que 'Lucho' tiene a los periodistas, a quienes, eso sí, deberá mostrar más respeto al ser seleccionador y no entrenador de un club..

Después de que desde su entorno mediático se filtrara que en el Mundial había faltado mano dura y se pusieran los focos en Sergio Ramos, Luis Rubiales habló al revés y dijo que "no echo de menos manos dura. Ahora estamos en el futuro, tenemos dos años por delante intensos e importantes". Ahora bien, a continuación el ex presidente de AFE no tuvo ningún reparo en reconocer que "no vivimos en una burbuja, sabemos que es una persona con carácter y que ha tenido algunas cuestiones con la prensa. Intentaremos llevarnos todos bien".

Una "unanimidad"... adelantada por la Prensa

El mandatario aseguró que los jugadores no conocían la elección de Luis Enrique, aunque a todos les hubiera bastado con leer la portada del diario Marca para darse por enterados. "La Junta Directiva es la primera que tiene que conocer el tema y a partir de ahora los jugadores", dijo Rubiales tras anunciar el nombramiento de Francisco José Molina como director deportivo con ese buenismo tan de moda, aunque ello no va a evitar que le crezca la nariz cada vez que se ponga delante de un micrófono. "La decisión sobre el seleccionador ha sido unánime", dijo cuando, insisto, un diario deportivo ya la había dado por tomada.

A la pregunta con segundas de si Luis Enrique va a tener cláusula de rescisión, la cual, por cierto, seguirmos sin saber si de verdad tenía Lopetegui, pues al haber sido destituido tampoco deberá pagarla para irse como se ha ido al Real Madrid, el presidente de la RFEF dijo que "no, pues entendemos que si cualquier seleccionador quiere salir, necesitamos hablar nosotros y si establecemos una cláusula de rescisión esto se impide. Pero sí tiene una cláusula, tanto él como nosotros, de penalización en caso de ruptura de contrato". Es decir, lo mismo da que da lo mismo.

Jordi Alba y Luis Enrique, durante un partido del Barça. (EFE)
Jordi Alba y Luis Enrique, durante un partido del Barça. (EFE)

Para seguir por donde empecé, Jordi Alba será posiblemente uno de los principales damnificados por el nombramiento de Luis Enrique, pues basta con recordar lo que dijo tras la marcha del asturiano del Barça. "Este año jugamos como un equipo y estamos todos muy metidos. Valverde no se mete en lo que pasa en el vestuario, me recuerda al primer año que llegué aquí". Anteriormente, y aunque en ningún momento nombrara a Luis Enrique, el lateral dejó entrever que el cambio de entrenador había sido un alivio para él. "Ahora estoy con ganas y con ilusión, hacía tiempo que no tenía esta chispa y estas ganas y me noto mejor que otros años. Ahora aparezco más en zona de peligro y está claro la confianza del entrenador es fundamental".

¿Y de fútbol no hablamos, no?

Sin embargo, más allá de sus cuitas personales con algún futbolista, Luis Enrique va a ser más de lo mismo. Se le criticará o se le elogiará por antimadridista -aunque jugó en el Real Madrid- o por culé, respectivamente. Se hablará de si dijo o si dejó de decir algo sobre la cuestión catalana que tan cerca le pilló al ser técnico del FC Barcelona, hasta el punto de que haya quien le acuse de hispanofobia. También se destacará si es más o menos simpático con la Prensa o más o menos duro con los jugadores. Eso sí, de fútbol ¿para qué vamos a hablar?

Quienes piensen que Lucho va a mantener el estilo de juego que tan lejos ha llevado a España, aunque por desgracia con menos éxitos de los que aún podría haber logrado, están muy equivocados. Su concepción del fútbol es otra y poco académica. Su ventaja es que no tiene que entrenar mucho, aunque sí deberá elegir muy bien para jugar lo que quiera jugar. Pero, claro, esto es lo menos importante, tal y como ha quedado demostrado en el último Mundial, cuando el presidente de la RFEF en un impostado ataque de dignidad se cargó al seleccionador a tres días del debut contra Portugal. Y digo y seguiré diciendo impostado porque no solo me creo la versión de Julen Lopetegui, sino porque sigo esperando que Rubiales denuncie públicamente al causante de todo lo que pasó, que no es otro que su ‘amigo’ Florentino Pérez. Pues eso, "no me jodas", que diría Jordi Alba.

A mi bola

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