El infiel Martínez queda mal con la Selección española (y peor aún con la Euskal Selekzioa)

Iñigo Martínez no tenía segundo equipo, pero cambió la Real por el Athletic. Ahora resulta que también tiene segunda selección y dudo mucho que Luis Enrique vuelva a llamarle

Foto: Iñigo Martínez jugó unos minutos con España en Wembley. (Reuters)
Iñigo Martínez jugó unos minutos con España en Wembley. (Reuters)

"Que nadie tenga duda de que, desde siempre, mi compromiso es total con la @Sefutbol y que trabajaré a tope para poder estar en próximas convocatorias. Todo ha sido un malentendido entre los servicios médicos. Nada más. Seguimos!". Así, con un mensaje de Twitter ilustrado con una foto suya del partido que jugó con España en Wembley (entró en el minuto 86 en sustitución de Marcos Alonso), Iñigo Martínez ha vuelto a quedar tan retratado como cuando dejó tirada a la Real Sociedad a mitad de la temporada pasada para irse al Athletic porque le doblaban la ficha. Sí, una decisión legítima, pero también despreciable para quienes entendemos que el fútbol es, efectivamente, compromiso, ya sea con tu club o con tu selección, pero un compromiso que no se promete, sino que se demuestra.

El central de Ondarroa quiso salir al paso de la polémica suscitada por su ausencia en la segunda lista de Luis Enrique -tras haber entrado sorprendentemente en la primera y jugar unos minutos contra Inglaterra como lateral zurdo- en teoría a causa de una lesión que sufrió ante el FC Barcelona y, sin embargo, ser incluido este miércoles en la convocatoria de la Euskal Selekzioa para un amistoso contra Venezuela en Vitoria (4-2), donde fue titular y jugó la primera parte. Como podía leerse en la prensa local, "un partido en fecha FIFA, una vieja aspiración de la Federación Vasca y del Gobierno de Lakua, conseguida con el permiso de la Federación Española de Luis Rubiales. Un paso más de la selección vasca en su camino hacia el objetivo de la oficialidad internacional".

Queriendo o sin querer, por culpa de los servicios médicos de su club, de los de @Sefutbol, como prefiere llamar Martínez a la selección española, o de ambos. El caso es que tan solo un día después de que Luis Enrique le nombrara como uno de los lesionados que no podían estar en esta citación respecto a la de septiembre, Iñigo jugó con su equipo en San Mamés y nada menos que el derbi vasco, es decir, contra su ex equipo y ante el que volvió a perder (1-3). "Nosotros sabíamos el estado de Iñigo y no le citamos", explicó el seleccionador español cuando ofreció su convocatoria con vistas a los partidos contra Gales e Inglaterra.

Según el doctor Óscar Celada, responsable médico de la Selección, "tras el partido del Barcelona, se nos pasa un informe médico con el tipo de lesión y un tiempo estimado de baja. Luego se acortaron mucho los plazos, pero no se nos transmitió. Para nosotros Iñigo estaba de baja y nos sorprendió verle jugar el derbi vasco". "Era un derbi y él decidió entrenarse el día anterior, arriesgar con su club y jugar. En ningún caso voy a arriesgar yo a un jugador. ¿Si fue extraño? Sí, fue extraño, diferente, pero, bueno, el jugador tiene la capacidad de decidir y a mí me parece bien", zanjó Luis Enrique, aunque con un tono de voz que dio a entender que la desconcertante actitud de Martínez, con el que comparte apellido, le pasará factura en las próximas convocatorias.

El único sentido y objetivo que tienen los partidos de la Euskal Selekzioa es reivindicar su oficialidad, de ahí que cuando Martínez dice que "mi compromiso es total con la @Sefutbol" al tiempo que se encuentra concentrado con la selección vasca, lo único que hace es echar por tierra esta reivindicación e, incluso, burlarse de ella. "Si nuestra selección fuera oficial y contáramos con todo el equipo, estaríamos en el límite para lograr el billete para las fases finales de los Mundiales y las Eurocopas". Quien así se pronuncia es Mikel Etxarri, uno de los dos seleccionadores vascos.

Si Martínez de verdad estuviera "comprometido" con la @Sefutbol tal y como propaga, podía haber rechazado perfecta y amablemente la convocatoria de la Euskal Selekzioa, pues sabido era que Luis Enrique no le llamó porque en teoría estaba lesionado. Además, y perdón por mi insistencia, si su compromiso con España es el que dice, pedir la oficialidad de la selección de Euskadi no deja de ser para él una pose, un quedar bien y salir en la foto detrás de una gran pancarta, en lugar de ser coherente -da igual si en una u otra dirección- tal y como hicieron otros futbolistas vascos, quienes, por cierto, también fueron fieles a su equipo.

Willian José e Iñigo Martínez, en el derbi vasco de la temporada pasada en Anoeta. (EFE)
Willian José e Iñigo Martínez, en el derbi vasco de la temporada pasada en Anoeta. (EFE)

Los casos de Kortabarria y Aranburu

En 1975, cuando Kubala convocó a Kortabarria, el legendario líbero y capitán de la Real Sociedad declaró que quería "estar bien en mi club y hacerme un fijo en la Selección”. Doce meses después, Inaxio debutó contra Alemania y jugó tres partidos más con España, el último en 1977, meses después de portar junto a Iribar en los prolegómenos del derbi vasco en Atocha la ikurriña, una bandera que aún no había sido legalizada. En enero de 1979, Kortabarria pidió no volver a una convocatoria, pero el asunto se manejó con discreción y el propio jugador explicó que "por mí no quedará merecer tal honor, pero es lógico dar paso a la juventud”.

Otro caso que merece la pena recordar es el del también capitán y 'one club man' de la Real, Mikel Aranburu. Iñaki Sáez le convocó en dos ocasiones para ir con la Sub 20 que ganó el Mundial de Nigeria con Casillas y Xavi, pero no acudió, primero por enfermedad y luego por lesión. En el libro 'La Patria del gol: fútbol y política en el Estado español', Aranburu reconoce que "si la selección española me llamase no creo que fuera. Me halagaría que el seleccionador me convocara, se lo agradecería, pero no acudiría. Un jugador vasco lo que quiere es jugar con su selección, con la que se identifica y se siente a gusto. En la situación actual estás obligado a jugar con la selección española, una selección que no puedes sentir".

Por recordar un caso más que demuestra que si un futbolista de verdad quiere renunciar a jugar con España es libre de hacerlo y de lo contrario es absurdo de juegue con una selección que reivindica su oficialidad, en 2006 Luis Aragonés citó a Oleguer Presas, central del FC Barcelona, para una convivencia con la selección y el catalán se dejó ver sin mayores problemas con la indumentaria de calle del equipo. Luego aclaró que por ideología no se sentía implicado para defenderlo. “Es mejor que vengan otros. Soy honesto conmigo mismo”, zanjó. Pues sí, mejor esto que no renegar con caracter retroactivo como ha hecho, por ejemplo, Pep Guardiola.

Marc Bartra celebra su gol a Gales, el primero que marca con España. (Reuters)
Marc Bartra celebra su gol a Gales, el primero que marca con España. (Reuters)

Marc Bartra, el gran beneficiado

Primero fue Iago Aspas, a quien Luis Enrique no incluyó en su primera lista, pero la baja de Diego Costa le abrió las puertas, no solo de la convocatoria, sino incluso de la titularidad en el debut del asturiano, contra Inglaterra. Y ahora ha sido Marc Bartra, quien gracias precisamente a la ausencia de Iñigo Martínez ha vuelto a la Selección, a pesar de que el actual seleccionador no contó con él en Barça. "Conozco sus virtudes y sus defectos. Voy a trabajar para que se vean más sus virtudes", dijo Luis Enrique con la chulería que le caracteriza y que por ahora se le ríe porque la Selección gana, algo que, por cierto, muchos han olvidado que ya hacía con Julen Lopetegui.

"Cuando debuté con Pep (Guardiola) sentía su confianza. Tito (Vilanova) decidió que me quedara en el primer equipo. Con el Tata (Martino) jugué prácticamente 30 partidos que me dieron la opción de ir con la Selección. Fui de forma ascendente hasta que llegó Luis Enrique. Empecé bien con él, pero luego dejé de contar. Fue un año y medio duro para mí". Esto dijo Bartra en julio de 2016, cuando tuvo que marcharse al Borussia Dortmund. A diferencia de a Jordi Alba, a él no le han pasado factura estas declaraciones. Bueno, gracias a Martínez, claro, y por detrás de Sergio Ramos, Nacho e, incluso, Albiol y el lesionado Diego Llorente.

"Lo importante es que no se critique ni al jugador ni por supuesto a Luis Enrique ni a nadie de la Selección", pidió el doctor Celada con buen criterio. El problema es que el infiel Martínez se basta y se sobra para dejarse él solo en evidencia y no contentar ni a unos ni a otros. Ahora ya sabemos que no solo tiene segundo equipo, sino también segunda selección, de ahí que no sé qué hacía este viernes reivindicando la oficialidad de la Euskal Selekzioa en Mendizorroza si está deseando volver a ponerse la camiseta de España. Perdón, de la @Sefutbol, aunque igual se cree que nos chupamos el dedo.

A mi bola
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