Por qué el River-Boca en el Bernabéu retrata a Florentino Pérez (y a sus lacayos)

Además de una temeridad y una humillación para Argentina, la final de la Copa Libertadores en Madrid retrata a los que se han opuesto al Girona-Barça en Miami, aunque en realidad solo sea uno

Foto: Aficionados argentinos, durante un River-Boca
Aficionados argentinos, durante un River-Boca

Por más que los incidentes que provocaron su suspensión fueran vergonzosos, vaya por delante que entiendo la indignación de los aficionados argentinos porque la vuelta de la final de la Copa Libertadores entre River Plate y Boca Juniors vaya a disputarse el próximo domingo 9 de diciembre en Madrid. Para ellos se trata de una auténtica humillación, de ahí la portada del diario 'Olé', "¡Joder!, final en Madrid", donde ya hablan de "la Copa Conquistadores". También es un sinsentido, pues no se entiende que la final de un torneo continental se dispute en otro continente, aún más cuando los dos finalistas son, no ya del mismo país, sino de la misma ciudad. ¿Se imaginan una final de la Champions a doble partido entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid y que la vuelta en lugar de jugarse en el Metropolitano se llevara al Monumental de Buenos Aires? ¿Qué dirían los mismos que ahora aplauden esta ocurrencia que, además, no ha gustado a ninguno de los dos contendientes?

"Yo soy absolutamente contrario a que se juegue fuera de tu estadio el partido de casa", dijo el presidente del Real Madrid a sus socios compromisarios al hilo del Girona-Barça que Javier Tebas quiere llevarse a Miami para promocionar LaLiga en Estados Unidos. "Además, es desvirtuar la competición. Yo me he manifestado en contra", confesó sin sus falsos remilgos Florentino Pérez. Unos días después, concretamente el 5 de octubre, el Real Madrid envió una carta a Andreu Camps, el extraño secretario general de la Federación Española de Fútbol (RFEF), en la que, además de quejarse de no haber sido informado previamente a la toma de la decisión, aseguraba que "la competición se desvirtuaría", pues con el partido de Miami el Barcelona jugaría un partido menos como visitante. Como si Montilivi fuera un infierno para los culés...

Además, en la carta que firmaba José Ángel Sánchez, se consideraba lesivo que quien se encarga de desvirtuar el campeonato sea la propia LaLiga, quien "debería mantener una posición de exquisita imparcialidad y de defensa de la integridad e igualdad". Es decir, como sucede en el caso de la final de la Copa Libertadores -o Conquistadores- con la Confederación Sudamericana de Fútbol. ¿Acaso lo hace la CONMEBOL con el River-Boca? Por último, el director general del Real Madrid entendía que llevar un partido de LaLiga a Estados Unidos daría lugar a que el torneo dejara de tener una índole exclusivamente nacional. Vamos, como pasa con la Libertadores, que deja de tener índole exclusivamente continental. Para finalizar, la mano derecha de Florentino manifestó su "oposición a la solicitud para autorizar" la disputa del Girona-Barcelona en Miami. ¿Para que quedara claro quién manda realmente en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas?

A partir de aquí, y en ningún caso al revés, se entiende la postura y el postureo de Luis Rubiales, el servil presidente de la RFEF, quien ha llegado a decir que "si yo como jugador del Levante en mi época, tengo que jugar contra el FC Barcelona o el Real Madrid y me sacan de mi estadio, de mi afición o me llevan a muchos kilómetros, me están quitando parte de las armas". ¿Acaso no pensarán esto los jugadores de River e, incluso, los del Boca? Claro que 'Rubi' fue más lejos y aseguró que "es una cuestión de valores". Ya saben, dime de qué presumes y te diré de qué adoleces. "No se puede permitir que 18 equipos visiten Montilivi y uno juegue a miles de kilómetros, dañaría el fútbol y los aficionados del Girona tampoco se lo merecen", añadió. Como escuchen o lean estas sandeces en Buenos Aires, donde a primera hora de este viernes ya no quedaban vuelos para viajar a Madrid. ¡Vaya quilombo!, que dicen por allí.

Sánchez también se apunta el tanto

Según Alejandro Domínguez, presidente de la CONMEBOL, "entendemos que en Madrid la población argentina fuera de Argentina es la más grande. La conectividad que tiene el aeropuerto de Barajas, es una ciudad de las diez más seguras del mundo y conocemos la tradición de fútbol español". Claro que antes tuvo que dar su visto bueno el Gobierno español. Su presidente, Pedro Sánchez, lo hizo a través de Twitter: "España está dispuesta a organizar la final de la #CopaLibertadores entre el @BocaJrsOficial y el @CARPoficial. Las FCSE y los servicios implicados, con amplia experiencia en dispositivos de este tipo, trabajan ya en el despliegue necesario para garantizar la seguridad del evento". ¿Lo consultó esta vez antes con Rubiales o le hizo lo mismo que con Marruecos y la candidatura conjunta para el Mundial 2030?

En ese afán de protagonismo y de colgarse medallas, 'Rubi' se volvió a retratar al "agradecer al presidente del Real Madrid por confiar en nosotros y el cariño mostrado desde el primer momento". ¿Pero no estaba tan enfadado con Florentino por lo que le hizo con Julen Lopetegui? Que no, que todo fue una pantomima. Y, segundo, ¿pero él no se debe al fútbol español? ¿Qué pinta él ofreciendo su ayuda a la CONMEBOL? "Sí que quiero remarcar el carácter de neutralidad que adquiere la sede", explicó el presidente de la RFEF, quien igual no sabe que se trata de una final a ida y vuelta, que la ida se jugó en la cancha de Boca (2-2) y la vuelta debía jugarse en la de River, por lo que la sede de este segundo partido en ningún caso debería ser neutral, por lo que la competición ha sido claramente adulterada y desvirtuada. Como si no hubiera ciudades en Sudamérica donde disputarse el Clásico argentino...

Luis Rubiales saluda efusivamente a Florentino Pérez
Luis Rubiales saluda efusivamente a Florentino Pérez

Y, claro, si Rubiales hace o dice lo que haga o diga Florentino, lo mismo sucede con David Aganzo, presidente del sindicato AFE, quien llegó a amenazar con hacer huelga si el Girona-Barça se juega en Miami. Es curioso cómo de repente a todos estos vividores les han empezado a preocupar los aficionados, aunque quienes deberían preocuparles son los futbolistas, y no los del Girona o el Barça, sino los que de verdad necesitan ayuda. Es muy sencillo: todos detrás de lo que diga Florentino y en contra de lo que pretenda Tebas. Hasta Gianni Infantino, quien después de decir que "las ligas oficiales deben jugarse dentro del territorio de la respectiva asociación miembro", ahora también queda en evidencia al autorizar que la final de una competición continental como es la Copa Libertadores se dispute en otro continente. Eso es coherencia, señor presidente de la FIFA.

Ni consultar con LaLiga...

Por si no habían caído, el mismo día que se jugará la final de la Copa Libertadores en el Bernabéu (20:30 horas) se disputa la 15ª jornada de LaLiga. A las 12:00 se juega el Eibar-Levante, a las 16:15 el Huesca-Real Madrid, a las 18.30 el Real Sociedad-Valladolid y a las 20:45 el Betis-Rayo. Pero esto le da igual a Florentino y, por extensión, a su "amigo" Rubiales, quien no ha tenido más remedio que confesar que no consultó a LaLiga antes de hablar con la CONMEBOL, cuando claramente debía haberlo hecho. Es decir, lo mismo de lo que él tanto se quejó cuando Tebas empezó a pensar en llevarse el Girona-Barcelona a Miami, asunto que ha terminado en el Juzgado 12 de lo Mercantil con una demanda contra la RFEF, a la que el presidente de LaLiga acusa de competencia desleal.

Por cierto, resulta cuanto menos llamativo la oposición del señor Pérez a dejar el Santiago Bernabéu para la final de la Copa del Rey y en cambio lo rápido que ha cedido el estadio madridista para que albergue la vuelta del River-Boca, un partido de altísimo riesgo. "Florentino me dijo que el Bernabéu está a disposición y gratis", afirmó el presidente de la CONMEBOL. ¿Gratis? Qué ingenuo -u otra cosa peor-. Pérez no da gratis ni el wifi. Sin poner en duda la capacidad de las Fuerzas de Seguridad españolas y suponiendo que a los bestias que llevaron a suspender este partido no les permitan salir de Buenos Aires, quién sabe, igual esta vez las obras hay que hacerlas en el Bernabéu, pero después de un partido que pasará a la historia por no jugarse donde debe. Sí, peor aún que la final de Supercopa de España disputada en Tánger, otro fiasco del 'imparable' Rubiales...

A mi bola