Desenmascarando a Simeone

Simeone, el segundo entrenador que más cobra del mundo, es un experto en ganar batallas, pero no la guerra. Sin argumentos futbolísticos, cuando su Atleti pierde, detrás no hay nada

Foto: Simeone, cabizbajo, tras la eliminación del Atleti en el Juventus Stadium. (EFE)
Simeone, cabizbajo, tras la eliminación del Atleti en el Juventus Stadium. (EFE)

"Yo soy muy defensivo y por eso me gusta tener siempre el balón. Porque, como soy muy defensivo, muy defensivo, no me gusta correr riesgos. Soy el tipo más cagón que hay en el fútbol porque yo quiero tener siempre el balón y tenerlo cerca de la portería contraria. Igual si la pelotita anda cerca de su portería, va hacia adentro...". Sirvan estas irónicas pero a la vez irrefutables declaraciones de Juanma Lillo para intentar explicar lo que pudo sucederle al Atlético de Simeone para perder 3-0 ante la Juventus tras haber ganado a los italianos por 2-0 en Madrid.

En contra de la mayoría de las lecturas que se han hecho de la hecatombe rojiblanca en Turín y aunque es innegable que al Cholo se le asocia con el juego defensivo, lo cierto es que su Atleti más que defensivo fue inofensivo. El equipo rojiblanco no supo defender su ventaja con ese axioma que tanto se utiliza en el fútbol, aunque no todos los entrenadores se atrevan a ponerlo en práctica: la mejor defensa es un buen ataque. A diferencia de lo que podía esperarse y debe exigirse a un equipo que cuenta con futbolistas como Morata, Correa, Saúl, Lemar, Vitolo y, por encima de todos, Griezmann, los rojiblancos apenas vieron la cara de Szczesny, el guardameta polaco de la Juve. Del resto se encargó ese depredador del área que es Cristiano Ronaldo, pues tampoco puede decirse que la Juve fuera una maravilla.

Ojo a este dato que leí a mi colega y amigo Javi Matallanas en el diario 'AS': el Atlético solo ha encajado 0,67 goles por partido en la Champions con el Cholo en su banquillo y en 47 encuentros mantuvo la portería a cero. Normal que después del gran resultado de la ida todo invitara a pensar que la Juventus lo iba a tener harto complicado para remontar, pues debía marcar al menos tres goles. Bastaba con que los colchoneros marcaran uno, para que Oblak tuviera que encajar cuatro. Pero el problema fue el de siempre, aunque en otras ocasiones un resultado favorable no permita denunciarlo y mucho menos admitirlo, al menos para quienes no ven más allá del marcador: al Atlético de Simeone le falta querer jugar al fútbol, pues tenerlo, sus futbolistas lo tienen.

"Ni por compromiso, ni por trabajo, ni por esfuerzo", dijo el Cholo en la sala de prensa del Juventus Stadium sin salirse un milímetro de su visión sudorosa del fútbol. "Nos ganaron porque fueron mejores y cuando pasa eso solo se puede felicitar al rival, agachar la cabeza, trabajar y sacar conclusiones", añadió el argentino, quien también aseguró que "la Juve estuvo mejor tácticamente que nosotros y en el segundo tiempo no tuvimos situaciones ni juego para merecer pasar". ¿En el segundo tiempo solo? Sin duda un triste análisis para un entrenador que gana cerca de 20 millones de euros por temporada, sueldo que le coloca justo por detrás de Pep Guardiola como el mejor pagado y, es más, muy por encima de lo que cobran la inmensa mayoría de los futbolistas del mundo.

Los jugadores de la Juve celebran su victoria ante el Atlético de Madrid. (EFE)
Los jugadores de la Juve celebran su victoria ante el Atlético de Madrid. (EFE)

Lo recordaba recientemente con motivo de su renovación hasta 2022. El discurso del Cholo está basado en frases como "quiero contarles por qué ganaron estos chicos el partido: porque jugaron con el corazón de todos ustedes" o "estos chicos nacieron con unos huevos muy grandes, felicito a sus mamás". El argentino no tiene ningún problema en confesar que "aspiro únicamente a ser un equipo molesto" o asegurar que "los partidos hay que jugarlos con el cuchillo entre los dientes". Según él, "el esfuerzo es la magia que transforma los éxitos en realidad". No sé si el Atleti se dejó el esfuerzo, el cuchillo o los huevos -con perdón- en casa, pero lo cierto es que en Turín no solo no jugó a nada como acostumbra a hacer, sino que su inoperancia permitió a la Juve eliminarle con tres soplidos de Cristiano.

La excusa barata del presupuesto

A un equipo que tiene al segundo entrenador y al cuarto futbolista mejor pagados del mundo, pues delante de Griezmann solo encontramos a Messi, Neymar y Cristiano, no puede servirle de excusa el presupuesto. Cuando se apela continuamente al sudor o a la testiculina, pero no se cree en el fútbol, al final pasa lo que pasa. Que pierdes como el Atleti en Turín, no tiene dónde agarrarte y, lo que es peor, a quién echarle la culpa. ¿O quizás habría que echársela al Cholo, un experto en ganar batallas, pero no la guerra?

Entiéndase por ésta la ansiada Liga de Campeones, cuya final se disputa este año en el Wanda Metropolitano, de ahí que fuera el gran sueño de todos los rojiblancos. Nadie puede negarle a Simeone que con él el Atleti ha jugado dos finales de Champions y llegado a dos semifinales más en las seis temporadas que ha jugado esta competición de manera consecutiva. Claro que cuando la única justificación para haber renunciado a jugar es el resultado, si éste no llega, el entrenador queda desenmascarado. Y más aún para uno que gana 20 millones por temporada... con el sudor de la frente de sus jugadores.

A mi bola

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