Es noticia
El progresismo incomprendido
  1. España
  2. Una Cierta Mirada
Ignacio Varela

Una Cierta Mirada

Por

El progresismo incomprendido

Es profusa la casuística de prácticas inmorales y corruptas que los políticos se autorizan a sí mismos mientras emiten normas que las prohíben al resto de los mortales

Foto: El líder del PSOE y jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez. (EFE/Ana Barredo)
El líder del PSOE y jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez. (EFE/Ana Barredo)
EC EXCLUSIVO

Recomiendo vivamente la lectura atenta de la Ley General de Publicidad y la de Competencia Desleal. Especialmente en lo que se refiere a la exigencia de rigor, veracidad, respeto y protección del derecho de los consumidores a recibir una información honesta y ajustada a la realidad.

Especialmente interesantes son la consideración de la publicidad ilícita y la extensa casuística de los actos de competencia desleal. Entresaco tan sólo algunos ejemplos:

"Se reputa desleal todo comportamiento que resulte objetivamente contrario a las exigencias de la buena fe".

"Se considera desleal por engañosa a cualquier conducta que contenga información falsa o información que, aun siendo veraz, por su contenido o presentación induzca o pueda inducir a error a los destinatarios".

Foto: madrid-detecta-mas-de-1-000-vehiculos-vtc-muchos

"Cuando el empresario o profesional indique en una práctica comercial que está vinculado a un código de conducta, el incumplimiento de los compromisos asumidos en dicho código se considera desleal".

"Se considera desleal todo comportamiento que resulte idóneo para crear confusión con la actividad, las prestaciones o el establecimiento ajenos".

Foto: no-es-queso-lobby-lacteo-batalla-imitiadores-veganos

"Se considera desleal la omisión u ocultación de la información necesaria para que el destinatario adopte o pueda adoptar una decisión relativa a su comportamiento económico con el debido conocimiento de causa. Es también desleal si la información que se ofrece es poco clara, ininteligible, ambigua, no se ofrece en el momento adecuado".

Es una lástima que no exista algo parecido en la comunicación política, donde no sólo está en juego la equidad en la competición comercial, sino los intereses existenciales de toda la población.

Si una campaña comercial afirmara que un producto es capaz de hacer crecer el pelo de un calvo en una semana o que el producto equivalente de la competencia produce sarna, el anunciante estaría obligado a demostrarlo o sería sancionado y retirado el anuncio engañoso. Pero sucede que los políticos, en claro abuso del monopolio de la potestad legislativa, llaman libertad de expresión para sí mismos a lo que tachan de prácticas fraudulentas para los demás. Y consideran legítimo -incluso heroico- arrancar una decisión de voto mediante calumnias y falsedades que merecerían repulsa social y castigo legal si se tratara de obtener una decisión de compra de esa manera.

Foto: arte-tratar-votantes-gilipollas-pedro-sanchez-psoe

Es profusa la casuística de prácticas inmorales y corruptas que los políticos se autorizan a sí mismos mientras emiten normas que las prohíben al resto de los mortales. Como es asombrosa la continuada falta de respeto con la que tratan a su clientela, que resulta ser toda la población adulta. El comportamiento de un Óscar Puente, trasladado a la actividad privada, no duraría 24 horas sin verse inundado de querellas criminales e inhabilitado a perpetuidad. Pero en el lodazal de la política, para algunos el sujeto es un digno presidenciable -lo que no es tan extraño considerando el modelo en el que se inspira-.

Muchos ciudadanos tienen una opinión deplorable sobre la capacidad de sus gobernantes (no digamos sobre su integridad moral). Pero eso no es nada comparado con la paupérrima opinión que, a la vista de sus discursos, tienen los dirigentes políticos sobre la inteligencia de aquellos cuyo voto reclaman.

La experiencia me ha demostrado que la cantidad y enormidad de las afirmaciones atronadas, estólidas o conscientemente embusteras por parte de los políticos aumenta de forma directamente proporcional a la proximidad de una campaña electoral. En un tiempo pasado me dediqué a recopilar estupideces proferidas durante las campañas. Recientemente he invertido el criterio: ahora selecciono las cosas que me parecen inteligentes, útiles e intelectualmente honestas. Es más reconfortante para el ánimo y se acaba mucho antes.

Foto: pedro-sanchez-elon-musk-razones-pelea

En ningún sitio está escrito que un mitin contenga un salvoconducto para barbarizar. Pero Pedro Sánchez se fue de mitin y clamó: "Vamos a quitar las sucias manos de los tecnoligarcas de la salud mental de nuestros hijos y nuestras hijas y de sus móviles". Tras la chorrada, se escucharon los reglamentarios aplausos serviles.

A ver, Pedro, ¿nos lo dices o nos lo cuentas? Es difícil reducir tan drásticamente un problema real derivado de un tránsito histórico a una frase simplemente idiota. Ya puesto, sugiero que empiece dando ejemplo y, por su propia salud mental, requise los dispositivos electrónicos que las sucias manos de los tecnoligarcas han colocado en sus manos y en las de sus ministras, ministros y ministres. Porque difícilmente los adolescentes aceptarán que se les arrebate un objeto al que sus padres están colgados las 24 horas del día (y que, por cierto, ellos manejan con más pericia). Del impacto de la revolución tecnológica en la educación puede hablarse seriamente o demagógicamente. La frase de Sánchez, en sus términos literales, es una mentira populista, una falta de respeto a los padres y a los hijos. Sería un alivio que alguna vez antes de irse prometiera algo que pudiera cumplir.

Añadió Sánchez en su soflama esta pregunta impactante: "¿Queremos avanzar o retroceder?" Pues atendiendo a su retórica y su afición a levantar tumbas, ganar guerras perdidas hace casi un siglo y recrear el pasado, en su caso hay pocas dudas: lo suyo es retroceder.

Foto: sanchez-responde-musk-telegran-oligarcas-ladran

En el mismo acto, el presidente exigió a los empresarios que suban los sueldos por encima del IPC para ganar poder adquisitivo. Parece mentira que el tipo sea economista, no me extraña que tuvieran que escribirle la tesis y dos libros. Un estudiante de primer curso sabe que generalizar las subidas salariales por encima de la de los precios es el camino más seguro para provocar una espiral inflacionaria que se lleve por delante la capacidad adquisitiva de toda la población y arrase la economía. Los Pactos de la Moncloa fueron necesarios precisamente por eso. A falta de lecturas, Sánchez tendrá cerca alguien que lo vivió y se lo pueda explicar.

Por lo demás, está claro que un programa basado en la ausencia de presupuestos, la prevalencia del gasto sobre la inversión y la subida de los salarios por encima de los precios tiene una gran probabilidad de triunfar en la Unión Europea. Se llama demagogia insensata.

Se reúnen cuatro partidos fracasados de Sumar para refundar Sumar, fingiendo que crean algo nuevo. Rita Maestre engola la voz y exclama, pretenciosa: "Somos el carril central de la sociedad española". Considerando que los cuatro partidos congregados no alcanzan a representar el 5%, angustia pensar si 50 millones de almas cabremos en ese minicarril.

Foto: unica-pregunta-que-le-queda-contestar-izquierda

Por cierto, el nombre con el que se ha bautizado la criatura refundada es "un paso al frente". Aparte de su indiferenciación política (podría formularlo cualquiera de Vox a Bildu), depende de dónde te sitúes: si se parte del sótano electoral en el que están los promotores, temo que necesitarán muchos más pasos para salir de la miseria electoral. Y si has llegado al borde del precipicio, un paso al frente no es lo más recomendable. Seguro que malgastaron decenas de horas estrujándose las mentes para llegar a otra tontuna hueca.

Como traca final, Yolanda Díaz defiende el burka ¡en el nombre de la libertad! Eso sí da miedo (y un poco de risa). Es sabido que las mujeres afganas abren cada mañana su armario y se dicen: "Mira, hoy en lugar de una minifalda me apetece lucir un burka". Hay que ser tan malpensado como yo para sospechar que a Díaz la libertad se la sopla y más bien defiende, por motivos tan oscuros como visibles, las salvajes dictaduras patriarcales en las que se tortura a las mujeres de mil formas, entre ellas mediante el burka. Cuánto progresismo incomprendido.

Recomiendo vivamente la lectura atenta de la Ley General de Publicidad y la de Competencia Desleal. Especialmente en lo que se refiere a la exigencia de rigor, veracidad, respeto y protección del derecho de los consumidores a recibir una información honesta y ajustada a la realidad.

Política Pedro Sánchez
El redactor recomienda