Pan para hoy y hambre para mañana en los planes de pensiones

El Gobierno anunció la semana pasada que quiere reducir la comisión máxima de gestión de 1,5% a 1,25% a los planes para aumentar su rentabilidad y fomentar su utilización

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Bajada de precios por decreto. El Gobierno anunció la semana pasada que quiere reducir la comisión máxima de gestión de 1,5% a 1,25% a los planes para aumentar su rentabilidad y fomentar su utilización. El límite es el mismo independientemente del esfuerzo de análisis necesario y de la rentabilidad esperada de los activos en los que invierta. Da lo mismo que inviertan en depósitos bancarios, letras del tesoro o acciones de empresas de pequeña y mediana capitalización.

Es cierto que las comisiones medias de los planes de pensiones son muy elevadas y suponen un lastre demasiado pesado para su rentabilidad. Sin embargo, en lugar de fomentarse la competencia y la transparencia como se hace en los demás sectores para que bajen los precios y/o mejore la calidad, se opta por bajar las comisiones máximas y así proteger el 'statu quo' de las entidades que tienen actualmente mayor cuota de mercado.

Después de un primer impacto positivo en las rentabilidades medias, seguro que los reguladores se sorprenderán porque no se desarrolle suficiente capacidad de financiación privada de calidad o porque apenas llegue capital a mercados como el MAB o el MARF. Recuerdo que muchos emprendedores españoles deciden constituir sus empresas en otros países porque es allí donde pueden obtener financiación para sus proyectos.

Está bien que haya límites máximos de comisiones e intereses en los productos financieros para ilegalizar abusos de las entidades hacia sus clientes. Sin embargo, a partir de cierto umbral, debería buscarse la mejora por otro camino. En mi opinión, en lugar de intervenir el mercado fijando los precios, se debería ayudar a los ahorradores facilitando la competencia y exigiendo transparencia.

Algunas medidas que podrían implantarse para mejorar en este sentido la inversión colectiva serían:

1. Fomento de plataformas efectivas de contratación y liquidación de fondos y planes en arquitectura abierta. Tiene delito que muchos gestores de fondos españoles tengan que crear fondos clones en Luxemburgo (con unos costes internos muy superiores a los nacionales) para poder comercializarlos en terceras entidades en España o para que puedan invertir en ellos otros fondos españoles. Se puede comprobar que la mayoría del patrimonio de muchos de esos productos es de inversores nacionales.

La situación actual tampoco agrada a los inversores (institucionales y particulares) que tienen que invertir en los clones luxemburgueses, porque son a los únicos a los que les dan acceso sus entidades o sus sistemas de liquidación. Muchos son conscientes de que las rentabilidades que van a obtener serán ligeramente inferiores a las de los fondos similares españoles debido a los mayores gastos internos (auditoría, abogados, servicios financieros, etc.) y que asumen el riesgo de que el producto no sea transferible sin peaje fiscal en el momento que quieran salir porque el número de partícipes haya descendido de 500. Los fondos con código ISIN español son siempre traspasables sin peaje fiscal, no dependen del número de inversores. La diferencia con los vehículos extranjeros es que la inmensa mayoría de ellos son jurídicamente sicavs, por eso tienen que superar los 500 partícipes para ser traspasables.

2. Permitir a los beneficiarios de los planes de pensiones de empleo movilizar sus derechos consolidados. Hay cerca de 100.000 partícipes atados para siempre a sus entidades.

3. Información 'a posteriori' del coste en euros de los servicios de gestión, depositaría, etc. Esta herramienta es la que haría a los ahorradores ser conscientes del nivel de servicio que pueden exigir.

4. Publicación del TER ('total expense ratio') en fondos y planes. Actualmente, solamente se publica el ratio de costes corrientes ('ongoing charges') para los fondos. Este último, para sorpresa de muchos, no incluye la comisión sobre resultados.

5. Impedir que fondos domiciliados en otros países (Luxemburgo, Irlanda, Francia, etc.) se comercialicen en España con comisiones superiores a las máximas establecidas aquí.

La segunda medida que han anunciado sí es buena. Quieren que el capital de los planes de pensiones sea rescatable a partir del décimo año, eso sí, pagando el impuesto (IRPF) diferido en el momento de aportar al plan. En mi opinión, deberían ir más allá y quitar o reducir ese plazo.

Cuanta mayor sea la libertad, más confianza habrá para invertir en planes de pensiones. Para muestra, un botón. En los fondos de inversión se puede rescatar el dinero en cualquier momento, y a pesar de ello el patrimonio de los fondos de inversión es muy elevado y sigue creciendo.

Rumbo Inversor

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