Juego de Tronos 7x06 'Más allá del Muro', la muerte es el enemigo
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Aloña Fernández Larrechi

Desde Melmac

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Juego de Tronos 7x06 'Más allá del Muro', la muerte es el enemigo

Jon Nieve y sus hombres salen al encuentro de los Caminantes Blancos en una misión tan complicada como peligrosa

Foto: Imagen del sexto capítulo de la séptima temporada con Jon Nieve y sus aliados
Imagen del sexto capítulo de la séptima temporada con Jon Nieve y sus aliados

El sexto episodio de la séptima temporada de ‘Juego de Tronos’ redibuja el mapa bélico de Poniente, como hizo ‘Botines de Guerra’ en el cuarto capítulo. En ‘Más allá del Muro’, la producción de HBO se centra principalmente en la captura de un espectro, que Nieve y los suyos tratan de realizar al otro lado del Muro. Pero en Invernalia y Rocadragón sus habitantes no pueden esperar noticias del Rey del Norte, y llevan a cabo sus propios movimientos. Fuera se ha quedado Cersei y su supuesto embarazo o el destino de Samwell o Theon, personajes que seguro que regresarán en el capítulo de la próxima semana, el final de la séptima temporada.

Foto: Imagen del quinto capítulo de la séptima temporada con Jon Nieve y Ser Davos en Rocadragón Opinión


ADVERTENCIA, A PARTIR DE AQUÍ SE COMENTA LA TRAMA DEL SEXTO CAPÍTULO DE LA SÉPTIMA TEMPORADA DE 'JUEGO DE TRONOS'. SI AÚN NO LO HAS VISTO, TAL VEZ NO QUIERAS LEERLO.

Más allá del Muro’ (‘Beyond the Wall’) comienza siguiendo los pasos de Nieve y los suyos, mientras se adentran, precisamente, en la zona que da nombre al capítulo. Tras la tormenta inicial, brilla el sol, y los hombres caminan con decisión a la espera de encontrar alguna de las criaturas de los Caminantes Blancos. Durante la travesía, Tormund tiene tiempo de refrescarle la memoria a Nieve, recordándole dónde les llevó a los Salvajes el orgullo de Mance Ryder, mientras la Hermandad sin Estandarte se preocupa por la opinión que Gendry puede tener de ellos.

Posteriormente, el Rey del Norte y Ser Jorah intercambian algunas palabras sobre sus progenitores, y las crueles muertes que les deparararon sus destinos. Nieve aparta a Ser Jorah del grupo y le ofrece su espada. Garra, la misma que Ser Jeor le regaló en agradecimiento por salvarle la vida. “El Lord Comandante Mormont creía que nunca regresaríais a Poniente. Pero has vuelto y ha estado en tu familia desde hace siglos. No es justo que yo la tenga” le explica Jon mientras Ser Jorah la contempla. Pero la honradez de Mormont le hace renunciar a ella. “He traído la vergüenza a mi casa. Rompí el corazón de mi padre. Renuncié al derecho de reclamar esta espada. Es tuya” le dice antes de devolvérsela.

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Imagen del sexto capítulo de la séptima temporada con las hermanas Stark, Sansa y Arya

Reproches del pasado

En Invernalia, la tensión está presente en cada instancia, y lo que comienza como un encuentro casual, que rememora un momento de la entrañable infancia, termina siendo una batalla de pullas entre hermanas. Arya no tarda en sacar a relucir el mensaje que encontró en el capítulo anterior, en el que Sansa no sale muy bien parada. “Recuerdo tu hermoso vestido y tu peinado elegante”, le dice la pequeña de los Stark a su hermana rememorando el día en el que su padre fue decapitado. “¿Estabas allí?” le pregunta sorprendida Sansa. Cuando Arya detalla el lugar desde el que vivió el triste acontecimiento, Lady Stark no tarda en preguntarle qué hizo ella para evitarlo. “Yo no le traicioné” responde antes de que su hermana le recuerde que si está en su hogar es porque ella lo recuperó. Reproches y más reproches en los que las hermanas compiten por el dolor sufrido, entre amenazas veladas, ira y miedo.

Sansa no tardará en compartir con Meñique el mensaje que su hermana le robó a él, aunque Baelish miente a la Stark sobre los orígenes de la carta. "No lo sé" responde cuando ella pregunta dónde podría haberla obtenido su hermana. La señora de Invernalia teme que los Señores del Norte le retiren su apoyo si descubren el papel en Desembarco, y “cuando regrese Jon, ya no tendrá ejército”. Meñique trata de convencerle de su buen trabajo, y de que Arya no sería capaz de traicionar a su familia. Y le sugiere que recurra a Brienne de Tarth para conocer mejor a su hermana. Temiendo no ser suficientemente convincente, Baelish insiste recordándole que la escudera juró proteger a las dos hijas Stark y debería ser la mediadora, en el caso de que surja un verdadero conflicto entre ellas.

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Imagen de Tormund en el sexto capítulo de la séptima temporada de 'Juego de Tronos'

Acción y reacción

Miles de kilómetros más al norte, los hombres también tienen presente a Brienne. Tormund trata de entablar conversación con Sandor Clegane, y a pesar de que este le recibe con su simpatía habitual, el Salvaje no se resiste hablarle de la mujer que le espera en Invernalia. “Cabello rubio, ojos azules. La mujer más alta que verás jamás, más alta que tú.” El Perro no duda y dice el nombre de la escudera. “No estoy todavía con ella pero he visto cómo me mira” se excusa Tormund. “Cómo si te fuera a destriparte y comerse tu hígado” dice Clegane antes de detenerse, contemplando el lugar que aparecía en una de sus visiones. El grupo no tardará en cruzarse con un oso gigante convertido en espectro, que estrenará la lista de bajas que se cobrará su incursión en tierras desconocidas.

Tras recuperarse del ataque, Nieve y sus hombres continúan con su búsqueda. Inesperadamente, mientras ascienden una pendiente, Tormund descubre un sonido que le lleva a ver, metros más abajo, a un grupo de espectros comandados por un Caminante Blanco. Mientras se enfrentan al grupo, descubren sorprendidos que cuando el Rey del Norte le mata gracias al material de su espada Garra, los muertos vivientes que le siguen desaparecen con él. Una reacción inesperada que no impide que los hombres logren hacerse con uno de ellos, para seguir adelante con su misión. Hasta que el Rey de la Noche y sus acólitos aparecen en el horizonte, precedidos por una intensa tormenta de nieve. Consciente del peligro, Nieve le pide a Gendry Baratheon que corra hacia Guardiaoriente y le envíe un cuervo a Daenerys contándole lo sucedido. “Eres el más rápido” le dice para convencer al bastardo, que se muestra reacio a abandonarle. Sin tiempo para discutirlo, Gendry sale corriendo, y Tormund se queda a cargo de su martillo.

Foto: Imagen del Rey de la Noche, líder de los Caminantes Blancos de 'Juego de Tronos'. Opinión

La amenaza de los Caminantes lleva a Nieve y sus hombres a deslizarse entre dos montañas rocosas y dirigirse, sin saberlo, a un lago helado cuya superficie amenaza con resquebrajarse. Cuando se percatan del peligro es demasiado tarde, una incontrolable marea de espectros se dirige hacia ellos. Su única opción es refugiarse en las rocas que sobresalen en medio del lago y esperar a que la naturaleza les sea propicia. Afortunadamente para Jon y los suyos, el hielo termina cediendo, y logran poner agua de por medio entre ellos y los espectros. Y mientras la noche se aproxima, Gendry lucha contra el frío y el cansancio corriendo hacia el Muro. Cuando llega, Ser Davos sale a su encuentro, y agotado en el suelo solo alcanza a decirle “Cuervo, necesitamos enviar un cuervo”.

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Imagen del sexto capítulo de la séptima temporada con Tyrion Lannister y Daenerys Targaryen

Lucha contra los espectros

La misiva que el Filípides de ‘Juego de Tronos’ insiste en mandar cuanto antes tiene como destino Rocadragón. Allí Daenerys y Tyrion intercambian confidencias y la madre de los dragones comparte sus sentimientos por el Rey del Norte. “Los héroes hacen cosas estúpidas y mueren. Drogo, Jorah, Daario, incluso Jon Nieve. Pelean por superarse entre ellos." La perspicacia de Tyrion no le permite pasar por alto lo que los cuatro nombres que acaba de pronunciar la Targaryen tienen algo en común. Todos se enamoraron de ella. “Jon Nieve no está enamorado de mí” le contesta Daenerys. Sin embargo, la cordial conversación termina derivando en una acalorada discusión sobre el futuro de la casa Targaryen, y la necesidad de que temple sus emociones en su encuentro con Cersei.

Tras la llegada del cuervo, el enano trata de convencerle de que no atienda la petición de socorro del Rey del Norte, y descarte ir al “lugar más peligroso del mundo”. "Ellos conocían los riesgos cuando se fueron" comenta Tyrion antes de explicarle que, a veces, lo mejor es “no hacer nada” porque no podrá ganar el Trono si muere. Pero Daenerys se muestra tajante, antes de montarse sobre Drogon y partir hacia el norte. “Ya me aconsejasteis que no hiciese nada anteriormente, y os hice caso. No pienso volver a inhibirme de nuevo".

Foto: Imagen de Drogon, uno de los dragones de Daenerys Targaryen en 'Juego de tronos' Opinión

Al otro lado del Muro el grupo de enviados ha sobrevivido a la noche con bajas. Thoros de Mhyr amanece congelado, y Ser Jorah no duda en advertirle a Nieve que todos seguirán sus pasos. El Rey del Norte solo piensa en Daenerys "su última esperanza", a pesar de que Dondarrion cree que su misión es acabar con el Señor de la Noche. “El Señor de la Luz nos trajo de vuelta a los dos, a nadie más. ¿Crees que fue para vernos morir de frío?” le pregunta antes de que Clegane le recuerde la muerte del encargado de resucitarle. Poco después, el Perro pondrá a prueba su fuerza lanzando piedras al agua, lo que llevará a los espectros a descubrir que el lago vuelve a estar helado y pueden atacarles. Una lucha tan larga como cruenta, en la que Tormund fue uno de los peor parados, aunque logró vivir para contarlo gracias a la providencial aparición de Clegane. A pesar de la combativa resistencia, terminan encajonados en lo alto de la pequeña isla de piedra, y parece cuestión de tiempo que caigan por el precipicio bajo el que les esperan una multitud de espectros hambrientos. El momento ideal para que Daenerys y sus criaturas hagan su entrada triunfal.

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Imagen del sexto capítulo de la séptima temporada con Beric Dondarrion como protagonista

Lanzas mortíferas

Drogon, Viserion y Rhaegal aparecen en el cielo y someten a su mortífero fuego a todo aquel que rodea a Nieve y sus hombres, que muy pronto se ven liberados de la creciente amenaza espectral y pueden disfrutar del indiscutible poderío de los hermanos dragones. Daenerys aterriza con Drogon sobre la isla tras ver al Rey del Norte, y mientras sus hombres se montan en la bestia, él sigue peleando contra los espectros. Un empeño algo absurdo que termina retrasando el despegue de Drogon y la huida del lugar. Y que permite que Rhaegal Viserion termine siendo la diana en la que el Señor de la Noche clava su mortífera lanza. Ante el asombro de los presentes, y el estupor de su madre, el dragón cae sobre el lago congelado, y termina hundiéndose en el agua. La misma a la que cae, poco después, Jon Nieve cuando trata de acelerar la marcha de Drogon ante la amenaza de uno de los Caminantes, que pretende hacer otro lanzamiento.

Daenerys observa con terror que Nieve no logra salir a la superficie y ordena a Drogon emprender el vuelo, evitando una nueva lanza. En la superficie, el Señor de la Noche y los Caminantes emprenden su marcha, y el Rey del Norte sale del agua. Los últimos espectros perciben su presencia, y regresan de nuevo a por él. Y aunque apenas puede levantar su espada y su destino parece decidido, Benjen Stark aparece a caballo. Tras montar a Jon en él, y pedirle que huya hacia el paso del Muro, el hermano de Eddard Stark se queda combatiendo los espectros.

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Imagen del sexto capítulo de la séptima temporada con Brienne de Tarth como protagonista

Máscaras y palabras

A Invernalia también llega un cuervo, con noticias desde Desembarco. Sansa recibe una invitación de Cersei para visitarle, tarea que encomendará a Brienne de Tarth, porque cree que será bien recibida gracias a su pasado con Jaime Lannister. A pesar de las reticencias de la escudera, que se resiste a dejarla sola con Meñique merodeando, no logra que Sansa cambie de opinión. Algo que la Stark no tardará en lamentar. Inconscientemente, la joven sigue los pasos de su hermana en el capítulo anterior, y se cuela en su habitación. Allí descubre la bolsa en la que Arya porta sus caras, antes de que ella misma le pregunte si era eso lo que estaba buscando. Un nuevo enfrentamiento entre Sansa y su hermana, en el que también tiene su propio protagonismo la daga valyria. Y que terminará con Arya explicándole a la joven señora de Invernalia que todo lo que necesita para hacerse pasar por ella es, únicamente, su cara.

Tras llegar casi congelado al Muro, Nieve despierta a bordo de un barco con destino Rocadragón. A los pies de la cama, Daenerys le mira esperanzada, sin poder obviar la cicatriz que Jon tiene en el pecho. “Lo siento mucho” le dice él antes de cogerle la mano y añadir que “desearía traértelo de vuelta, y no que no hubiéramos ido”. La madre de los dragones sin embargo se muestra conforme con su decisión, a pesar de la pérdida. “Tienes que verlo para saberlo, ahora lo sé. Los dragones son mis hijos, los únicos que tendré... Vamos a destruir al Rey de la Noche y a su ejército, y lo haremos juntos. Tenéis mi palabra” dice ella antes de que bromeen sobre la imposibilidad de que él clave, en ese momento, su rodilla en el suelo. Ella, sorprendida ante el ofrecimiento, le pregunta qué pasará con aquellos que le dieron su apoyo. "Ya os verán como lo que sois" responde él antes de volver a cogerle la mano. "Espero merecerlo" responde Daenerys emocionada antes de que perciba algo en Nieve que le empuje a dejar la estancia.

Más allá del Muro, los espectros regresan al lago, y cargan con unas cadenas gigantes con las que extraen el cadáver de Rhaegal Viserion. Una vez en tierra firme, el Señor de la Noche pone su mano sobre la bestia y tras unos segundos, el dragón abre su ojo derecho y muestra el azul intenso propio de los Caminantes Blancos y sus espectros. La criatura de Daenerys se suma así al catálogo de bestias que le acompañan a él y todo su ejército. Una adhesión tan temible como descabellada. Qué duro es el invierno.

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